27/07/2026
📌Condolencias
Estimados pastores, oficiales y amada iglesia hermana:
Como congregación y hermanos en la fe, nos unimos de corazón al profundo dolor que hoy embarga a su comunidad por la partida al descanso eterno de nuestra querida hermana Vania.
Aunque la distancia física nos separe, en el cuerpo de Cristo somos un solo corazón, y hoy lloramos junto a ustedes esta gran pérdida, sosteniéndonos mutuamente en la hermosa promesa que el Señor nos dejó en Su Palabra:
”El Señor está cerca de los que tienen el corazón quebrantado; él rescata a los de espíritu deprimido”
(Salmos 34:18)
En el misterio tan profundo de la vida, nuestra querida Vania, una madre joven y llena de luz, ha sido llamada a encontrar el descanso eterno, recordándonos con dulzura que, aunque hoy nuestros corazones estén rotos, la voluntad de Dios es perfecta. Su partida física deja un vacío que duele en lo más hondo, pero nos reconforta saber que su alma ya descansa en los brazos tiernos del Creador, libre de todo dolor.
Vania fue, ante todo, una mujer de fe inquebrantable; una verdadera guerrera que siguió fielmente a Cristo hasta el final y que, con una sonrisa y una valentía admirables, luchó con todas sus fuerzas hasta el último suspiro, firmemente abrazada a la esperanza. Sabemos el hermoso testimonio que ella dejó entre ustedes, habiendo dedicado su hermosa juventud al servicio de Dios y consagrando su talento en el coro de su iglesia. Las dulces notas de su mandolina y su voz alabando al Creador quedan grabadas en el altar de su congregación y en la memoria de todos los hermanos que fueron bendecidos al verla servir con tanto amor y devoción.
Nuestro Dios, en su infinito amor y sabiduría, ha decidido traerla a su lado, pero la deja unida a nosotros en un lazo espiritual que la muerte jamás podrá romper.
Sus dos hermosos hijos, Abraham y Helena, quienes fueron su mayor tesoro, su alegría y el motor de cada una de sus batallas, se quedan bajo su divina protección. Aunque hoy sus pequeños sean muy cortos de edad para comprender esta ausencia, el calor del amor de su mamá, su ejemplo de servicio y su hermoso testimonio de fortaleza quedarán grabados para siempre en sus almitas.
Vania se ha convertido en su ángel guardián más dulce, y desde el cielo guiará cada paso de Abraham y Helena con su luz eterna.
Para nuestro Hno. Carlos, su amado esposo y compañero de vida, de sueños y de desvelos, se abre un camino donde la fe será su mayor refugio. En la difícil tarea de seguir adelante, el recuerdo vivo de su esposa, de su amor incondicional y de esa fuerza admirable con la que peleó cada día, será el motor que lo levante. Dios le dará a nuestro Hno. Carlos la sabiduría y la ternura necesarias para abrazar y guiar a sus dos pequeños.
Al mirar a Abraham y Helena a los ojos, él encontrará el reflejo vivo de la mujer que amó, sabiendo que su amada Vania no se rindió, sino que completó su misión terrenal con honor.
Hoy ella descansa en la paz del Altísimo, unida al coro celestial, y cuidando desde el cielo el hogar que junto a su esposo construyó, y que jamás dejará solo.
Queridos hermanos, queremos que sepan que como iglesia aliada no los dejaremos solos en sus oraciones. Extendemos este abrazo fraterno a sus pastores, a la congregación, y de manera muy especial a nuestro Hno. Carlos, a sus pequeños hijos y a toda la familia extendida. Rogamos al Espíritu Santo que sea el consuelo constante para su amada iglesia y para el hogar de nuestra hermana Vania.
Con amor cristiano y en comunión; Iglesia EE.CH “Nueva Jerusalén”.