05/04/2026
"Hermanos y hermanas en Cristo,
Hemos transitado un camino de sombra, de silencio, de espera. El Sábado Santo es el día más largo del año litúrgico, un puente tendido entre la oscuridad de la cruz y el fulgor de la resurrección. Hemos contemplado, en el recogimiento de nuestros corazones, el cuerpo inerte de nuestro Señor, custodiado por el velo de la noche, sumergido en el misterio de la muerte. La Iglesia, nuestra Madre, ha permanecido en vela, al pie del sepulcro, con la fe de María, nuestra Patrona, quien aún en la desolación más profunda, conservaba la chispa de la esperanza.
Pero he aquí que la noche avanza, y con ella, se disipa el velo de la tristeza. ¡Mirad! Una luz tenue comienza a romper la penumbra, una llama que surge de la oscuridad para proclamar que la muerte no tiene la última palabra. Esta noche, mis queridos, no es una noche cualquiera. Es la noche santa, la Vigilia Pascual, la madre de todas las vigilias.
Esta noche, celebramos la victoria más gloriosa de la historia. La piedra del sepulcro ha sido removida, no por manos humanas, sino por el poder invencible de Dios. ¡Cristo ha resucitado! ¡Ha resucitado de verdad! Las cadenas del pecado y de la muerte han sido rotas para siempre.
Esta luz que ahora vemos, este Cirio Pascual que arde con fuerza, es Cristo mismo, nuestra Luz, nuestra Vida, nuestra Verdad. Él disipa nuestras dudas, ilumina nuestros caminos y nos arranca de las tinieblas de la desesperación. En Él, cada uno de nosotros renace, se renueva, se transforma.
Por eso, hermanos, que nuestro gozo no sea un gozo superficial, sino una alegría profunda que nace de la certeza de la salvación. Renovemos hoy nuestras promesas bautismales, ese compromiso que un día hicimos de seguir a Cristo, de vivir en su luz y de proclamar su amor al mundo.
Que esta Pascua nos impulse a ser portadores de esperanza, testigos de la resurrección en cada palabra y en cada gesto. Que la Capilla Inmaculado Corazón de María del Cóndor sea, para todos, un faro de la alegría pascual, un lugar donde la vida nueva de Cristo se celebre y se viva con pasión.
¡Aleluya! ¡Cristo ha resucitado! Y en Él, nosotros también resucitamos a una vida nueva. ¡Que así sea!"