23/03/2026
“Cuando Dios te quebranta”
Es importante que, al conocer a Dios, puedas reconocerlo también como Padre. Él no desea manifestarse en tu vida únicamente como un Dios distante, sino como un Padre cercano, presente y amoroso.
De hecho, Jesús fue crucificado, en parte, por declarar que Dios era su Padre, revelando así una relación íntima y profunda que transformaba la manera de entender a Dios.
Jesús tenía una relación con Dios distinta a la que todos conocían. Vivía en una cercanía profunda, reconociéndolo no solo como Dios, sino como Padre.
En cada circunstancia, sin importar el momento que atravesara, se mantenía agradecido. Daba gracias tanto por lo que Dios concedía como por lo que no, porque comprendía que su Padre era bueno y que Sus tiempos y caminos siempre eran perfectos.
Como cristiano, uno está llamado a vivir en gratitud y a confiar en Dios en todo momento y en toda circunstancia.
Dios se multiplica en aquello que es partido. Si has sido quebrantado, prepárate: también serás multiplicado, como ocurrió con los panes y los peces. Él puede tomar cualquier dolor o proceso y transformarlo en crecimiento, usando incluso el quebranto como punto de partida para algo mayor.