11/04/2024
Proverbios 5:1-19 NVI
[1] Hijo mío, pon atención a mi sabiduría y presta oído a mi inteligencia, [2] para que al hablar mantengas la discreción y retengas el conocimiento. [3] De los labios de la adúltera fluye miel; su lengua es más suave que el aceite. [4] Pero al fin resulta más amarga que la hiel y más cortante que una espada de dos filos. [5] Sus pies descienden hasta la muerte; sus pasos van derecho al sepulcro. [6] No toma ella en cuenta el camino de la vida; sus sendas son torcidas y ella no lo reconoce. [7] Pues bien, hijo mío, escúchame y no te apartes de mis palabras. [8] Aléjate de la adúltera; no te acerques a la puerta de su casa, [9] para que no entregues a otros tu vigor ni tus años a gente cruel; [10] para que no sacies con tu fuerza a gente extraña, ni vayan a dar en casa ajena tus esfuerzos. [11] Porque al final acabarás por gemir, cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido. [12] Y dirás: «¡Cómo pude aborrecer la corrección! ¡Cómo pudo mi corazón despreciar la disciplina! [13] No atendí a la voz de mis maestros ni presté oído a mis instructores. [14] Ahora estoy al borde de la ruina en medio de toda la comunidad». [15] Bebe el agua de tu propio pozo, el agua que fluye de tu propio manantial. [16] ¿Habrán de derramarse tus fuentes por las calles y tus corrientes de aguas por las plazas públicas? [17] Son tuyas, solamente tuyas, y no para que las compartas con extraños. [18] ¡Bendita sea tu fuente! ¡Sé feliz con la esposa de tu juventud! [19] Es una gacela amorosa, es una cierva encantadora. ¡Que sus pechos te satisfagan siempre! ¡Que su amor te cautive todo el tiempo!
Dios os bendiga.