16/06/2026
Detrás de cada servicio, de cada adoración y de cada vida transformada, hay una historia de amor, sacrificio y servicio.
Hubo personas que dijeron “sí” cuando nadie veía. Que entregaron su tiempo, su esfuerzo y sus manos para construir la casa de Dios.
Beerseba no se levantó solo con materiales, sino con corazones dispuestos a servir. Hoy disfrutamos de este lugar porque alguien decidió sembrar para las generaciones que vienen.
Gracias a cada persona que fue parte de este sueño. Dios honra a quienes edifican Su casa.