26/04/2026
"Dios puede hablar a cualquiera; pero no a cualquiera designa con autoridad."
El episodio está en Libro de Números 12. Allí, Aarón y Miriam cuestionan a Moisés diciendo: “¿Acaso solo por medio de Moisés ha hablado el Señor? ¿No ha hablado también por nosotros?”.
Y, en términos estrictos, tenían razón en un punto: Dios sí había hablado por medio de ellos. Miriam era reconocida como profetisa (Éxodo 15:20), y Aarón había sido portavoz de Moisés (Éxodo 4:14–16).
Sin embargo, el problema no era la afirmación en sí, sino la intención detrás. No estaban haciendo una declaración doctrinal equilibrada, sino cuestionando la autoridad única que Moisés tenía en ese momento. El texto deja claro que Dios responde marcando una diferencia: con los profetas comunes habla por visiones y sueños, pero con Moisés hablaba “cara a cara”, de manera directa y singular (Números 12:6–8).
Es decir, sí, Dios hablaba también por medio de ellos, pero no de la misma manera ni con el mismo nivel de autoridad o responsabilidad. La frase, aunque correcta en forma, estaba siendo usada para igualar lo que no era igual.
El relato muestra algo más profundo: dentro de una misma comunidad donde varios pueden ser usados por Dios, no todos ocupan el mismo lugar ni tienen la misma función. Y cuando esa diferencia no se reconoce, aparece la tensión, la comparación y el cuestionamiento.
Por eso, la respuesta divina no niega que Dios hable a otros, pero sí establece orden. Reconoce la diversidad de voces, pero también la singularidad del rol que Moisés tenía en ese tiempo.
Para entender el rol de Aarón, hay que ir al momento en que Dios lo designa en relación con Moisés. En Libro del Éxodo 4:14–16, Dios establece algo muy particular: Aarón sería “boca” de Moisés, y Moisés sería “como Dios” para Aarón. Luego, en Éxodo 7:1, se refuerza la idea diciendo que Moisés sería como Dios para Faraón, y Aarón su profeta.
Eso define claramente su función: Aarón no era un profeta independiente en ese contexto, sino un portavoz. Su rol profético estaba subordinado a la misión y autoridad que Dios había depositado en Moisés. Moisés recibía la revelación directa, y Aarón la comunicaba.