09/11/2026
LA MUERTE: La Meditación diaria Marista del 11 de septiembre de 2026 por Valcir Moraes (Brasil) y diácono Noé Fernando Castro – Distrito Marista de Canadá
«Cumplió su sentencia. Se encontró con el único mal irremediable, aquello que es la marca de nuestro extraño destino sobre la tierra, ese hecho sin explicación que iguala a todo ser vivo en un solo rebaño de condenados, porque todo lo que vive, muere». (Ar**no Suassuna).
Ar**no Suassuna es, sin duda, uno de los grandes nombres de nuestra época. El auto de la compadecida, escrita originalmente para el teatro, tuvo también mucho éxito en su adaptación cinematográfica. De él es el pensamiento que acabamos de escuchar.
Esta provocación acerca de la muerte es muy bienvenida en nuestras reflexiones diarias. Sé que muchas personas temen a la muerte, y que incluso el simple hecho de pensar en ella puede desencadenar sufrimiento. Si este es tu caso, intenta calmar tu corazón; al fin y al cabo, la experiencia de morir ya ocurre, de algún modo, en todos nosotros a cada instante.
Sin embargo, el aspecto que nos gustaría meditar hoy se refiere al hecho de que esta experiencia, como dice Suassuna, es «un hecho sin explicación que iguala a todo ser vivo en un solo rebaño». El autor tiene razón: aunque seamos únicos, con personalidades irrepetibles, tenemos mucho en común, y esto también nos recuerda que formamos parte de una misma familia.
No es raro encontrar, en nuestros días, ejemplos de intolerancia y/o desigualdad que colocan a las personas en niveles diferentes según criterios secundarios, como la clase social, el género, la raza, la religión y tantos otros. Cuidar nuestra vida interior implica reconocer que somos parte de un todo, que toda vida tiene un valor que jamás podrá ser negociado y que, por ello, el respeto debe cultivarse también desde nuestra espiritualidad.
Que el arte nos enseñe, con sus textos y su belleza, que incluso ese mal irremediable que es la muerte puede enseñarnos a valorar y cualificar nuestra vida, la nuestra y la de todos los habitantes de este planeta.
Como Champagnat, aprendamos de María a reconocer el valor de cada vida y a vivir cada día con fe, fraternidad y esperanza.
¿Te gustó este contenido? Entonces compártelo con alguien que sea especial para ti.