La Iglesia Ocobaya data de más o menos el año 1600, con el nombre que tambien le daría nombre al pueblo, San Bartolomé de Ocobaya, teniendo en el transcurso del tiempo sus reestructuraciones y reconstrucciones, siendo la que conocemos ahora la última y definitiva, el Templo está formado por una sola nave, una sacristía junto al altar mayor, un púlpito de madera a la derecha del presbiterio, un bau
tisterio al medio a la izquierda, el retablo que entroniza a la Virgen de la Candelaria y un Coro sobre la entrada principal. Posteriormente, se hicieron altares laterales para colocar imágenes de santos (a la izquierda), entre el bautisterio y el presbiterio; y el altar predilecto del Señor de la Exaltación al centro a la derecha, una gruta para la virgen de Fátima gestada por la Cofradía de Mujeres que mandaron traer desde Portugal una Réplica y una capilla de velas creada en 2014 en el patio lateral del templo detrás del campanario. Cabe recalcar la riqueza invaluable que se tenía en el templo: una placa de plata que forraba la base del retablo con aspecto repujado, dibujando formas y texturas religiosas acordes a la época, los atributos de cada imagen que eran de oro, posteriormente de plata, cuadros que cubrían paredes enteras con óleos que hacían referencia a momentos históricos religiosos iconográficos, una custodia de oro de más de medio metro con reliquias traídas desde Europa, un armonio, instrumentos de uso religioso para procesiones fechas especiales y ajuares enteros que pertenecían al templo. En el siglo XVIII fue catalogado como Milagro la llegada del Señor de la Exaltación, mismo que fue entronizado en un altar especial a la derecha al centro de la nave como Patrono de Ocobaya. En 2008 se declaró al templo como Patrimonio Histórico Cultural del Departamento de La Paz y en 2012 se declaró al templo como Patrimonio Histórico Cultural Nacional (LEY 399 Patrimonio Cultural, Histórico y Arquitectónico al templo “Señor de la Exaltación”) por su valor arquitectónico, histórico, cultural y religioso . Actualmente, se realizan las gestiones para que el Templo de Ocobaya sea declarado ante la institución Católica como Santuario, mismo que ya es un hecho, quedando solamente el tema burocrático para el cometido. EL MILAGRO DEL SEÑOR DE LA EXALTACIÓN DE OCOBAYA
Siglo XVIII, el templo de la Parroquia San Bartolomé de Ocobaya se erguía y reestructuraba, entre los arreglos y mejoras necesarios se vio la urgencia de una araña que ilumine el templo y el altar mayor, es de esta manera que se encomendó mandar a traer desde Europa una araña acorde al uso y lugar. Es de esta manera que un día llegó la comitiva, mulas con carruajes en los que se encontraban dos cajones grandes de madera ma**za con sellos, timbres, estampillas y recomendaciones, uno para Ocobaya y otro para Laza, todo el vecindario del pueblo de Ocobaya fue llamado con el sonar de las campanas y se concentraron en la puerta de la Iglesia, desmontaron la caja de madera que remitía a Ocobaya y entre unos 6-8 fieles la llevaron alzada hasta el interior del Templo donde con mucha emoción y alegría quisieron ver la novedad, una araña para decorar el techo e iluminar la Iglesia. Grande fue la sorpresa al percatarse que en lugar de la luminaria solicitada se encontró la efigie de un santo... inmediatamente mandaron a llamar a los carruajes para que vuelvan argumentando que hubo un error y que confundieron las cajas. Los vecinos intrigados esperaron a la comitiva y al aclarar el hecho quisieron sacar la caja para intercambiarla por la otra, pero los que la habían metido no podían levantarla para sacarla es así que llamaron a más hombres y tampoco pudieron alzarla, convocaron a los más fuertes y entre casi 20 varones no lograron alzar el cajón de madera donde se encontraba el Santo. Revisaron el otro cajón y también tenía un Santo dentro, fue entonces que se asentó el Milagro, los vecinos asumieron que las señales como: el que la caja se vuelva muy pesada, que la encomienda para Laza esté correcta y que un santo quiera quedarse en el pueblo, indicaba que estaban en presencia de un Milagro, rápidamente abrieron la caja entera y desempaquetaron la efigie que finalmente era EL SEÑOR DE LA EXALTACIÓN, entonces todos se arrodillaron y veneraron aún más el milagro por ser Jesús Crucificado. Desde ese día sería el Patrono de Ocobaya junto a San Bartolomé. Es así que, desde ese momento, gracias al Milagro, el Señor de la Exaltación, llegado desde Malta, Italia, es el Patrono principal del pueblo de Ocobaya, mismo que fue también denominado como: SEÑOR DE MALTA por su procedencia, así como por sus características y EL SEÑOR FORASTERO, ya que en su milagro llegó sin aviso ni noticia al pueblo sorprendiendo a todos al elegir quedarse en Ocobaya. Una de las características del Ocobayeño es la hospitalidad y el buen recibimiento a sus visitantes, virtud que también fue reflejada para con el Señor de la Exaltación, fue entronizado en un Altar exclusivo a la derecha del templo, exactamente al centro, completando la Urna del mismo con la Virgen Dolorosa y San Juan conformando así El Calvario, además se complementó con una efigie del Señor de la Columna a la derecha y una del Señor de las Caídas a la izquierda; debajo del Calvario se encuentra el Señor del Santo Sepulcro en su Urna completando así La Pasión de Cristo en todo el altar. Es sabido que nuestro Señor de la Exaltación de Ocobaya conocido también como El Señor Forastero, es milagroso, por lo que es notable y siempre lindo escuchar historias de propios y extraños acerca de los favores recibidos por parte del señor, pero es aún más sorprendente saber que los foráneos son mayoría entre los favorecidos y claramente se puede apreciar en la fiesta del 14 de septiembre cómo llega hasta el Santuario de Ocobaya gente de muchos rincones del país así como de todo el mundo a rendirle homenaje y dar las gracias. Esto atenúa el reconocimiento como Señor Forastero, siendo denominado Señor de los Forasteros y posteriormente Patrono de los Peregrinos y Forasteros. Queda implícito el valor, fortaleza y el sentido más arraigado y afianzado al Peregrinaje que le brinda el Milagro del Señor de la Exaltación de Ocobaya, así como las denominaciones y atribuciones que tiene por su historia y los milagros a los devotos y creyentes. ¡Es nuestro patrono! EL SEÑOR DE LA EXALTACIÓN DE OCOBAYA NO SE MUEVE (MILAGRO EN 3 TIEMPOS)
Entre las historias que se cuentan en el pueblo de Ocobaya figuran y trascienden 3 hechos milagrosos que hacen referencia a una misma situación y otros que atienden necesidades e infortunios de la población. Comenzamos por los 3 milagros:
1° La vez que la población decidió sacar en procesión al Señor de la Exaltación (Siglo XIX) que se encuentra en el altar privilegiado dentro de la urna (el original), es así que terminada la misa del 14 de septiembre se dispusieron a sacar las andas para la procesión y saliendo del Santuario el cielo se cubrió de nubes, vientos impetuosos y crujieres del cielo dieron pie a una tempestad que impidió sacar las andas que llevaban al Señor del atrio de la Iglesia. La gente al notar el cambio metereológico comenzaron a persignarse y rezar, pidiendo disculpas al Señor y abogando por la población, mientras tanto las andas retrocedieron y fueron devueltas al templo. Desde ese momento se supo que al Señor de la Exaltación de Ocobaya no le gusta que se lo mueva de su urna y como tal se mantiene hasta la fecha, como tradición, el no hacerlo.
2° El pueblo de Ocobaya y sus moradores siempre se caracterizaron desde épocas remotas por ser agricultores productores de Coca - Cítricos - Café - Bananos de distintas variedades, frutas como ser Palto, Mango, Chirimoya, Maracuyá, etc. y productos como la Yuca, Walusa, Jamachipeke, dátiles y variedad de Hortalizas, Legumbres y verduras. En determinado momento la seguía azotó la región y los cultivos no prosperaban, se veía venir una crisis alimentaria y económica. Ante el desespero e incertidumbre es que los pobladores decidieron sacar al Señor de la Exaltación de su urna, se organizaron para celebrar una solemne misa pidiendo permiso al Tata, así como el favor de que llueva. Es de este modo que por segunda vez se sacó al Señor de Malta, pero ahora con previo permiso, sentido, significado y el pedido de un gran favor. Es así que sacaron en Procesión las andas cargadas del Señor y cayó una lluvia persistente que hidrató a toda la región, revitalizando cultivos, intensificando afluentes y el caudal a los ojos de agua.
3° Para la Restauración del Santuario de Ocobaya se enviaron a la ciudad de La Paz las efigies de todos los santos para su tratamiento y restauración bajo la consigna de respetar el altar privilegiado del Señor de La Exaltación. Es de este modo que las 6 efigies que componen el mencionado altar no fueron trasladados y fueron intervenidos en el mismo templo. Para tal cometido, además que el altar del Señor Forastero también sería restaurado, se desarmó el altar en su totalidad y se colocó El Calvario en el Alar Mayor, delate del Retablo, mientras se hacían los arreglos, tratamientos y restauración de las 6 efigies y el altar privilegiado. Durante todo este tiempo y hasta que devolvieron al Señor Forastero a su urna, el cielo de Ocobaya estuvo encapotado con lluvias constantes...
Estos tres hitos indican, como dicen los moradores del pueblo, que "el Señor de la Exaltación, luego de un largo viaje, eligió el pueblo de Ocobaya como su lugar de destino y descanso, y no le gusta que lo molesten, muevan o manejen... tiene que estar en su lugar, en su casa y en su urna". Esta tríada de sucesos, separados por siglos, denotan el milagro que justifica y pertenece al Santuario de Ocobaya mediante su santo Patrono. Pasaban los 70’s cuando en el pueblo, más allá de los acontecimientos rutinarios, sucedían eventos imprevistos, sorpresivos y algunos letales; es así que el peregrinaje a Ocobaya se genera motivado por una necesidad y urgencia de Fe. En 1977 transcurrían los festejos del 14 de Septiembre, como se acostumbraba las actividades tenían una semana de duración, fue entonces que durante las celebraciones en Honor al Señor de la Exaltación en un fatídico accidente fallece Froilán Uzquiano un Ocobayeño entrañable y querido por todos. Un año después, durante los festejos del 14 de septiembre, en otro accidente en la ruta, fallece Richard Solíz Inofuentes un joven Ocobayeño recordado y querido por el pueblo de Ocobaya. Habiéndose dado la noticia y viendo que se repetía un hecho de forma similar, ambos jóvenes veinteañeros y con mucho por vivir; fue por ello que el pueblo de Ocobaya se puso a reflexionar en cuanto a lo que ocurría durante esos años que pasaron. La angustia e incertidumbre, la búsqueda de explicación y el dolor era moneda común en esos días, pasó el tiempo y los pobladores asumieron el peso de la culpa por haber desviado su atención y sus vidas, avocándose a lo material, el trabajo, la ganancia y el derroche. Entendieron que habían dejado de lado al Señor de la Exaltación y su fe, y asumieron que todo aquello que pasaba era un castigo del Señor por sus actos. Es así que para el 12 de abril de 1979, Semana Santa, los vecinos y amigos del pueblo se organizaron con tiempo y sobre todo con la premisa de hacer el sacrificio de caminar las cumbres de la cordillera (Aprox. 5000 msnm) siguiendo el Camino Precolombino Yunca Cruz (Aprox. 45 km) en honor al Señor de la Exaltación pidiéndole que cese la desgracia en el pueblo; fue así que se realizó de manera Oficial el Primer Peregrinaje al Santuario de Ocobaya instituyéndose desde entonces como un acto de Fe, tradición y costumbre del pueblo. Evidentemente la desgracia y los desdenes en el pueblo cesaron trayendo prosperidad y paz a los vecinos y devotos. Dos años después se unirían las mujeres del pueblo para el mismo cometido junto a los varones experimentados; es así que desde ese momento tanto Hombres, Mujeres, Niños, Niñas y también Perritos son habituales entre los peregrinos que año a año rinden homenaje con su sacrificio al Señor Forastero que desde ese momento fue denominado, y con justa razón, Patrono de los Peregrinos al ser también denominado Señor Peregrino. Cada año los Ocobayeños se reúnen para organizar el Peregrinaje, un promedio de 80 – 100 (con picos de casi 200) peregrinos son recibidos cada año en el Santuario de Ocobaya, forasteros, vecinos, amigos Ocobayeños propios y extraños son quienes cada año con fe y devoción al Señor de la Exaltación llegan a sus pies para agradecer, pedir o solamente rendir homenaje a nuestro santo patrono. MILAGROS DEL SEÑOR DE LA EXALTACIÓN DE OCOBAYA
Es en la fiesta cuando se observa gente propia y extraña de rodillas con llanto y desespero que oran al Señor de Malta fervientemente acorde a su necesidad o gratitud. Sanación, trabajo, estabilidad, salud, estudios, emprendimientos, relación, salvación, solución, resolución y amor son solo algunos de los pedidos que frecuentemente los fieles le piden al Señor de la Exaltación y también le agradecen por lo propio con mucho amor y entrega. En 2010 un señor, mayor, cansado y con apariencia de venir de muy lejos, un forastero, se quedó en la puerta del Santuario orando entre lágrimas y gesticulando pleitesía al Señor de la Exaltación. Se lo invitó a pasar y sentarse para su descanso, él mencionaba que únicamente venía a pedir perdón por no haber vuelto a agradecer el milagro que el Señor le hizo hace décadas, decía que no merecía estar delante de él y que por eso no ingresaba al santuario y que por pena no se quedaría mucho tiempo en "su pueblo" (Del Señor de la Exaltación), se le pidió esperar un momento para poder hacerle una atención con algo de beber y comer, ya que era una visita especial; al buscarlo para invitarle un plato de comida y un refresco fueron vanos los intentos preguntando a la gente, vecinos, bailarines y choferes, el señor desapareció y nadie lo había visto. En 2015 un hombre de mediana edad entraba de rodillas con flores y velas, nadie lo conocía, era un forastero que hacía décadas llegó al pueblo muy joven, era de Potosí, en un camión con el rol de ayudante, ingenuamente y con pobre convicción le había pedio al señor que mejore su vida y situación, el niño, en ese entonces, no sabía en qué lugar estaba ni de qué advocación se trataba, cambió su vida, creció y prosperó, nunca supo el nombre del pueblo ni nada acerca del Cristo, indago, buscó encontró el Santuario de Ocobaya y como dictó su fe, viajó para poder dar gracias y rendir homenaje al Tata Exalto. En 2022, en vísperas de la fiesta del 14 de septiembre, un querido y venerado vecino, profesor y Ocobayeño fiel al Señor de la Exaltación, adulto mayor, se perdió en la ciudad, fueron horas extenuantes y agónicas que pasaron, mientras tanto una persona se puso en contacto con uno de los familiares, esta persona era una Señora que se puso al servicio para dar con el paradero del profesor y comunicó que en su grupo de oración se enfocarían en él, las peticiones de salud, bienestar, protección y el poder encontrarlo serían las premisas en su rezo. En el pueblo de Ocobaya así como en las casas de todos los amigos, paisanos y devotos se armó una cadena de oración para el mismo cometido. Una vez encontrado, pasadas unas horas nada más, los familiares se contactaron con la señora y agradeciéndole le preguntaron quien era y cuál era su grupo de Oración, la Señora pertenecía al grupo de fieles y devotos del Señor de la Exaltación de Obrajes que llevaban a cabo los preparativos para la festividad del mismo. El querido Profesor asistió al Santuario para agradecer al Señor de Malta el no abandonarlo, acompañarlo y guiar a sus familiares para encontrarlo. Estas son solo unas cuantas de las tantas historias de Milagros que existen y atribuyen al Señor de la Exaltación de Ocobaya, sabemos que existen miles más, es por eso que les pedimos a quienes conozcan, hayan escuchado o vivido en carne propia algún milagro o complacido con un favor, nos hagan llegar su testimonio para así recopilar y archivar los mismos generando de esta manera un registro y así poder tener noción de los Milagros de nuestro amado Señor de la Exaltación; además que para la catalogación del "Templo del Señor de la Exaltación" como Santuario, ante la institución Católica, es un requisito indispensable para que este denominativo sea instituido, documentado y formalizado.