05/04/2026
Hoy no recordamos una tumba… celebramos una victoria.
La muerte no pudo retenerlo, el dolor no fue el final, y el silencio de aquel día se rompió con vida eterna. Él resucitó, y con su resurrección nos dejó una certeza: la historia no terminó ahí… recién empezaba.
Porque el que venció la muerte, vive para siempre. Y ese mismo poder hoy nos alcanza, nos levanta, nos transforma.
No es solo un hecho del pasado, es una promesa viva. Él vive… y porque vive, hay esperanza, hay propósito, hay un mañana distinto.
Y así como se levantó, también volverá.
No como un recuerdo, sino como Rey.
Que nuestros corazones estén despiertos, expectantes, firmes.
Porque el que prometió… es fiel.
Jesús vive. Y viene pronto.