26/08/2026
Miércoles de la 21º semana del Tiempo durante el año
26 de agosto del 2026
Primera lectura: 2 Tesalonicense 3, 6-10.16-18
Evangelio según San Mateo 23, 27-32
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de mu***os y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: 'Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas'! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!”
Mateo nos ofrece las últimas denuncias contra estos hombres religiosos. Aquí toca dos aspectos muy importantes: por un lado, la tentación de la apariencia de hombres de bien, de profunda religiosidad; por el otro la permanente actitud de hablar bien de los profetas pasados, pero con un desinterés por la profecía del hoy.
El estilo de vida de muchos de aquellos piadosos giraba solo en la apariencia de una vida religiosa muy exigente, con muchas obligaciones, pero sin ningún compromiso real hacia un cambio de vida, como tampoco hacia los demás. Lo mismo pasa con la historia; ellos miran el pasado desde la misma hipocresía del presente. Adulan a los profetas que fueron perseguidos o asesinados, a los hombres de Dios que anunciaban un mensaje nuevo y denunciaban las infidelidades de su pueblo. Pero es solo una apariencia. Porque lo que adulan es lo mismo que los condenan a ellos: la infidelidad al plan de Dios.
Es muy común en el mundo religioso, cuando solo importa la apariencia y lo superficial, volverse un defensor, hipócrita, de causas pasadas. Es querer dar una imagen falsa de defensa de principios que no se defienden ni promueven en el presente.
Mateo muestra a un Jesús que denuncia esta falsedad religiosa; y Mateo advierte a su comunidad del mismo peligro. La Palabra se vuelve luz para nuestro presente y nos advierte del peligro de la falsedad, de la apariencia y, peor aún, del uso de la mentira para justificar un estilo de vida opuesto al proyecto de Dios. Lo más grave de todo es que estos hipócritas provocan la desconfianza y el descrédito de todo lo auténticamente creyente y su expresión religiosa.
Por eso la dureza del Maestro. Jesús no quiere que el rostro de su Padre se desfigure con estos nefastos personajes del mundo religioso. Este sigue siendo uno de los puntos oscuros del tiempo presente. Por debilidad, por deformación, por ideología o por conveniencia. Pero lo peor que nos puede pasar es desdibujar la verdad sobre el Dios de Amor, Misericordia y Bondad que sigue presente entre su Hijos y Hermanos.