01/07/2023
AMOR PARA TODOS
Quien se acerca, después del leproso (7:2) es un oficial del ejército de Roma. Al igual que el primero, trae una petición. No pide por él, sino por su asistente que sufre de un mal terrible.
Cambian los personajes y la procedencia social, son distintos los dolores, pero siempre la misma respuesta: amor para todos.
MATEO 8:5-13 BHTI
“Cuando Jesús entró en Carfarnaún, se acercó a él un oficial del ejército romano suplicándole: — Señor, tengo a mi asistente en casa paralítico y está sufriendo dolores terribles. Jesús le dijo: — Yo iré y lo curaré. Pero el oficial le respondió: — Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa. Pero una sola palabra tuya bastará para que sane mi asistente. Porque yo también estoy sujeto a mis superiores, y a la vez tengo soldados a mis órdenes. Si a uno de ellos le digo: “Vete”, va; y si le digo a otro: “Ven”, viene; y si a mi asistente le digo: “Haz esto”, lo hace. Jesús se quedó admirado al oír esto. Y dijo a los que lo seguían: — Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie con una fe tan grande como esta. Y Les advierto que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. En cambio, los que primero fueron llamados al Reino serán arrojados afuera, a la oscuridad. Allí llorarán y les rechinarán los dientes. Luego dijo Jesús al oficial: — Vete a tu casa y que se haga como creíste. En aquel mismo momento, el asistente quedó curado.”
Imagen: Gino Santa María
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