23/05/2026
Querido Volter, (así te decía shempre)
Quiero agradecerte, en tu paso a la eternidad, por la linda amistad que compartimos y reírme contigo recordando algunos momentos de gozo, alegría y enseñanzas que vivimos. Nos encontramos en Chulumani el año 2001, tú, Pacorro Flamante y yo, jok´ollo de cura (como me decías) te hablé del Che Guevara y tú, de la ultima edición de condorito, qué linda primera conversación para enfrentar un desafío pastoral tan serio e importante en los Yungas.
Te acuerdas cuando hicimos esa parrillada espectacular para el Nuncio que nos visitó, como todo diplomático, comió sólo un bocado. Tuvimos que esperar a que se fuera a dormir para comer como se debe, dejamos los platos bien vacíos y con el sol del nuevo día.
Recordarás de ese viaje en moto a Chimasi? Yo aprendiendo a conducir y tú, aferrado a mi osadía; allá nos esperaban los dirigentes para mediar en uno de tantos conflictos sociales. nuestra suerte? la moto se paró en plena subida y nada que hacer. Al final nos fuimos en un camión junto a la moto y llegamos chocos al encuentro. Nunca claudicaste a los desafíos sociales y políticos que ameritaban tu concurso, lo hiciste bien che!
Cómo olvidar el Desfile cívico del 16 de Julio de ese año; tres veces has desfilado, primero con las autoridades, después con el Colegio, (el gran profe) y finalmente con la junta vecinal, nunca logré entender tu civismo, pero a ti te gustaba y lo disfrutabas mucho.
Bien lindo te bailaste para el Tata Bartolo, no necesitabas ensayar pues la fiesta corría en tus venas, tu cercanía con la gente decía más que mil homilías elaboradas con juergas teológicas, tu sencillez era admirable Volter.
Antes de salir de Chulumani, te acuerdas de esa charla en la curva (cerca del Cementerio) mucho me has reñido y me has recomendado como a tu hijo; al final, poco caso te hice y seguí nomás con mis locas ideas e ilusiones.
Tanto tiempo ha pasado Volter, cada momento de encuentro, de caminar juntos en ésta Iglesia, miradas diferentes, opciones distintas, pero siempre amigos. El año pasado, en Pascua te visité en el Hospital y me contaste sobre tu salud, hablamos de la esperanza y del plan de Dios en nuestras Vidas.
En ésta última Semana Santa, me invitaste a celebrar tus 30 años de Cura, (de no creer che!) me hablaste de algo familiar y con personas muy cercanas, sin embargo, la Basílica menor estaba llenísima, siempre has tenido muchos fans. Bien popular eras pues! Cuantas veces te he dicho que te postularas para Alcalde, (sólo con el voto de tus ahijados, ganabas!!!) nunca me tomaste en serio en el asunto. Ese día no me quedé a cenar porque pensé que no calculaste bien el número de tus comensales.
Ay Volter, la semana siguiente de tu festejo me avisaron que te has indispuesto y necesitaban un cura para celebrar la Misa de Domingo en tu parroquia, yo creí que seguías festejando (como te dije, después), era el inicio de tu seguimiento en la Pasión de Cristo. En tu casa de San Antonio me hablaste de lo serio del asunto, como en cada encuentro, a pesar de la situación, reímos con anécdotas y esperanzas. Celebramos la Misa y empezó tu Camino al Calvario.
Los días en el Hospital fueron un camino de cruz, has luchado hasta el final y Dios te regaló el triunfo definitivo sobre ésta Vida y has alcanzado plenitud… Querido Waltico, andate bailando tu morenadita con tu ponchito que decías que era de vicuña, vete tranquilo hermano, tus papitos te deben estar esperando. Yo aquí me iré a llorar un ratito con mi guitarrita y después te lo seguiré tocando las morenadas hasta que un día bailemos juntos en el más allá. Un abrazo hermano.
Sandro!