24/01/2026
Tercer domingo durante el año, Ciclo A
Una Buena Noticia, para todos, que los pobres reciben con Alegría
Hemos iniciado hace unos domingos el tiempo durante el año, domingo a domingo iremos conociendo el camino de Jesús que se inicia en el bautismo del Jordán. Este año lo hacemos siguiendo el evangelio de Mateo. Por lo que nos cuenta Mateo pareciera que poco después de haber bautizado a Jesús, Juan el Bautista, fue arrestado. Jesús deja entonces la región de Judea, donde Juan bautizaba, cerca de Jerusalén, y se va a su provincia, la Galilea. Quizás paso un tiempo en su aldea Nazaret, pero no se establece allí, sino en Cafarnaúm, a orillas del lago. En torno a este Lago vamos a ver la mayoría de las actividades de Jesús. Desde esta ciudad de Cafarnaúm, no muy grande ni poderosa, va a recorrer las distintas aldeas vecinas, no va a incursionar en las dos grandes ciudades de Galilea: Séforis y Tiberíades, que ni aparecen nombradas en los evangelios. En una palabra, Jesús no recorre los centros de poder político y económico, sino que se limita a la gente más sencilla de su provincia de Galilea.
Esto no significa que Jesús sea un provinciano encerrado en su pequeño mundo. Galilea es la puerta del país de Jesús hacia las naciones vecinas, ya la llamaba Isaías y lo recuerda hoy el evangelio “Galilea de las Naciones”. También nos va a decir Mateo que su fama llego a toda la Siria. Lo que elige Jesús es construir el Reino de Dios desde abajo, porque quiere llegar a todos empieza por los más sencillos, los que abren el corazón a la Buena Noticia. Llega a los que sufren enfermedades y dolencias y los alivia, los cura. No solo predica, sino que tiene gestos que surgen de un amor compasivo, que hacen ver que Dios está cerca, que se acuerda de su pueblo, de sus hijos, que nada le es indiferente.
El Evangelio nos va a decir que le seguían multitudes. Muchos le abrían a Jesús el corazón. Pero la realidad es también que otros muchos se mantenían a distancia. El Evangelio los va a ir describiendo. A veces esa distancia se producía por prejuicios religiosos, como en tantos escribas y fariseos. A veces eran las riquezas las que llevaban a muchos a no seguir a Jesús. Las muchas ocupaciones. La soberbia o autosuficiencia. Tantas situaciones que fueron haciendo que Jesús pasara por sus vidas y ellos se perdieran la posibilidad de ese encuentro.
Entre los que siguieron a Jesús hubo algunos que lo hicieron de un modo más radical. Se descubrieron llamados por ese Maestro que iba recorriendo los lugares por donde pasaba la vida intensa de este pueblo trabajador, como los puertos de pesca sobre este inmenso lago, llamado Mar de Galilea. Como sería de impactante la figura, la mirada, la voz, el mensaje de este Maestro que ante la invitación a seguirlo hacia que esta gente dejara literalmente todo y empezara a hacerse con él peregrinos de la Buena Noticia. Que humildad la de Jesús que queriendo llegar a todos no hace las cosas solo, sino que va buscando algunos discípulos que se comprometan a fondo con el proyecto del Reino, y se vaya gestando esta pequeña comunidad desde la cual surja en su momento la gran comunidad del Reino, la Iglesia. En pocas palabras la Liturgia nos invita en estos días a hacernos testigos de estos pequeños acontecimientos que están gestando la Gran Historia de Salvación.
Pero esta Historia continúa hoy. Me gustaría contarles como en estos días yo también percibí esta misma dinámica del Reino en la experiencia de la Misión, con el grupo misionero con el que fuimos a Sánchez, cerca de San Nicolás.
Juntos experimentamos lo que experimento Jesús. Salimos a recorrer y visitamos las casas. Y encontramos corazones sufrientes que necesitaban ser escuchados, o corazones inquietos que están buscando el camino hacia Dios. Nos hablaron de esperanzas, de tristezas, de alegrías, de luchas y sueños. Cada una de esas historias fue llenando nuestro corazón, y fuimos poniendo los nombres de cada persona que requería de nuestra oración en la mesa del altar en la eucaristía de todos los días. Pero también como Jesús y sus amigos encontramos puertas que no se abrieron, o porque adentro estaban muy ocupados, o porque desde el orgullo creyeron que no tenían nada que recibir ni compartir. Y porque los que más abrieron las puertas fueron las familias más humildes, nos sentimos identificados con Jesús y entendimos porque él se dedicó por entero a los más pobres y humildes de Galilea, sin dejar ni él ni nosotros de intentar llegar a todos. Años anteriores se sumaron a la misión los jóvenes de la parroquia, el ultimo fin de semana. Este año no pudo ser posible. Pero algunos de ellos nos sorprendieron con un mensaje de WhatsApp que les quiero compartir: “¡Hola Goti! ¿Como estas? ¿Cómo la están pasando por allí en la misión? Te quería contar que, con Santino, Viky, y Flor, hicimos una pequeña misión hoy por las calles de alrededor de mi casa, repartimos papelitos con evangelios y pudimos bendecir alguna que otra casa, la verdad, muy lindo todo. Gracias a los misioneros y todos los que coordinan el grupo juvenil, incluyéndote a vos por siempre guiarnos a amar cada vez más a Jesús. Cande”. El testimonio de estos jóvenes que se confirmaron hace poco nos muestra lo que puede un corazón que arde en amor a Jesús. No pueden callar lo que han oído y vivido. Que el se{or nos conceda a todos este ardor misionero.
Que Jesús nos dé un corazón humilde y sencillo para estar siempre abiertos al Reino y nos dé un corazón generoso para dejar nuestras comodidades y sumarnos a su proyecto de anunciar la Buena Noticia a tantos hermanos que la esperan y necesitan.