03/05/2026
Hebreos nos enseña que el Padre disciplina al hijo que ama.
Por lo tanto, el castigo más severo de Dios no es la vara de la disciplina, sino el silencio de la indiferencia.
Si Dios ya no te estorba en tu pecado, si tu conciencia ya no te acusa y los muros del camino ancho han desaparecido, podrías estar bajo el juicio más pesado de todos: ser dejado a tus propias expensas.
La Biblia de las Américas
Hebreos 12:6-8
6. PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO.
7. Es para vuestra corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?
8. Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos.