01/02/2021
MENSAJE DEL MONSEÑOR ANTONIO BONIFACIO REIMANN PANIC PARA EL MES DE FEBRERO DEL 2021.
Invitación a la confianza en Cristo
Al inicio del año escolar el día uno de febrero, se prosigue la aplicación de las siguientes modalidades en las unidades educativas de convenio y fiscales: distancia, semipresencial, y presencial. Los detalles de las modalidades en las siete Direcciones Distritales de Educación en las dos provincias de Ñuflo de Chávez se pueden ver en las siguientes páginas de este Mensajero (cf. Área de Educación).
Analizando estas modalidades en el área de educación, lo relacionaba con la pastoral, me preguntaba: ¿Y cómo nos haremos presentes en las diferentes áreas pastorales en esta segunda ola de pandemia? ¿A distancia – de manera virtual? ¿Semipresencial? ¿Presencial?
¿Qué nos dice la Palabra de Dios?
Hace poco tiempo hemos celebrado la solemnidad del Nacimiento del Señor, el tiempo de Navidad. Jesús, el Hijo de Dios, toma nuestra naturaleza humana y se hace presente como un niño pequeño, en la familia de Nazaret (cf. Lc 2,10)
Al inicio de su vida pública, llamó a los a quienes quería, para que estuvieran con él, y para enviarles a predicar, dándoles poder para echar demonios (Mc 3, 13). Antes de su pasión, Jesús dice a sus discípulos: Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí no pueden hacer nada…Como el Padre me amó, así también los he amado yo; permanezcan en mí amor (Jn 15, 5-9). Antes de su ascensión al cielo les dijo: Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautícenlos en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo… Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia (Mt 28, 19-20). El evangelista Mateo, en la escena del juicio final, nos recuerda la presencia del Señor en los que tienen hambre, sed, en los enfermos, en los forasteros y encarcelados (cf. Mt 26, 35-46).
También, el Papa Francisco hace unos días decía: “Permaneciendo en el Señor encontramos el valor para salir de nosotros mismos, preocuparnos por las necesidades de los demás y dar nuestro testimonio cristiano en el mundo”.
Hemos visto que Jesús se hizo presente, cercano de cada uno de nosotros, y por eso podía decir: El Reino de Dios está cerca, renuncien a su mal camino y crean en la Buena Nueva (Mc 1,15).
También, con los ojos de la fe, podemos descubrir que el Señor está presente en las personas afectadas por el Covid, que es causa de dolor en muchas familias y de incertidumbre en todos. Y no sólo por el Covid, sino en otras circunstancias sociales y medio ambientales que nos están afectando. Nos invita a echar en Él todas nuestras preocupaciones, porque con Él la carga es ligera (Mt.11, 28-30). Es una invitación a la confianza, al abandono totalmente en Él.
Nuestra presencia evangelizadora
Al inicio del año escolar y de las actividades pastorales en este tiempo ordinario, les invito a reflexionar en cada una de las parroquias sobre estas preguntas:
¿Permanezco en el amor del Señor en mi vida personal, familiar, social, parroquial?
¿Realizamos nuestra pastoral a distancia, semipresencial, o de manera presencial?
Es este análisis de la realidad el que nos provoca acometer la pastoral con una mirada de confianza y realismo. El miedo o la indiferencia no pueden dejarnos encerrados en nuestra casa sin ser anuncio profético del Reino
Nuestra pastoral es presencial, si es un reflejo viviente de la presencia de Jesús, quien para anunciar la Buena Noticia apuesta por la comunidad; no recorre el camino solo, sino en comunidad, llamando a los primeros discípulos para que estuvieran con él. Su forma de vida se recoge también en la plegaria eucarística: “… Él siempre se mostró misericordioso con los pequeños y los pobres, y se hizo cercano a los oprimidos y afligidos. El anunció al mundo, con palabras y obras, que Tú eres Padre y que cuidas de todos tus hijos”.
Vemos entonces que el anuncio del Reino de Dios en Jesús no es a distancia, ni tampoco semipresencial. Se hace cercano y entregado hasta el último suspiro en la cruz por nuestra salvación. Y para quedarse siempre con nosotros se nos da como cuerpo entregado y sangre derramada en cada Eucaristía.
El sentido de esta presencia pastoral, recoge también el objetivo general de nuestro Plan Pastoral, cuando menciona que debemos anunciar la alegría del Evangelio, y ser una Iglesia misericordiosa y en salida misionera al estilo de Jesús, para fortalecer nuestro compromiso bautismal y el sentido comunitario.
Quien mejor que la Virgen Inmaculada, la Madre del Señor, y San José, a quien la Iglesia dedica este año, nos pueden ayudar a vivir en la presencia del Señor, y anunciar con palabras y obras que Jesús está presente en medio de nosotros para nuestra liberación y salvación.
Con saludo fraterno, les bendigo y acompaño,
+Antonio Bonifacio Reimann, OFM