05/03/2025
Cuaresma, un camino de esperanza
Hoy que iniciamos la Cuaresma, estamos llamados a caminar por nuestro desierto, desnudando el corazón en la intimidad de nuestra oración con Jesús y despojarnos de nuestro ego, nuestra miserable riqueza, compartiendo eso, lo poco o mucho que tenemos con quien lo necesita. A veces la limosna que nos pide Dios, son minutos y no centavos; la limosna también puede ser una palabra de misericordia.
Hoy, hace un año, mi esposa estaba tomando su última Eucaristía y se estaba adentrando en su desierto, despojándose de todo lastre, preparándose para su encuentro definitivo con Jesús. Aún en el hospital, con diagnósticos poco alentadores, no pensábamos en la muerte, sino en que lo íbamos a superar. Y me duele reconocer que antes de intubarla, el médico me dio unos minutos para despedirme de ella y no los aproveché bien; me atolondré y solo le dije que todo estará bien… no le dije todo lo que la amaba, ni que le agradecía su tiempo, ni nada que sonara a despedida. Si solo me hubieran dicho, estos son tus últimos 40 minutos con ella… hubiera dicho otras cosas.
Que tus últimos 40 años de vida sean vividos como tus últimos 40 minutos, confiando en Dios y en su presencia.
Recuerda que polvo eres y al polvo has de volver