02/05/2026
Dios nos sostiene en las tormentas.
Cuando la vida se siente abrumadora, Dios permanece presente y provee lo que necesitamos para perseverar.
Mateo 14:22-34
Inmediatamente después, Jesús insistió en que los discípulos regresaran a la barca y cruzaran al otro lado del lago mientras él enviaba a la gente a casa. 23 Después de despedir a la gente, subió a las colinas para orar a solas. Mientras estaba allí solo, cayó la noche.
24 Mientras tanto, los discípulos se encontraban en problemas lejos de tierra firme, ya que se había levantado un fuerte viento y luchaban contra grandes olas. 25 A eso de las tres de la madrugada,[a] Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. 26 Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron: «¡Es un fantasma!».
27 Pero Jesús les habló de inmediato:
—No tengan miedo—dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí![b]
28 Entonces Pedro lo llamó:
—Señor, si realmente eres tú, ordéname que vaya hacia ti caminando sobre el agua.
29 —Sí, ven—dijo Jesús.
Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús, 30 pero cuando vio el fuerte[c] viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse.
—¡Sálvame, Señor!—gritó.
31 De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró.
—Tienes tan poca fe—le dijo Jesús—. ¿Por qué dudaste de mí?
32 Cuando subieron de nuevo a la barca, el viento se detuvo. 33 Entonces los discípulos lo adoraron. «¡De verdad eres el Hijo de Dios!», exclamaron.
34 Después de cruzar el lago, arribaron a Genesaret.
Reflexión
A ninguno de nosotros nos gusta sufrir. Pero en las manos de Dios, las pruebas pueden convertirse en herramientas que nos moldean para ser las que Él tuvo en mente cuando nos creó.
Con nuestras propias fuerzas, a menudo carecemos de los recursos para enfrentar los grandes desafíos de la vida. Por eso Dios provee lo que necesitamos y nos da la conciencia de su presencia. En la lectura de hoy, los discípulos creyeron estar solos en una tormenta y, al ver al Señor, se asustaron pensando que era un fantasma. Cristo los calmó diciendo: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (Mt 14.27). Durante las crisis, puede que no sintamos su presencia, pero Él ha prometido estar siempre con nosotros (Dt 31.6), ofreciendo consuelo y confianza para soportar cualquier prueba.
Otra promesa que Dios hace es proveer un camino a través de las pruebas. Los discípulos deben haberse preguntado si llegarían sanos y salvos a la orilla. Pero si de alguna manera hubieran evitado esta tormenta, se habrían perdido la demostración del poder de Jesucristo. Dios también quiere revelarnos su poder.
Pídale al Señor que le permita experimentar su presencia constante. Él le dará las fuerzas para perseverar y sabiduría para identificar el camino en medio de sus dificultades.
Bendiciones ❤️🙏