22/05/2026
Viernes de la 7º semana de Pascua
22 de mayo del 2026
Primera lectura: Hechos 25, 13b-21
Evangelio según San Juan 21, 1.15-19
“Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos". Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". Él le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas". Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras". De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".”
Dentro de este capítulo 21, en el cual el autor coloca pasajes muy significativos, encontramos éste con una fuerza testimonial impresionante. Suele decirse que es un texto que pretende revindicar la figura de Pedro; un personaje fundamental que ocupa y ocupará un lugar clave, y no podrá hacerlo desde la imagen que había mostrado hasta este momento. Ahora, Jesús, quiere llevarlo a una experiencia nueva, en la que decidirá y optará por un estilo de vida nuevo. El Pedro que piensa por sí mismo está dando lugar al Pedro que decididamente está eligiendo a su Señor y su Maestro; es el Pedro que supera la tentación de mantener su propia idea y da lugar a una auténtica conversión. Ahora se inicia un camino marcado por el amor a su Señor y un compromiso se ser auténtico pastor de su pueblo.
La escena de Juan nos abre a una verdadera llamada: Sígueme; pero el seguimiento ahora Pedro lo comprende bien: ama a su Maestro y se sabe convocado para ser pastor del rebaño de Jesús, su mismo pueblo, su misma Iglesia. El seguimiento y la misión se dan juntas, discipulado y apostolado; son aspectos de una misma vocación que lo llevará hasta la donación de su propia vida. Pedro ahora entiende lo que significa ser discípulo de este Maestro; empieza a darse cuenta de la transformación que se produce en él y cómo él está llamado a continuar su misma tarea.
En un momento de la vida discipular tendremos que escuchar esta pregunta de Jesús y tendremos que responder, no solo con palabras, sino con toda nuestra vida; esto es creer, esto es el evangelio, esto es ser discípulo: amarlo y servirlo en los hermanos, mi pueblo, su Pueblo.