Señor de la Exaltación de Ocobaya

Señor de la Exaltación de Ocobaya Patrono de Ocobaya, milagroso desde su llegada al pueblo y venerado cada 14 de septiembre. (La Histo EL PEREGRINAJE.

EL MILAGRO DEL SEÑOR DE LA EXALTACIÓN DE OCOBAYA

Siglo XVIII, el templo de la Parroquia San Bartolomé de Ocobaya se erguía y reestructuraba, entre los arreglos y mejoras necesarios se vio la urgencia de una araña que ilumine el templo y el altar mayor, es de esta manera que se encomendó mandar a traer desde Europa una araña acorde al uso y lugar. Es de esta manera que un día llegó la comitiva, r

ecuas que traían dos cajones grandes de madera maciza con sellos, timbres, estampillas y recomendaciones, uno para Ocobaya y otro para Laza, todo el vecindario del pueblo de Ocobaya fue llamado con el sonar de las campanas y se concentraron en la puerta de la Iglesia, desmontaron la caja de madera que remitía a Ocobaya y entre unos 6-8 fieles la llevaron alzada hasta el interior del Templo donde con mucha emoción y alegría quisieron ver la novedad, una araña para decorar el techo e iluminar la Iglesia. Grande fue la sorpresa al percatarse que en lugar de la luminaria solicitada se encontró la efigie de un santo... inmediatamente mandaron a llamar a los carruajes para que vuelvan argumentando que hubo un error y que confundieron las cajas. Los vecinos intrigados esperaron a la comitiva y al aclarar el hecho quisieron sacar la caja para intercambiarla por la otra, pero los que la habían metido no podían levantarla para sacarla es así que llamaron a más hombres y tampoco pudieron alzarla, convocaron a los más fuertes y entre casi 20 varones no lograron alzar el cajón de madera donde se encontraba el Santo. Revisaron el otro cajón y también tenía un Santo dentro, fue entonces que se asentó el Milagro, los vecinos asumieron que las señales como: el que la caja se vuelva muy pesada, que la encomienda para Laza esté correcta y que un santo quiera quedarse en el pueblo, indicaba que estaban en presencia de un Milagro, rápidamente abrieron la caja entera y desempaquetaron la efigie que finalmente era EL SEÑOR DE LA EXALTACIÓN, entonces todos se arrodillaron y veneraron aún más el milagro por ser Jesús Crucificado. Desde ese día sería el Patrono de Ocobaya junto a San Bartolomé. Es así que, desde ese momento, gracias al Milagro, el Señor de la Exaltación, llegado desde Malta, Italia, es el Patrono principal del pueblo de Ocobaya, mismo que fue también denominado como: SEÑOR DE MALTA por su procedencia, así como por sus características y EL SEÑOR FORASTERO, ya que en su milagro llegó sin aviso ni noticia al pueblo sorprendiendo a todos al elegir quedarse en Ocobaya. Una de las características del Ocobayeño es la hospitalidad y el buen recibimiento a sus visitantes, virtud que también fue reflejada para con el Señor de la Exaltación, fue entronizado en un Altar exclusivo a la derecha del templo, exactamente al centro, completando la Urna del mismo con la Virgen Dolorosa y San Juan conformando así El Calvario, además se complementó con una efigie del Señor de la Columna a la derecha y una del Señor de las Caídas a la izquierda; debajo del Calvario se encuentra el Señor del Santo Sepulcro en su Urna completando así La Pasión de Cristo en todo el altar. Es sabido que nuestro Señor de la Exaltación de Ocobaya conocido también como El Señor Forastero, es milagroso, por lo que es notable y siempre lindo escuchar historias de propios y extraños acerca de los favores recibidos por parte del señor, pero es aún más sorprendente saber que los foráneos son mayoría entre los favorecidos y claramente se puede apreciar en la fiesta del 14 de septiembre cómo llega hasta el Santuario de Ocobaya gente de muchos rincones del país así como de todo el mundo a rendirle homenaje y dar las gracias. Esto atenúa el reconocimiento como Señor Forastero, siendo denominado Señor de los Forasteros y posteriormente Patrono de los Peregrinos y Forasteros. Queda implícito el valor, fortaleza y el sentido más arraigado y afianzado al Peregrinaje que le brinda el Milagro del Señor de la Exaltación de Ocobaya, así como las denominaciones y atribuciones que tiene por su historia y los milagros a los devotos y creyentes. ¡Es nuestro patrono! EL SEÑOR DE LA EXALTACIÓN DE OCOBAYA NO SE MUEVE (MILAGRO EN 3 TIEMPOS)

Entre las historias que se cuentan en el pueblo de Ocobaya figuran y trascienden 3 hechos milagrosos que hacen referencia a una misma situación y otros que atienden necesidades e infortunios de la población. Comenzamos por los 3 milagros:

1° La vez que la población decidió sacar en procesión al Señor de la Exaltación (Siglo XIX) que se encuentra en el altar privilegiado dentro de la urna (el original), es así que terminada la misa del 14 de septiembre se dispusieron a sacar las andas para la procesión y saliendo del Santuario el cielo se cubrió de nubes, vientos impetuosos y crujieres del cielo dieron pie a una tempestad que impidió sacar las andas que llevaban al Señor del atrio de la Iglesia. La gente al notar el cambio metereológico comenzaron a persignarse y rezar, pidiendo disculpas al Señor y abogando por la población, mientras tanto las andas retrocedieron y fueron devueltas al templo. Desde ese momento se supo que al Señor de la Exaltación de Ocobaya no le gusta que se lo mueva de su urna y como tal se mantiene hasta la fecha, como tradición, el no hacerlo.

2° El pueblo de Ocobaya y sus moradores siempre se caracterizaron desde épocas remotas por ser agricultores productores de Coca - Cítricos - Café - Bananos de distintas variedades, frutas como ser Palto, Mango, Chirimoya, Maracuyá, etc. y productos como la Yuca, Walusa, Jamachipeke, dátiles y variedad de Hortalizas, Legumbres y verduras. En determinado momento la seguía azotó la región y los cultivos no prosperaban, se veía venir una crisis alimentaria y económica. Ante el desespero e incertidumbre es que los pobladores decidieron sacar al Señor de la Exaltación de su urna, se organizaron para celebrar una solemne misa pidiendo permiso al Tata, así como el favor de que llueva. Es de este modo que por segunda vez se sacó al Señor de Malta, pero ahora con previo permiso, sentido, significado y el pedido de un gran favor. Es así que sacaron en Procesión las andas cargadas del Señor y cayó una lluvia persistente que hidrató a toda la región, revitalizando cultivos, intensificando afluentes y el caudal a los ojos de agua.

3° Para la Restauración del Santuario de Ocobaya se enviaron a la ciudad de La Paz las efigies de todos los santos para su tratamiento y restauración bajo la consigna de respetar el altar privilegiado del Señor de La Exaltación. Es de este modo que las 6 efigies que componen el mencionado altar no fueron trasladados y fueron intervenidos en el mismo templo. Para tal cometido, además que el altar del Señor Forastero también sería restaurado, se desarmó el altar en su totalidad y se colocó El Calvario en el Alar Mayor, delate del Retablo, mientras se hacían los arreglos, tratamientos y restauración de las 6 efigies y el altar privilegiado. Durante todo este tiempo y hasta que devolvieron al Señor Forastero a su urna, el cielo de Ocobaya estuvo encapotado con lluvias constantes...

Estos tres hitos indican, como dicen los moradores del pueblo, que "el Señor de la Exaltación, luego de un largo viaje, eligió el pueblo de Ocobaya como su lugar de destino y descanso, y no le gusta que lo molesten, muevan o manejen... tiene que estar en su lugar, en su casa y en su urna". Esta tríada de sucesos, separados por siglos, denotan el milagro que justifica y pertenece al Santuario de Ocobaya mediante su santo Patrono. Pasaban los 70’s cuando en el pueblo, más allá de los acontecimientos rutinarios, sucedían eventos imprevistos, sorpresivos y algunos letales; es así que el peregrinaje a Ocobaya se genera motivado por una necesidad y urgencia de Fe. En 1977 transcurrían los festejos del 14 de Septiembre, como se acostumbraba las actividades tenían una semana de duración, fue entonces que durante las celebraciones en Honor al Señor de la Exaltación en un fatídico accidente fallece Froilán Uzquiano un Ocobayeño entrañable y querido por todos. Un año después, durante los festejos del 14 de septiembre, en otro accidente en la ruta, fallece Richard Solíz Inofuentes un joven Ocobayeño recordado y querido por el pueblo de Ocobaya. Habiéndose dado la noticia y viendo que se repetía un hecho de forma similar, ambos jóvenes veinteañeros y con mucho por vivir; fue por ello que el pueblo de Ocobaya se puso a reflexionar en cuanto a lo que ocurría durante esos años que pasaron. La angustia e incertidumbre, la búsqueda de explicación y el dolor era moneda común en esos días, pasó el tiempo y los pobladores asumieron el peso de la culpa por haber desviado su atención y sus vidas, avocándose a lo material, el trabajo, la ganancia y el derroche. Entendieron que habían dejado de lado al Señor de la Exaltación y su fe, y asumieron que todo aquello que pasaba era un castigo del Señor por sus actos. Es así que para el 12 de abril de 1979, Semana Santa, los vecinos y amigos del pueblo se organizaron con tiempo y sobre todo con la premisa de hacer el sacrificio de caminar las cumbres de la cordillera (Aprox. 5000 msnm) siguiendo el Camino Precolombino Yunca Cruz (Aprox. 45 km) en honor al Señor de la Exaltación pidiéndole que cese la desgracia en el pueblo; fue así que se realizó de manera Oficial el Primer Peregrinaje al Santuario de Ocobaya instituyéndose desde entonces como un acto de Fe, tradición y costumbre del pueblo. Evidentemente la desgracia y los desdenes en el pueblo cesaron trayendo prosperidad y paz a los vecinos y devotos. Dos años después se unirían las mujeres del pueblo para el mismo cometido junto a los varones experimentados; es así que desde ese momento tanto Hombres, Mujeres, Niños, Niñas y también Perritos son habituales entre los peregrinos que año a año rinden homenaje con su sacrificio al Señor Forastero que desde ese momento fue denominado, y con justa razón, Patrono de los Peregrinos al ser también denominado Señor Peregrino. Cada año los Ocobayeños se reúnen para organizar el Peregrinaje, un promedio de 80 – 100 (con picos de casi 200) peregrinos son recibidos cada año en el Santuario de Ocobaya, forasteros, vecinos, amigos Ocobayeños propios y extraños son quienes cada año con fe y devoción al Señor de la Exaltación llegan a sus pies para agradecer, pedir o solamente rendir homenaje a nuestro santo patrono. MILAGROS DEL SEÑOR DE LA EXALTACIÓN DE OCOBAYA

Es en la fiesta cuando se observa gente propia y extraña de rodillas con llanto y desespero que oran al Señor de Malta fervientemente acorde a su necesidad o gratitud. Sanación, trabajo, estabilidad, salud, estudios, emprendimientos, relación, salvación, solución, resolución y amor son solo algunos de los pedidos que frecuentemente los fieles le piden al Señor de la Exaltación y también le agradecen por lo propio con mucho amor y entrega. En 2010 un señor, mayor, cansado y con apariencia de venir de muy lejos, un forastero, se quedó en la puerta del Santuario orando entre lágrimas y gesticulando pleitesía al Señor de la Exaltación. Se lo invitó a pasar y sentarse para su descanso, él mencionaba que únicamente venía a pedir perdón por no haber vuelto a agradecer el milagro que el Señor le hizo hace décadas, decía que no merecía estar delante de él y que por eso no ingresaba al santuario y que por pena no se quedaría mucho tiempo en "su pueblo" (Del Señor de la Exaltación), se le pidió esperar un momento para poder hacerle una atención con algo de beber y comer, ya que era una visita especial; al buscarlo para invitarle un plato de comida y un refresco fueron vanos los intentos preguntando a la gente, vecinos, bailarines y choferes, el señor desapareció y nadie lo había visto. En 2015 un hombre de mediana edad entraba de rodillas con flores y velas, nadie lo conocía, era un forastero que hacía décadas llegó al pueblo muy joven, era de Potosí, en un camión con el rol de ayudante, ingenuamente y con pobre convicción le había pedio al señor que mejore su vida y situación, el niño, en ese entonces, no sabía en qué lugar estaba ni de qué advocación se trataba, cambió su vida, creció y prosperó, nunca supo el nombre del pueblo ni nada acerca del Cristo, indago, buscó encontró el Santuario de Ocobaya y como dictó su fe, viajó para poder dar gracias y rendir homenaje al Tata Exalto. En 2022, en vísperas de la fiesta del 14 de septiembre, un querido y venerado vecino, profesor y Ocobayeño fiel al Señor de la Exaltación, adulto mayor, se perdió en la ciudad, fueron horas extenuantes y agónicas que pasaron, mientras tanto una persona se puso en contacto con uno de los familiares, esta persona era una Señora que se puso al servicio para dar con el paradero del profesor y comunicó que en su grupo de oración se enfocarían en él, las peticiones de salud, bienestar, protección y el poder encontrarlo serían las premisas en su rezo. En el pueblo de Ocobaya así como en las casas de todos los amigos, paisanos y devotos se armó una cadena de oración para el mismo cometido. Una vez encontrado, pasadas unas horas nada más, los familiares se contactaron con la señora y agradeciéndole le preguntaron quien era y cuál era su grupo de Oración, la Señora pertenecía al grupo de fieles y devotos del Señor de la Exaltación de Obrajes que llevaban a cabo los preparativos para la festividad del mismo. El querido Profesor asistió al Santuario para agradecer al Señor de Malta el no abandonarlo, acompañarlo y guiar a sus familiares para encontrarlo. Estas son solo unas cuantas de las tantas historias de Milagros que existen y atribuyen al Señor de la Exaltación de Ocobaya, sabemos que existen miles más, es por eso que les pedimos a quienes conozcan, hayan escuchado o vivido en carne propia algún milagro o complacido con un favor, nos hagan llegar su testimonio para así recopilar y archivar los mismos generando de esta manera un registro y así poder tener noción de los Milagros de nuestro amado Señor de la Exaltación; además que para la catalogación del "Templo del Señor de la Exaltación" como Santuario, ante la institución Católica, es un requisito indispensable para que este denominativo sea instituido, documentado y formalizado.

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14/09/2025

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Que el Señor de la Exaltación colme de bendiciones a todos y cada uno de ustedes.
Agradecemos a Dios nuestro Señor por proveernos de lo necesario, por atender nuestras necesidades y escuchar nuestras súplicas!
🙏✨❣️
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Hoy celebramos el Milagro de Ocobaya, al Señor de la Exaltación de Ocobaya, patrono del pueblo y portador del reconocimi...
14/09/2025

Hoy celebramos el Milagro de Ocobaya, al Señor de la Exaltación de Ocobaya, patrono del pueblo y portador del reconocimiento importante como es el ser Santuario y Patrimonio Nacional.
La Exaltación de la Cruz honra la Cruz de Cristo, un instrumento hecho sagrado por el ofrecimiento que el Señor hizo de sí mismo para nuestra salvación.
Cuando honramos o exaltamos la Cruz, lo que hacemos los cristianos es principalmente reconocer a Cristo mismo.
Así como celebramos el sacrificio de Jesús en la Cruz, la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz conmemora el descubrimiento, en el año 320, de la verdadera cruz, del Calvario y de la tumba de Cristo. Santa Elena, madre del emperador Constantino, los encontró bajo un templo erigido a la diosa Venus, donde habían sido enterrados por los romanos.
En este día no se exalta la crueldad de la Cruz, sino el Amor que Dios manifestó a los hombres al aceptar morir en la Cruz: "Aunque era Dios, Cristo se humilló haciéndose siervo. Esta es la gloria de la Cruz de Jesús"
Veneramos y celebramos a Nuestro Señor de la Exaltación agradeciéndole la entrega y sacrificio hecho por todos nosotros, indignos le pedimos su bendición sobre el pueblo de Ocobaya, la intercesión por la salud y bienestar de las familias ocobayeñas en todo el mundo, cubriéndonos bajo su bendición y consolándonos en las desventuras.
🙏✨❤️‍🔥
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🤔¿Cuál es el Origen del Señor de la Exaltación de Ocobaya o Señor de Malta?Te compartimos una investigación, imágenes de...
10/09/2025

🤔¿Cuál es el Origen del Señor de la Exaltación de Ocobaya o Señor de Malta?
Te compartimos una investigación, imágenes del Señor de Malta por el mundo para observar la similitud de sus rasgos, posiciones y expresividad mismos que comparten con el el Señor de la Exaltación de Ocobaya.

📖 El Señor de Malta.
-Partida y regreso de un crucificado dramático pintado por el demonio-

A finales del siglo XVIII un expresionista y sangriento crucificado bajo la advocación de Cristo de Malta, fue objeto de múltiples copias anónimas en pintura y escultura. Las dispares leyendas en torno a su origen y su difusión más allá de la cordillera andina han dificultado sucesivamente su investigación. El presente estudio pretende desvelar los orígenes italianos y centroeuropeos de este Crucificado doloroso, formando parte de una dilatada historia con raíces en el Medievo. Paralelamente se analizan las circunstancias en las que apareció esta iconografía cristífera vinculada a las epidemias o la evangelización y cuestionada o divulgada por la propia Contrarreforma.

Mucho se ha escrito sobre la iconografía de Cristo crucificado, tan popularizada en el otoño de la Edad Media al calor de las predicaciones de la orden franciscana, guiadas por el Oficio de la Pasión del Señor de san Francisco de Asís (1181-1226).

La curiosidad insaciable del devoto tras la lectura de los escuetos evangelios, provocó la aparición de otros textos llenos de detalles piadosos que inspiraban a la imaginación. En este contexto surgen las meditaciones sobre la Pasión y muerte de Cristo, cuya estructura narrativa parte de una reflexión del texto bíblico, a la que se añade la experiencia subjetiva del autor que encarna uno de los personajes presentes en el martirio; un género narrativo enraizado en las Meditationes vitae Christi (h. 1300), erróneamente atribuidas a san Buenaventura. Por otro lado los misterios, teatralizaciones amparadas en estas meditaciones y sermones, completan el mensaje redentor del sacrificio de Cristo en la cruz, convertido en el héroe salvífico de la humanidad, alentando por consiguiente el énfasis temático de la crucifixión.

La celebración litúrgica del Viernes Santo consolidó el rito de la adoración a la Santa Cruz, el triunfal patíbulo de Cristo, tornado en ansiado objeto de posesión del que proliferaron relicarios con el Lignum Crucis por toda Europa. En tiempos de la dinastía otoniana, se perpetuó en la práctica de los oficios la veneración conjunta de estas reliquias y la imagen de Cristo crucificado. Estos son los precedentes del Gabelkrucifix (1304) de Sta. Maria im Kapitol de Colonia; una efigie sacralizada puesto que contiene en la cabeza un repositorio para la reserva de reliquias. Su patético y desagradable aspecto deriva directamente de las Revelationes coelestes de santa Brígida de Suecia (1303-1373):

sus ojos parecían medio mu***os, sus mejillas estaban hundidas, su rostro lúgubre, su boca abierta y su lengua ensangrentada. Su vientre se había absorbido hacia la espalda, todos sus fluidos quedaron consumidos como si no tuviera órganos. Todo su cuerpo estaba pálido y lánguido debido a la pérdida de sangre. Sus manos y pies estaban muy rígidos y estirados al haber sido forzados para adaptarlos a la cruz. Su barba y su cabello estaban completamente empapados en sangre.

Esta lectura expresiva tiene su pretérito en los pasajes del Antiguo Testamento del profeta Isaías sobre el Varón de Dolores: “Lo vimos y no tenía cara humana. Parecía un gusano, deshecho de los hombres y vergüenza de la plebe”. El impactante ejemplar renano con fama de milagroso fue rápidamente difundido, estableciendo en el campo figurativo un modelo conocido como Crucifixus doloros. Dicho tipo iconográfico presenta una compleja composición arqueada, cuerpo descarnado, lleno de regueros de sangre, corona de aguzadas espinas y boca entreabierta tras haber expirado.

En los comedios del siglo XIV las intensas epidemias de peste negra y la guerra de los Cien Años (1337-1453) normalizaron la relación del hombre con el mundo escatológico. Un nuevo sentimiento religioso afloraba en la sociedad siendo necesarios otros estímulos perceptivos que justificaron un lenguaje expresionista en la literatura y el arte. La función de la imagen también cambió, dejando de ser vista como mero objeto pasivo devocional o instrumento pedagógico, para introducirse en la práctica imitativa de los fieles. Desde los escritos del místico alemán Heinrich Seuse (h. 1295-1365), el devoto en el camino a la perfección incrementaba la cercanía a Cristo por medio de la compasión y la penitencia a través de la disciplina corporal. Con ello la imagen adquiría una categoría mistagógica —conductora en la senda de la comprensión divina— siendo de obligada presencia en estos ejercicios espirituales frecuentemente enlazados con la liturgia.

El célebre Calvario (Fotografia 1) del pintor alemán Matthias Grünewald (1516), retoma el carácter exacerbado de esta corriente plástica, incorporando detalles de verdadero conocimiento médico, como la piel verdosa llena de pústulas o el tórax inspirando en lenta agonía, los dedos nerviosos y agarrotados, o la boca entreabierta. En él se advierte un binomio de fenómenos vitales y cadavéricos; y a pesar de la hendidura sangrante de la lanzada, la renuncia al tradicional paisaje por un fondo negro y la presencia de san Juan Bautista con el Agnus dei; indican más bien una suerte de visión mística, que un asunto específicamente bíblico. El pasmo de la Virgen se inspira en el relato de santa Brígida de Suecia y todo indica que la pintura fue ideada por el abad siciliano Guido Guersi del hospital conventual de Isenheim. El papel compasivo se invierte y en esta ocasión es el moribundo Cristo quien consuela a los enfermos afectados por el fuego de San Antonio, el ergotismo.

El prototipo de Crucificado doloroso no será abandonado conforme los acontecimientos históricos susciten su reaparición bajo diferentes pretextos, vinculándose a los efectos de la guerra y las pandemias en el contexto europeo. La incidencia del Renacimiento y el caldeado clima religioso del siglo XVI, fue decantando un arquetipo cristífero limpio de consternaciones en donde la belleza era el elemento primordial, reduciéndose por ende el número de crucificados dolorosos. Restringidos al ámbito del oratorio privado y a las pequeñas estampas, los ideales de la Contrarreforma serán los que insten a su recuperación pública aunque de una manera controlada. Las directrices del Concilio de Trento en torno a las imágenes exigían la veracidad: “no se coloquen imágenes algunas de falsos dogmas, ni que den ocasión a los rudos de peligrosos errores”; además de mostrarse asequibles: “de una espiritualidad simple y clara, accesible a las multitudes, no expresada en fórmulas ni conceptos abstractos, pero inspirada en la Escritura, en la Historia Sacra”. No obstante toda recomendación resulta interpretable, y la propia institución eclesiástica persiguió o fomentó la creación y culto de estos crucificados lacerados en beneficio de sus circunstancias.

En el panorama contrarreformista se inserta la obra cristífera de dos itinerantes escultores sicilianos: fray Innocenzo da Petralia (15921648) y fray Umile da Petralia (1600-1639), ambos pertenecientes a la Orden de Frailes Menores Observantes. Dicha congregación franciscana les encargó un alto número de crucificados que presentan cierta dureza formal, anatomía bien planteada, expresión dolorida y policromía violenta, al contrastar el tono cadavérico con los hematomas y regueros de sangre. La cifra alcanza más del medio centenar y se reparten por Sicilia, Malta y todo el sur de Italia, fechándose en torno al segundo cuarto del siglo XVII. Se ha querido relacionar el planteamiento expresionista de estos crucificados con la presencia española en Sicilia, pero cabe preguntarse si más bien fue un concurrente sentimiento religioso afecto a una imagen patética; recuérdese la procedencia siciliana del abad de Isenheim y el afamado Crocifisso di Nicodemo de Oristano en Cerdeña, imagen deudora del Gabelkrucifix de Colonia. El crucificado sardo, con fama de milagroso y tallado bajo una supuesta inspiración divina, fue reproducido masivamente en pinturas y estampas, cubriendo la inquietante necesidad de poseer una vera icon de Cristo.

Igualmente se llegó a cuestionar en su tiempo si verdaderamente estos crucificados atraían a la piedad. El guardián del convento de S. Giovanni de Pesaro, tras contemplar un cruento ejemplar tallado por fray Innocenzo da Petralia, escribió al inquisidor de Rímini ya que en su opinión iba “contra el común uso de la Santa Iglesia”. El inquisidor, tras interrogar al artífice, envió un dibujo al Santo Tribunal junto con su parecer:

estos crucificados no aportan devoción o espíritu, más solamente horror y espanto (…) y aunque en algún lugar se vio algún crucificado que no fuese conforme al estilo de la Santa Iglesia, lo han hecho algunos basados sobre cierta revelación apócrifa, en otras palabras prohibida, y se dejaron dichos crucificados colgados bien porque no se advirtieron a la Santa Congregación, o ésta los ha permitido por cualquier fin particular .

Más contundente fue el tribunal del Santo Oficio con un tema escabroso a finales de siglo. En 1693 un inquisidor de Módena escribía a Roma para informar de la consigna de dos dibujos que vendía el alemán Joseph Chrauwer, soldado de la guardia del duque Francisco II de Este. Según lo interrogado al soldado, uno de ellos reproducía un original conservado en Wittenberg de “Cristo conforme expiró en la cruz, el cual el diablo presentó al doctor Fausto”, alertando el inquisidor de la raíz herética de tal iconografía apócrifa “no conforme a la sacra escritura” y que entre la población era conocido como “il Crocifisso del Diavolo”, obligando al pintor a suspender su actividad hasta nueva disposición. Semanas más tarde el germano fue requerido en Roma siendo sometido a interrogatorios para conocer la proveniencia de tales imágenes, cambiando su testimonio para evitar un desdichado final. A él se asignan otros tres dibujos pertenecientes al monasterio Della Visitazione de Baggiovara (Módena) con una descripción muy similar: un crucificado mu**to de tres clavos, cabeza desplomada en el hombro diestro y enmarañada corona de espinas. De la lanzada en el costado, mana una cascada de sangre, y de otras laceraciones y desgarros, corre un intenso gorgoteo.

Presenta un abdomen rehundido y en torsión, producido por el giro de las caderas. La cruz es plana de sección cuadrangular y sobre el remate se clava un singular y ondulante pergamino con la abreviatura latina INRI. Los tres ejemplares parecen partir de una previa estampa aun mostrando leves variaciones.

Años más tarde, en 1701, de nuevo otro inquisidor de Módena envía a Roma dos copias del tenebroso crucificado junto con la rocambolesca historia de su origen: “un bribón alemán que pasó por aquí hace dos o tres años (…) que dejó varios retratos de un deforme crucificado (…) afirmando que eran copias de otro que el diablo fue obligado a hacer al doctor Fausto”. Ambas efigies se conservan en los archivos del Santo Oficio, y según el inquisidor “muchas copias fueron hechas por varios pintores, algunas grandes y otras pequeñas, y hasta donde yo he conocido no hay monasterio en Módena que no tuviera más de una copia”. Las instrucciones trasmitidas por el inquisidor general fueron claras: todas las versiones debían ser recogidas y guardadas silenciosamente, junto con la nota específica “ni destruir, ni enviar a Roma, ni castigar a los responsables”; parecía darse por imposible la persecución contra este crucificado de sospechosa inspiración asentado en el imaginario colectivo y reproducido masivamente.

El doctor Fausto es el protagonista de una popular leyenda alemana, cimentado en un personaje histórico de entredicha reputación que dedicó su vida a la alquimia entre 1480 y 1540. La primitiva edición de la Historia Von. D. Johann Fausten (1587) correspondió al impresor de Frankfurt, Johann Spies, su factible escritor. En ella se relata la historia de un hombre que, pretendiendo escrutar todos los misterios celestes y terrenales, pacta con el diablo a quien entrega su cuerpo y alma transcurridos veinticuatro años, durante los cuales el maligno tendrá que satisfacer todos sus deseos. El constante tono edificador del relato se reseña en la portada, con objeto de “servir de terrible ejemplo, escarmiento abominable y sincera amonestación a todos los hombres soberbios, impíos e imprudentes”; encontrando Fausto un espeluznante final a pesar de arrepentirse en una carta moralizante dirigida a sus amigos. Traducida al italiano en 1592 bajo el título La storia della vita dannata e della meritata morte del dottor Iohn Faustus, debió ser conocida al norte de Italia.

A pesar de las medidas tomadas por el Santo Oficio, con el tiempo aparecieron distintas versiones que intentaban acreditar —con una base literaria similar— aquellos “verdaderos” retratos de la muerte de Cristo en la cruz, no habiéndose extinguido en Módena y además proyectándose a otras regiones. En Bolonia el contrato con el diablo correspondía a un artista que quiso pintar su obra maestra; y en Milán circuló un relato que se escribe en el anverso de otro dibujo, perteneciente al Museo de los Capuchinos de Roma:
Fue un joven milanés que se entregó al demonio en alma y cuerpo, con el acuerdo de recibir todo lo que deseara, y era en todo satisfecho (…) Un día el joven quiso ver a Cristo en la forma y manera que murió en la cruz y se lo dijo al diablo, y él le respondió que no podía hacerlo, porque era su enemigo. Entonces el joven le retó a romper su acuerdo de entregarse si no cumplía, y el demonio aceptando, pintó al Crucificado en papel, al igual que este. La imagen le traumatizó tanto que fue a ver a un clérigo para confesarse, que al conocer el caso, dijo que no podía absolverle, y le instó a ir al Santo Oficio, donde encontraría el perdón e indulgencia. El joven hizo todo rápidamente y los padres del Santo Oficio tomaron el crucifijo. Y porque éste era un vasallo de Doña Camilla Barberini, conociendo el caso, se le concedió la gracia de la copia enviada a Roma para un personaje, mientras que ella se quedó otra con el consentimiento de su marido el Conde Borromeo .
El dibujo es otra copia de los atribuidos a Chrauwer, y por la incorporación de tantos pormenores anecdóticos que demuestran la veracidad de su proceso inquisitorial, el intencionado cambio de localización y de nobles —que además certifican su cronología hacia 1695— o la dignificación del joven al acudir a confesarse; podrían incluso evidenciar que el referido Chrauwer continuara pintando estas ilustraciones bajo exclusivos encargos.

La historia asociada al dibujo debió ser divulgada entre los propios capuchinos, y el acervo devocional siciliano jugó un papel destacado en su difusión. En la iglesia de S. Francesco de Naro, se encuentra una pintura de factura anónima con el citado crucificado recortado sobre un fondo dorado. El fraile capuchino Saverio la fecha en 1751 y la define como “una copia de una tela original existente en Malta, pintada por el diablo”. Otro crucificado del pintor Francesco Guadagnino (h. 1780), inspirado en el anterior, se localiza en S. Biagio de Cannicattì; y en S. Marco de Enna existe un lienzo sin bastidor con un crucificado simétrico a los dibujos de Chrauwer. La integración de Malta en el relato supone un cambio trascendental en la advocación de la pintura y hasta ahora solo un idéntico ejemplar en Qala (Malta), podría responder a las versiones sicilianas y que, sin embargo, carece del demonio pintor.

Si la historia podía enredarse todavía más, el dibujo de Chrauwer fue aprovechado en otros contextos. El fundador de los redentoristas, san Alfonso de Ligorio, quien llegó a formarse en su juventud como pintor junto a Francesco Solimena, visionó un terrible crucificado que plasmó en 1719, conservado en Ciorani (Salerno). Resulta evidente su inspiración en el ineludible dibujo, acentuando sus detalles expresivos como el desprendimiento de la piel. En 1774 publicó sus Riflessioni sulla passione di Gesù Cristo en cuyo frontispicio grabó la pintura de Ciorani
Otro pintor formado con Solimena, Francesco Antonio Cecchi, realizó un grabado similar para el fraile capuchino Ignazio da Gaeta (1756-1845), quien también tuvo una experiencia mística donde se revelaba el desgarrador Cristo. Hacia 1750 el padre Pedro Ambrosio Villarello, capellán de las capuchinas de El Puerto de Santa María (Cádiz), experimentó la misma visión, encargando a un anónimo escultor italiano el truculento Cristo del Amor, cuya diferencia cronológica con respecto a San Alfonso obligan a replantear su influencia20. En Gibraleón (Huelva) se versionó la citada iconografía para expandir la devoción al desaparecido Cristo de la Guadaña. Las estampas circularon entre los artistas que recurrieron al faustico dibujo cuando el encargo se vinculaba al fervor de un clérigo e incluso a un santo exorcista. Tal es el caso de la pintura anónima de San Vito, Cristo y la endemoniada (fines del s. XVIII) de Sta. María del Pozzo, Capurso (Bari) San Vito de Lucania fue un mártir siciliano conocido por el exorcismo de la hija del emperador Diocleciano, pudiendo identificarse el trance en esta escena, provista de la versión más amable del crucifijo de Chrauwer.

Tampoco fue ajeno el marco hispanoamericano a la propagación del Crucificado doloroso desde fechas tempranas, oteado como algo confluyente al sentir indígena, familiarizado con los sacrificios cruentos y predispuestos a los estímulos dramáticos; lo que de algún modo facilitó la tarea evangelizadora de los misioneros. Tanto en el virreinato novohispano como en el del Perú, se propició la práctica escultórica por parte de los indígenas con sus ancestrales técnicas de modelado en pasta de caña de maíz o maguey, que abarataban los costes y permitían la ilimitada reproducción. El drama de Cristo crucificado tuvo un singular éxito devocional, no obstante el sincretismo religioso hizo peligrar su entendimiento, confundido a veces con la pervivencia cultual de los antiguos dioses prehispánicos . En paralelo a la historia de la imagen devocional se encuentra la historia de la idolatría, una débil frontera a veces fácilmente quebrantable.

Estas nociones —acertadas en la temporalidad del largo siglo XVI— junto con la factura anónima, han impedido discernir sobre una extensa serie de pinturas andinas que parecen tener su epicentro en Sucre. Estas representan un crucificado ensangrentado que materializa una vez más todos los estilemas analizados en la progenie de dibujos, estampas y pinturas de la trágica obra de Chrauwer. Se puede distinguir un primer grupo donde a los pies de la cruz, flanquean dos cartelas ovaladas con sendas inscripciones. En una se cuenta la leyenda originaria de este Cristo: “Es copia de una imagen de Jesús Crusificado que se aya en Malta. Pintola el demonio a ruegos de una mujer esclava suya, que deseaba ver como abian puesto los judíos al Salvador en la cruz después que espiró. Resistiose el demonio en principio por miedo que se convertiera a su vista. Como en efecto se conbertio a Dios Ntro. Sr. que quiso por ese medio salvar aquella alma”. Además se invoca a la oración por medio de la correlativa cartela: “Los Yltmos. Señores Arzobispo y Obispos que compusieron el Concilio Provincial de la Ciudad de la Plata, Conseden 240 días de indulgencias a todos los que devotamente resaren un Credo delante de esta santa imagen de Jesús Crucificado. Año de 1777”

La metamorfosis deliberada del relato con respecto al doctor Fausto, Joseph Chrauwer o al joven milanés, puntualizada en la “mujer esclava” del maligno sin ánimos de fama, apercibe el adoctrinamiento sintetizado en el impacto visual del Cristo y el texto apológico e indulgencia que le acompañan. No obstante como toda iconografía llegada a suelo americano, se debía matizar, y sin que se pudiera elevar más su exponente dramático, el Cristo de Malta se canonizó según los evangelios. En el fondo aparece la dualidad del sol y la luna, el eclipse que simbólicamente recuerda las tinieblas que surgieron cuando Cristo expiró en la cruz, además del temblor sísmico que rasgó el velo del antiguo templo de Jerusalén .

El Concilio Provincial de La Plata convocado entre 1774 y 1778, pretendía actualizar —entre otros muchos aspectos— la complicada labor pastoral en la jurisdicción del Arzobispado de La Plata, con sede en Charcas (actual Sucre), y que abarcaba el vasto territorio de cinco diócesis sufragáneas: La Paz y Santa Cruz (Bolivia), Buenos Aires y Tucumán (Argentina), y Asunción (Paraguay). Este convulso concilio no supuso grandes logros, debido a las disensiones e inoportunos fallecimientos entre los prelados, como el del propio arzobispo convocante, Pedro Miguel de Argandoña (d. 1776). Hasta el momento no se sabe con certeza quién dio a conocer la célebre pintura del Cristo de Malta y la justificación catequética por la que se acuerda tomar esta conflictiva imagen y su leyenda como catalizadora. Indudablemente la pintura por su mensaje avizor debía trastornar cualquier pensamiento impío o persuadir a aquel que estuviera falto de convencimiento; reencauzando los probables rebrotes de creencias prehispánicas y completando su iconografía con los astros, aunque estas hipótesis formulan nuevos e imprecisos interrogantes.

Las copias hasta ahora encontradas se pueden distribuir en dos grupos. El primero consecuente al concilio, con una fecha inmediata a 1777, contiene las aludidas cartelas. A él se adscriben los dos ejemplares del Cristo de Malta del Museo Pedro de Osma de Lima, un Crucificado en la sacristía del templo de Canincunca del distrito cuzqueño de Huaro y el Cristo de Malta del Palacio Episcopal de Málaga. El segundo grupo parece más bien un corolario devocional del primero, reduciéndose a la descripción de la leyenda en varios renglones horizontales, libres de todo marco. A este conjunto, fechable en los albores del siglo XIX, pertenece un Crucificado del monasterio de monjas de clausura de Sta. Rosa de Lima, un Cristo de Malta de la Casa Nacional de Moneda de Potosí, el Cristo de Malta de la Fundación Félix Llopis de Madrid y el Cristo de Malta de la parroquia de S. Vicente de la argentina localidad de Agua de Oro. Se cumple la excepción con otra pintura cuzqueña conservada en la iglesia de Urubamba donde el Cristo de Malta está envuelto por una composición en varios niveles superpuestos de donantes, santos, la Dolorosa, la Trinidad y la Virgen del Carmen, fechado a finales del siglo XVIII. A esta lista se podrían añadir otros muchos ejemplares citados por la bibliografía de los que, por falta de información gráfica, se ha prescindido provisionalmente. Sin embargo conviene advertir que el Cristo de Malta sigue unas pautas creativas muy definidas y son el resultado de una primera reiteración incentivada oficialmente por el concilio de La Plata, no debiéndose confundir con otros modelos de crucificados ensangrentados alejados de esta matriz. El viable crecimiento de este catálogo dependerá del extensivo rango de influencia conciliar y devocional con seguros ejemplares en Bolivia, Perú, Ecuador, Paraguay, Argentina y Chile.

En Vallegrande (Bolivia) se atestigua la transferencia de esta iconografía a la modalidad escultórica. Su patrón, el Señor de Malta —un crucificado esculpido en madera policromada— perteneció a un desconocido caballero español de la Orden de Malta, Juan de Pastrana. Este, supuestamente trajo la talla en la primera mitad del siglo XVII de España a Lima, donde ocupó un alto cargo, y de allí a Cuzco. Finalmente el Cristo llegó a La Paz, y años más tarde estaba en poder de un sacerdote de Punata, que lo dejó en herencia a la familia Luján. Tras un complicado periplo los beneficiarios llegaron a Vallegrande y al querer abandonar la aldea, la mula que tiraba del carro portador del crucificado se echó en el suelo, lo que se identificó con un signo divino. La leyenda del carro tiene sus precedentes en tierras españolas, coincidiendo por ejemplo con la del Cristo de la Sangre de Pedrera (Sevilla); y sin duda intenta explicar la advocación del crucificado negro, cuya composición proviene de la pintura homónima.

La intrincada historia del Señor de Malta llegado al Virreinato del Perú desde Italia, es una muestra más de las estrechas afinidades Brugghen, pintó la Crucifixión del Museo Metropolitan de Nueva York (h. 1625) que, como argumentan los especialistas de este caravaggista de Utrecht, tiene sus referentes en el Gabelkrucifix de Colonia y en el Calvario de Isenheim de Grünewald . El cadáver pálido de Cristo abrevia las heridas a los tres clavos y la lanzada, de donde derraman hilos de sangre. La cruz es plana y el tenebrista rostro apenas es perceptible bajo la gruesa corona de espinas, desplazándose el cuerpo en dirección opuesta y contorsionando el abdomen. Las analogías electivas establecidas entre esta magistral pintura y los posteriores dibujos de Chrauwer revelan su posible influencia, y tal vez logran despejar algunas incógnitas sobre la continua evolución de los Crucificados dolorosos, que se mantuvieron al culto o se persiguieron según las oportunas circunstancias. Imágenes crudas que no dejan impasibles ni a fieles ni a espectadores, que siguen impactando y horrorizando a día de hoy, bajo una estética exangüe y trágica, en torno a las que se generan numerosas leyendas.

Ricardo García Jurado
Universidad de Sevilla, España
[email protected]
https://orcid.org/0000-0001-5651-3372
© 2019
Universo Barroco Iberoamericano
7º volumen
📕 Te compartimos el extracto del original del documento consultado:
https://drive.google.com/file/d/1-DnXhzXzSruV-fiagEzGjRfbBQxoynX7/view?usp=sharing

Este estudio Cristológico nos explica y resume la historia y características del Señor de Malta.
Como podemos evidenciar y bajo el denominativo que nuestros antepasados tenían para con nuestro patrono, podemos aseverar que tiene los rasgos propios de la imagen del Señor de Malta, en las imágenes se aprecian algunas pinturas y efigies mantienen la forma y rasgos en que nuestro Señor está en la Cruz .

Esto nos muestra que la tradición oral se sustenta bajo una investigación histórica específica aseverando que el Señor de la Exaltación de Ocobaya vino desde Malta y su denominativo de Señor de Malta es correcto pese a que no haya documentación certera, estos hechos nos demuestran que la misericordia de nuestro señor se muestra y demuestra de muchas maneras.

⛪ Que el Señor de Malta colme de bendiciones a todos y cada uno de ustedes desde su santuario.
Agradecemos a Dios nuestro Señor por proveernos de lo necesario, por atender nuestras necesidades y escuchar nuestras súplicas!
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