14/08/2026
Así trabaja Dios con frecuencia: en la oscuridad, en el silencio, sin anuncios. La semilla germina bajo tierra antes de asomar el tallo. José fue formado en una cárcel egipcia donde nadie importante lo veía. Y la obra que nos salvó se consumó cuando “hubo oscuridad sobre toda la tierra” (Mateo 27:45).
Nuestro problema es que asociamos el silencio de Dios con la ausencia de Dios. Si no percibimos Su actividad, concluimos que no la hay. Pasamos noches enteras dando vueltas, imaginando lo peor, convencidos de que en el foso solo hay muerte.
No midas la actividad de Dios por lo que ves. Mídela por lo que Él es. La noche más silenciosa de tu vida puede ser la más poblada de ángeles.
El silencio de Dios nunca es ausencia de Dios: en tu noche más oscura, Él está obrando donde tus ojos todavía no alcanzan.