20/01/2026
La iglesia del Señor está creciendo y dos familias muy queridas presentaron a sus pequeñas a la congregación, teniendo la seguridad que los hijos son un regalo y herencia de Dios, una recompensa preciosa (Salmos 127:3-4), una bendición que trae alegría al padre si es sabio (Proverbios 13:1, 29:17), y un llamado a ser criados en disciplina e instrucción del Señor, como flechas en manos de un valiente.