08/24/2019
"Para aquellos que llevan niños pequeños a la Iglesia:
Estas ahí en la reunión, tu bebé no ha descansado bien y no deja de llorar. Tratas de calmarlo con comida o juguetes, pero nada parece que funciona, hasta que llega el momento de hacer lo ultimo que querías, levantarte (y sin alzar tu mirada alrededor) llevar a tu hijo afuera del lugar. Sientes un poco de vergüenza, quizás también frustración y es ahí cuando piensas: “No hay razón en venir a la Iglesia, porque de nada me aprovecha”.
Quiero que sepan, padres y madres, que ustedes son de gran animo para muchos. La anciana que con frecuencia se siente sola, dibuja una sonrisa en su rostro al verte luchar con tu bebe, pues ya ha estado ahí; ella sabe lo difícil que puede ser, pero ríe por los recuerdos que vienen a su mente y quizás al ver a tu familia su día se ilumina. El hombre adulto que siempre parece estar de gruñón, los mira también, siempre está hablando de como los niños tal y tal son mal educados y no tienen sentido de respeto... Pero ve a tu familia semana tras semana, sabe que en ustedes está la esperanza de que en verdad, después de todo, aun hay padres jóvenes que aman al Señor, tanto que vienen a la Iglesia aun sin descansar.
Por favor, traigan siempre a sus hijos a la Iglesia. SI NO ESCUCHAMOS LLANTOS EN NUESTRAS REUNIONES, ESO SIGNIFICA ALGO, LA IGLESIA ESTÁ MURIENDO. Por difícil que llegue a ser para ti, como padre o madre que andan “medio” dormidos, sigan trayéndolos. Ustedes son de motivación y están guiando las primeras etapas de vida de su bebé de la mejor manera.
( Tomado de: Oremos por nuestros pastores)