Tenemos como misión promover, desarrollar y difundir la espiritualidad ignaciana como camino de crecimiento personal, comunitario y eclesial, orientado al discernimiento, a la justicia, al servicio y al sueño de Dios para la humanidad. Queremos unirnos a la multitud de respuestas que, otros y otras con el mismo afán, van llenando a este mundo de esperanzas, de amistad y de entrega, de aquello que llevamos en nuestro interior: "La huella de Dios". El CEI ofrece servicios formativos con una espiritualidad ignaciana porque concibe que ésta es un modo concreto del seguimiento de Cristo hoy y aquí, bajo la acción del Espirítu y según la experiencia de Ignacio de Loyola. El CEI busca que la experiencia ignaciana no sea sólo un instrumento sino se traduzca en una auténtica forma de vida con todas sus consecuencias. El CEI escucha y responde a la realidad de nuestro país que nos interpela a transformarlo, llevándonos a comprometernos para el cambio y tomándolo como forma de vida.