25/05/2026
Hoy tuvimos un culto hermoso, donde Dios ministró cada vida con una preciosa enseñanza titulado:
"Gritos, Golpes Y Heridas Que Nadie Ve"
Colosenses 3:18
Muchos hogares aparentan felicidad, pero en la intimidad pueden existir heridas causadas por gritos, humillaciones, indiferencia y palabras que destruyen poco a poco. No siempre el maltrato es físico; muchas veces las ofensas, los recuerdos del pasado y la falta de respeto dañan profundamente el corazón de la pareja y también de los hijos. La ira, el orgullo y la falta de perdón enfrían el hogar y aumentan las heridas. Dios aborrece el maltrato y desea familias llenas de amor, respeto y restauración. La transformación del hogar comienza cuando dejamos que Dios guíe nuestra familia conforme a su palabra, porque Él puede sanar cualquier herida.