14/05/2026
Si te pregunto crees en Dios, de seguro que me dirás que si,
ahora pregúntate: ¿realmente conozco a Dios? e incluso hay cristianos o personas que van a alguna iglesias que aun no conocieron a Jesús. En Lucas 7: 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Servir a Dios no es una tarea sencilla. Aquellos cuyo carácter corrupto permanece inalterado no pueden servir nunca a Dios. Si tu carácter no ha sido juzgado ni castigado por las palabras de Dios, entonces tu carácter aún representa a Satanás, lo que prueba que sirves a Dios por tus propias buenas intenciones, que tu servicio está basado en tu naturaleza satánica. Tú sirves a Dios con tu temperamento natural y de acuerdo con tus preferencias personales. Es más, siempre piensas que las cosas que estás dispuesto a hacer son las que deleitan a Dios, y que las cosas que no deseas hacer son las que son repugnantes para Dios; obras totalmente según tus propias preferencias. ¿Puede esto llamarse servir a Dios? En última instancia, tu carácter-vida no cambiará ni un ápice; más bien, tu servicio te volverá incluso más obstinado, haciendo así que se arraigue profundamente tu carácter corrupto, y de esta manera, desarrollarás reglas en tu interior sobre el servicio a Dios que se basan principalmente en tu propio temperamento, y experiencias derivadas de tu servicio según tu propio carácter. Estas son las experiencias y lecciones del hombre. Es la filosofía del hombre para los asuntos mundanos. Las personas como estas se pueden clasificar como fariseos y funcionarios religiosos. Si nunca despiertan y se arrepienten, seguramente se convertirán en los falsos cristos y los anticristos que desorientan a las personas en los últimos días.
En Filipenses 3:1–11, Pablo les hace una advertencia a los cristianos sobre la mala influencia procedente de los fal-sos maestros, en particular aquellos para los que el legalismo forma parte del evangelio. Debido a sus impresionantes cre-denciales, Pablo nos demuestra que debía ser respetado como judío. Sin embargo, sabiendo lo que sabía de Cristo, Pablo llegó a la conclusión de que todo eso no valía para nada, porque la fe es lo único que nos puede salvar, y la comunión con Cristo es lo único que verdaderamente importa.