El año 2017, las hermanas carmelitas deciden aperturar un pequeño museo en el tercer patio del convento y así dar a conocer la vida y santidad de grandes damas, que abandonaron todo para entregarse a Dios en oración, silencio, trabajo y austeridad. Presenta en cada una de sus salas una pequeña colección de vestimenta religiosa, hecha con hilos de oro y plata bordados por las hermanas del convento,
obras pictóricas; muebles, libros, reliquias, objetos de plata y otros objetos de arte, capaces de maravillar la imaginación de todo aquel que recorre este Convento – Museo. En la actualidad, las religiosas que habitan el convento elaboran deliciosa repostería y mermeladas de frutas famosas y cotizadas desde la colonia hasta nuestros días