25/05/2026
MARÍA: MADRE DE LA IGLESIA Y DE LA PATRIA…
En este nuevo 25 de Mayo, cuando nuestra patria recuerda el nacimiento de un sueño de libertad, justicia y unidad, los cristianos de la Iglesia católica elevamos también nuestra mirada a María, Madre de la Iglesia, mujer creyente que acompañó los primeros pasos del pueblo de Dios y continúa hoy sosteniendo el caminar de nuestras comunidades.
La historia de nuestra Nación nació del anhelo de un pueblo que quiso ponerse de pie y construir un futuro con esperanza. También la Iglesia peregrina en nuestra tierra está llamada constantemente a renovarse en la misión, a salir al encuentro de los hermanos, especialmente de quienes más sufren, y a anunciar el Evangelio con alegría y cercanía.
María estuvo presente en Pentecostés, orando junto a los discípulos, alentando la unidad y sosteniendo la esperanza. Hoy queremos contemplarla nuevamente como Madre que reúne, escucha y acompaña. En medio de las dificultades sociales, económicas y espirituales que atraviesa nuestro pueblo, ella nos enseña a no perder la confianza en Dios y a permanecer unidos en la oración.
Nuestra Diócesis de San Roque necesita comunidades vivas, misioneras y profundamente orantes. La misión de la Iglesia no puede sostenerse solo con esfuerzos humanos; necesita del corazón creyente de hombres y mujeres que recen, acompañen y se comprometan. Por eso, en este día patrio, queremos hacer un llamado especial a toda la comunidad diocesana: renovar la oración por la misión evangelizadora.
Orar por la misión es pedir que nunca falten corazones generosos para servir, familias abiertas al Evangelio, jóvenes dispuestos a responder al llamado de Dios y comunidades capaces de tender puentes de fraternidad. Orar por la misión es también dejarnos transformar por el Señor para ser testigos de esperanza en nuestros barrios, capillas y parroquias.
Que María, Madre de la Iglesia, bendiga a nuestra patria argentina y acompañe a nuestra Iglesia diocesana en el camino de la misión. Que bajo su amparo aprendamos a caminar juntos, sosteniéndonos en la fe y trabajando por una sociedad más fraterna y solidaria.
En este 25 de Mayo, que la oración común fortalezca nuestra esperanza y renueve nuestro compromiso de ser una Iglesia en salida, cercana a todos y animada por el amor de Cristo.