14/04/2026
A muchas mujeres no les agrada este versículo: Efesios 5:23: “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia…”.
El problema no está en el texto, sino en cómo se interpreta. “Cabeza” no significa superioridad, sino responsabilidad y dirección bajo el modelo de Cristo.
El contexto lo deja claro. Unos versículos antes, Efesios 5:21 dice: “someteos unos a otros en el temor de Dios”. Es decir, hay una dinámica de mutua entrega. Luego, cuando habla del esposo, no le da un trono… le da una cruz: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25).
Ser cabeza no es mandar, es morir al ego. No es imponer, es servir. Cristo no gobierna a la iglesia con tiranía, sino con sacrificio. Así también, el hombre no es llamado a dominar, sino a cargar con la responsabilidad espiritual, moral y direccional de su hogar delante de Dios.
Esto se confirma en otros textos como 1 Corintios 11:3, donde se establece un orden, no de valor, sino de función.
Dios no estableció jerarquías de importancia, sino roles de responsabilidad. El problema no es el diseño… es cuando alguien quiere ocupar el lugar sin asumir el peso que ese lugar exige o simplemente no aceptar la designación divina como pasa en la actualidad con muchas mujeres.
Porque ser cabeza no te hace más… te hace más responsable. Por tanto, queridas hermanas, apoyen y honren al Señor sujetándose a sus maridos con temor a Dios.