21/07/2016
TIC TAC, LA HORA
Que bellos campeonatos de bolitas, de rayuela y de tirar cartas para asomarse más a la pared. Esas tardes de té, donde siempre venia Mika y jugábamos hasta que se escuchaban los gritos de su mama.
Una tarde, se nos olvido la hora dialogando con la vecinita nueva, ese escape lo recuerdo tan fresco, a lo lejos se veía el carro y esperando en guardia estaba mamá y papá, junto a Rosa madre de Mika, pasaron más de seis años y aun me disciplinaban por ello.
Tras mi adolescencia perdí amistades que jamás volví a ver. Terminaba la secundaria, Raúl y Andrés iban para la plaza, sabía que no debía ir, pero ese sin sabor de conocer una salida más la de aquella vez me dispuse a ir. La profesora de matemáticas falto, tengo esa hora justo para ver y llegar a casa, pero como disimular. A lo sé, llegare como siempre y me acostare fingiendo estar muy cansado, eso me hará olvidar tal escape.
Huy, la hora!, recuerdo que cruce tres cuadras, ya llegaba al colectivo, y en un simple parpadeo todo se hizo blanco. Me encuentro en una cama, dijeron que mejoraría evaluaba un Doctor no recuerdo su nombre. Perdí parte de mi memoria y en estos veinte años he tratado de recordar lo vivido y achicar el tiempo para que no se vayan….
He tratado de vivir y recuperar tantos años, jamás podre hacerlo, no era el momento. Ahora entiendo las palabras de mi Padre, nunca lo entendí hasta hoy “serás alguien única y ejemplo de muchas” hablaba muy poco conmigo, y tras estar internada Mamá me contaba que pudo ver como una lagrima se le escaba de esos vigorosas ojos, entiendo que me amaba.
Mamá partió primero, y con mi discapacidad trate de ayudar a Papá. Después de ello sonreía todo el tiempo, se que quería que no me amargara, vendió la casa y todas las cosas solo para darme una facilidad para seguir el camino aun con mis piernas sin funcionar. Mis piernas, aunque no sentía las manos de papá cuando me acariciaban, me llenaban el alma.
Vamos!, me despertó en la mañana, Papi no que esta frio! Acompáñame una vez más, sus ojos me delataban tristeza, y sin demoras tome una cobija mientras me ayudaba con las ruedas de la silla. Fuimos a nuestra casa, allí donde jugaba con Mika. Pago el taxi y me empujaba hasta el final del camino y nos sentamos en nuestro árbol, donde me hizo mi primer casa, aun colgaban algunas ramas.
Recuerdo su abrazo, y me entrego su libro, aquel que toda su vida llevaba, y tras abrazarme me regalo sus últimas palabras. Sus brazos fueron enfriándose, sabía que era su momento, se fue esa misma tarde.
Han pasado muchos años, luego de esos días comencé y hable con personas de muchas ciudades. “la vida tiene tres tiempos, depende de ti llegar adonde quieras estar, si te mantienes mucho en el futuro envejecerá tu piel y tus sueños morirán, no te quedes en el presente pues la dinámica caerá y serás una semilla en pleno asfalto, nunca te olvides el pasado es el combustible del alma y prospera los demás tiempos, porque sin pasado no existiríamos ni tampoco saldríamos adelante. Usa los pretéritos y cuando sea el momento sabrás que todo valió la pena” palabras que laten en mi cabeza, las ultimas de mi papá.
Pronto será mi momento, pero aun no, vivo en el pasado donde aun sin poder corro y continuo con la esperanza de seguir el camino de papá, hablando de paz y de alguien que me sostiene y lleva en sus brazos, enseñándome día a día, que siempre podemos caminar..
Tic tac, tic tac, se me hace la hora, vívela!