25/08/2026
Hay una frase que muchos repiten para no enfrentar una realidad incómoda: “Estoy en pruebas porque Dios está preparando algo grande para mí”.
No todo lo que perdiste significa que viene algo mejor. No todo fracaso es una antesala de una bendición. No toda puerta cerrada significa que Dios está preparando una más grande.
A veces estás donde estás porque no escuchaste a Dios, no obedeciste Su Palabra, no pediste consejo o tomaste decisiones que Dios ya te había mostrado que no debías tomar.
La Biblia dice: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón” (Salmos 139:23). David no le pidió a Dios que examinara a los demás. Le pidió que lo examinara a él.
Hay personas que oran, lloran, levantan las manos, congregan, dicen “Dios te bendiga” y hablan de propósito… pero cuando alguien intenta corregirlas, su ego se levanta más rápido que sus manos en la adoración.
No quieren pedir consejo, acercarse a un pastor o líder, reconocer su error, pedir perdón ni aceptar que también lastimaron. Siempre tienen una explicación espiritual para justificar sus decisiones.
La Palabra dice: “En la multitud de consejeros hay seguridad” (Proverbios 11:14). Y también: “El que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12).
Incluso con nuestros hijos debemos tener cuidado. No todo problema significa automáticamente: “Tiene un propósito gigante”. A veces debemos preguntarnos: ¿qué ejemplo recibió?, ¿qué enseñamos?, ¿qué priorizamos?, ¿qué permitimos?
Esto no significa que cada dificultad sea consecuencia directa de un pecado. Pero sí que debemos dejar de espiritualizar todo para no reconocer nuestra responsabilidad.
A veces no necesitás que venga “algo mejor”.
A veces necesitás arrepentirte, aprender, corregir, pedir perdón y volver a obedecer.
Porque Dios no solamente quiere darte cosas grandes. También quiere formar en vos el carácter necesario para sostenerlas.
Jesús dijo: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel” (Lucas 16:10).
Antes de decir: “Dios me está preparando algo grande…”
preguntate:
¿Y si Dios primero me está enseñando algo que todavía no quiero aprender?
No siempre necesitás una nueva bendición.
A veces necesitás una nueva actitud.