31/07/2026
Hay una frase en Mateo 20:15 que me confrontó el corazón de una forma tremenda:
¿”No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?" 😱
Durante mucho tiempo, sin darme cuenta, caí en la actitud de los obreros de la primera hora. En mi mente natural pensaba que por mi "tiempo", mi "esfuerzo" o mis "sacrificios", yo merecía una consideración especial de parte de Dios. Y lo peor: cuando veía que el Señor bendecía con la misma gracia y el mismo amor a alguien que acababa de llegar a la "última hora", me parecía "injusto". 😬
¡Qué ciega estaba! El Señor me tuvo que mostrar mi propia naturaleza caída y mi justicia propia.
Me molestaba la Gracia otorgada a otros porque estaba midiendo a Dios bajo los parámetros del mérito humano. Caí en la trampa de Pedro cuando preguntó: "Señor, lo hemos dejado todo... ¿qué, pues, tendremos?" (Mateo 19:27).
Pero el apóstol Pablo me abrió los ojos en Filipenses 3:7-8: todo lo que yo crea haber "dejado" o "sacrificado" en este mundo no es más que basura comparado con la excelencia de conocer a Cristo. 🗑️✨ ¡Yo no le hago ningún favor a Dios al seguirle!
💡 Lo que el Señor me enseñó con esto:
1️⃣ Dios actúa por GRACIA, no por mis méritos: La recompensa es la Gracia misma. No la puedo comprar ni ganar con mi esfuerzo; solo me toca recibirla y disfrutarla.
2️⃣ El problema de comparar: La religión nos hace mirar de lado para ver qué recibe el hermano; la Gracia nos hace mirar hacia arriba para agradecer la bondad del Padre.
3️⃣ Yo también soy de la hora undécima: Entendí que si hoy disfruto de la plenitud de Su herencia eterna, no es porque me lo gané, sino porque descanso en la soberana e inmerecida bondad de mi Dios (Romanos 9:15-16). ⏳🪙😭
"No depende de mi fuerza, ni de lo mucho que yo corra, sino de la misericordia de Dios. ¡Hoy decido soltar todo orgullo religioso y descansar en Su infinita Gracia!" 🔥🙌
💬 ¿Te ha pasado alguna vez medir a Dios por tus propios méritos?