08/31/2026
La mesa del Señor también habla a los pastores
Hay un momento cada domingo en el que los pastores solemos mirar a la congregación con especial atención: cuando participamos de la Cena del Señor. No lo hacemos para espiar a nadie ni para contar quién tomó el pan o la copa. Lo hacemos porque esa mesa revela, muchas veces, el estado espiritual del rebaño que Dios nos ha confiado.
Cuando un hermano decide no participar, no asumimos inmediatamente que está en pecado. Pero sí entendemos que puede haber una carga en su conciencia, una lucha no resuelta, una relación quebrantada o un pecado que necesita ser llevado a la cruz. La Cena del Señor fue dada precisamente para recordar el Evangelio y acercarnos a Cristo con un corazón arrepentido, no para alejarnos indefinidamente de Él.
Lo preocupante no es tener que abstenerse una vez; lo preocupante es permanecer allí, domingo tras domingo, sin buscar el arrepentimiento ni la restauración. El enemigo quiere mantenernos estancados, pero Cristo nos llama a confesar, reconciliarnos y volver a la comunión con gozo.
Si hoy no pudiste participar, no hagas de ese lugar tu hogar. Ora al Señor, busca el arrepentimiento, remedia lo que hayas roto con Dios o con tus hermanos y permite que la gracia de Cristo restaure tu corazón. La mesa del Señor no es para quienes nunca fallan; es para pecadores que corren una y otra vez al Salvador.
Ps. Rey Proenza