31/05/2017
Cuando sirves al reino de Dios….
No hay barreras de nombre de iglesia, de ministerio u organización, lugar, estilo, cantidad de personas, estatus, o edad que te limiten, sirves donde quiera que Dios te ponga, a las personas que Dios te dirija, en el lugar que a Dios le place, porque entiendes que has sido llamado por Dios para hacer su voluntad y no la tuya y él es quien decide, donde, como, quien y cuando.
Él es quien decide las condiciones y no nosotros, si en frío o en calor, con techo o sin techo, a una multitud en la calle o a dos personas en la intimidad de tu casa, en la comodidad de un hermoso lugar con aire acondicionado o en la humildad de una choza, barraca o casa de zinc, en todo tiempo se trata de Él y no de nosotros.
Se trata de hacer lo que El quiere, de estar donde él quiere, se trata de estar dispuestos cuando él diga, de obedecer cuando el de la orden; se trata de ser una voz que hable lo que está en su corazón y no en el nuestro, de ser unos brazos dispuestos a abrazar de parte de Él a quien lo necesite, de ser sus manos, de ser sus pies, de ser su boca donde quiera que El nos lleve, sin acepción.
No eres más grande o más pequeño por el cargo que tienes, eres un siervo; no solamente es pensar en lo que puedo recibir o en que me puedo beneficiar es pensar en lo que puedo dar, no es vivir para agradarme a mi o agradar a los hombres es vivir para agradarle a Él, lo más importante no es estar en una plataforma o en un lugar bonito es estar en el centro de Su voluntad, no seguimos al hombre de Dios seguimos a Jesús, nuestro país no es nuestro lugar de residencia y pertenencia sino a donde quiera que él nos envíe, nuestra motivación no proviene de factores externos sino de un corazón agradecido, que ama a Dios y reconoce que se debe a Él, no somos propiedad exclusiva de una organización somos propiedad de uno que nos compró con su sangre, no nos define un titulo, una denominación o un gran nombre sino la identidad como hijos de Dios, no somos negocios compitiendo unos con otros, ni somos repicas idénticas de algo o de alguien, somos parte de un cuerpo, cumplimos una función, perseguimos un propósito, la meta no es hacerse grande, ni famoso o poderoso es cumplir el propósito por el cual fuimos llamados. Cuando servimos al reino de Dios el centro jamás seremos nosotros, ni lo que queremos, ni lo que sentimos, ni lo que desearíamos, sino el centro es Jesús y solo el nos puede mover. ¿Le sirves al reino de Dios?
Mariana Malave