08/28/2026
NOS ACOSTUMBRAMOS. Meditación diaria Marista – 28 de agosto de 2026 por Valcir Moraes (Brasil) y diácono Noé Fernando Castro – Distrito Marista de Canadá
En 1972, la escritora Marina Colasanti publicó una de sus crónicas en el Jornal do Brasil, con el título «Lo sé, pero no debería». El texto es una invitación a mirar nuestra propia vida y, quizá por eso, su mensaje continúa siendo actual.
En nuestra meditación de hoy, nos quedaremos solamente con la idea central de sus primeras palabras. Si este pensamiento toca tu corazón, puedes buscar el texto completo y permanecer un poco más con él.
La autora comienza con una afirmación sencilla y profunda:
«Sé que nos acostumbramos. Pero no deberíamos». Nos acostumbramos a muchas cosas: a vivir de prisa, a no mirar por la ventana, a dejar de contemplar el cielo, a olvidar el sol, el aire y la amplitud de la vida.
Nos acostumbramos a despertarnos sobresaltados porque ya es hora, a tomar el café rápidamente porque llegamos tarde, a leer mientras viajamos porque creemos que no podemos perder tiempo, a comer deprisa, a trabajar hasta que oscurece y a terminar el día cansados, sin haberlo vivido realmente.
Y quizá lo más peligroso sea que nos acostumbramos. Porque nos acostumbramos a situaciones que sabemos que no deberían formar parte de nuestra vida. Por eso, en tu ejercicio de contemplación personal, intenta preguntarte:
¿A qué situaciones me he ido acostumbrando, aunque sé que no debería? Haz una lista. Mírala con calma. Pon sobre ella una nueva mirada.
¿Es posible cambiar alguna de esas situaciones? Nunca debemos olvidar que la vida es un don precioso.
San Marcelino Champagnat nos enseñó a descubrir a Dios en la vida cotidiana y a no pasar indiferentes ante las necesidades de los demás. Por eso regreso a ver al joven moribundo Montagne porque Ser marista también significa despertar los ojos y el corazón.
Que no nos acostumbremos al sufrimiento de los demás, a la injusticia, a la indiferencia ni tampoco a vivir una fe rutinaria.
María nos enseña a estar atentos. Marcelino nos enseña a actuar. Y Jesús nos invita a vivir cada día con un corazón despierto.
Hoy, ¿qué necesitas dejar de aceptar simplemente porque «te has acostumbrado»?
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