10/08/2026
¡Que la bendición del Señor inunde sus hogares al comenzar esta nueva semana! Arrancamos estos días con el corazón lleno de fe, confiando en que la Gracia de Dios nos sostiene y nos llena de renovada fortaleza para servir con amor en nuestra familia. Recuerden que en el Movimiento Familiar Cristiano siempre tenemos las puertas abiertas para acompañarlos y caminar juntos como hermanos.
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EVANGELIO DEL DIA
lunes, 10 de agosto de 2026
A quien me sirva, el Padre lo honrará.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 12, 24-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre’’.
Palabra del Señor.
Gloria a Ti Señor Jesús.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de las Comisiones Episcopales de Liturgia de Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia, copyright © 2010, tercera edición de noviembre de 2010. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Su parroquia podría usar un texto diferente.
Morir con alegría.
Comentario para Matrimonios del Evangelio del día según san Juan 12, 24-26
Nota: Se hace uso genérico de la palabra esposo/esposos para representar al esposo/esposa, es decir se utiliza esposo/esposos para el varón y la mujer.
Hoy san Pablo en la primera lectura nos exhorta a que demos con alegría. En nuestro matrimonio tenemos que descubrir la alegría que es darnos a nosotros mismos a nuestro(a) esposo(a). Morir, aborrecer mis criterios, mis gustos, mi amor propio… para que pueda crecer la semilla del Reino en nuestro corazón y nuestro hogar. Porque si lo hacemos refunfuñando y solo por obligación, ¿qué fruto dará? Todos tenemos esa experiencia. No quiere decir que no nos cueste, sino que tengamos la Paz de estar actuando según nuestra vocación y poco a poco irá cambiando mi corazón. Solo con la Gracia de Dios se puede morir con alegría, pidámosela.
Nuestra vivencia matrimonial:
Pedro: ¡No entiendo por qué estás triste! Estoy haciendo todo lo que tengo que hacer, llego temprano a casa, vendí la moto, no salgo toda la mañana con la bici… ¡Ya no me reconozco! Y aun así parece que no es suficiente.
Laura: Pedro, pero lo sacas a relucir a menudo cuando hablamos y con una resignación y pena que parece que no agradeces la vida que tenemos.
Pedro: Es que me cuesta mucho, Laura, estaba muy apegado a todo ello y constantemente me viene a la mente toda mi renuncia y me amarga, a veces dudo de si merece la pena.
Laura: ¡Cuesta sobre todo al principio!, a mí también me pasa, y en la oración pido al Señor que me dé la luz, para ver que esa renuncia, esa muerte a mí, es la que hace posible nuestra unión, es responder a mi vocación de esposa.
Pedro: Tienes razón, muchas veces no me apoyo en el Señor y tampoco contemplo toda la belleza que va creciendo en nuestro matrimonio ahora, ahí es donde tengo que poner constantemente la mirada en el Señor y en mi vocación.
Oración
que muramos a todo lo que nos separa del Amor de Dios y de nuestra vocación de matrimonio. ¡Alabado sea Dios!
Amén
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