San Agustín.de Hipona

San Agustín.de Hipona VIDA Y OBRA DE SAN AGUSTIN

San Agustín.de Hipona“Amas al amigo cuando odias lo que le daña” (S 49,5). Oacasares.com
10/06/2026

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“Amas al amigo cuando odias lo que le daña” (S 49,5).
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San Agustín.de Hipona“Bienaventurado el que te ama a ti, Señor; y al amigo en ti, y al enemigo por ti, porque sólo no po...
09/06/2026

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“Bienaventurado el que te ama a ti, Señor; y al amigo en ti, y al enemigo por ti, porque sólo no podrá perder al amigo quien tiene a todos por amigos en aquel que no puede perderse” (C 4,9,14).
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San Agustín.de HiponaNo hay amistad verdadera sino entre aquellos a quienes Tú, Señor, aglutinas entre sí por medio de l...
08/06/2026

San Agustín.de Hipona
No hay amistad verdadera sino entre aquellos a quienes Tú, Señor, aglutinas entre sí por medio de la caridad. Porque la amistad no se sostiene en palabras ni en intereses, sino en el vínculo invisible del amor que procede de Ti.

Las amistades del mundo se quiebran cuando se buscan a sí mismas, cuando se apoyan en lo pasajero o en lo útil. Pero la amistad que nace de la caridad permanece, porque no se funda en el egoísmo, sino en el don. Es un lazo que une las almas en Ti, que las hace caminar juntas hacia la eternidad.

La verdadera amistad no teme al tiempo ni a la distancia, porque su raíz está en Dios. Allí donde dos corazones se aman en Cristo, allí Tú mismo eres el tercero que los une, el centro que los sostiene, la fuerza que los mantiene.

Por eso, Señor, enséñanos a amar en la caridad, para que nuestras amistades no sean cadenas que nos atan a lo terreno, sino alas que nos elevan hacia lo eterno. Que cada amigo sea un reflejo de Tu amor, y cada encuentro un anticipo de la comunión que nos espera en el cielo.
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San Agustín.de HiponaDos amores han dado origen a dos ciudades. El amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios levanta l...
07/06/2026

San Agustín.de Hipona
Dos amores han dado origen a dos ciudades. El amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios levanta la ciudad terrena, edificada sobre la arena de la soberbia, sostenida por el orgullo que busca su propia gloria. Allí el hombre se encierra en sí mismo, se exalta en lo pasajero y termina esclavo de lo que ama.

Pero el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo funda la ciudad celestial. Allí el alma se abre a la gracia, se olvida de sí para entregarse al Bien eterno, y encuentra en esa entrega la verdadera libertad. No se busca la propia exaltación, sino la gloria de Dios; no se persigue lo efímero, sino lo que permanece.

Cada corazón es como un ciudadano que debe elegir su ciudad. ¿Dónde está tu amor? Allí está tu morada. Si tu amor está en ti mismo, tu destino será la tierra que se consume. Si tu amor está en Dios, tu destino será la eternidad que no se acaba.

Por eso, hermanos, no temamos despreciar lo que somos para abrazar lo que Dios es. Porque en ese aparente perderse, el alma se gana a sí misma; y en ese desprecio de lo terreno, se alcanza la gloria de lo eterno.

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San Agustín.de HiponaEl que se pasa al lado de Cristo, pasa del temor al amor. Porque el temor puede contener al hombre,...
06/06/2026

San Agustín.de Hipona
El que se pasa al lado de Cristo, pasa del temor al amor. Porque el temor puede contener al hombre, pero no lo transforma. El temor lo detiene en el umbral, lo obliga a obedecer por miedo al castigo, pero no le abre la puerta de la libertad.

Cristo, en cambio, nos introduce en el amor. Y el amor no solo cumple, sino que cumple con gozo. Lo que antes parecía imposible bajo el peso del temor, se vuelve ligero cuando el corazón arde en amor. El amor no calcula, no mide, no se detiene en la obligación: se entrega, se desborda, se convierte en fuerza que sostiene y en dulzura que anima.

Por eso, quien se une a Cristo deja atrás la servidumbre del miedo y entra en la libertad del amor. El temor dice: “No puedo”; el amor dice: “Todo lo puedo en Aquel que me fortalece”. El temor paraliza, el amor impulsa. El temor encadena, el amor libera.

Así, el alma que se pasa al lado de Cristo comienza a cumplir lo que antes no podía, porque ya no obedece por miedo, sino por amor. Y en ese amor encuentra la verdadera alegría de servir, la paz de obedecer, y la plenitud de vivir en Dios.

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San Agustín.de Hipona“Oye, pues, de una vez un breve precepto: ama y haz lo que quieras; si callas, clamas, corriges, pe...
05/06/2026

San Agustín.de Hipona
“Oye, pues, de una vez un breve precepto: ama y haz lo que quieras; si callas, clamas, corriges, perdonas; calla, dama, corrige, perdona movido por la caridad. Dentro está la raíz de la caridad; no puede brotar de ella mal alguno”
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San Agustín.de HiponaSi se enfría nuestro amor, se entumece nuestra acción. El corazón es el fuego que da vida a las obr...
04/06/2026

San Agustín.de Hipona
Si se enfría nuestro amor, se entumece nuestra acción. El corazón es el fuego que da vida a las obras; sin ese calor, las manos se vuelven pesadas y los pasos se detienen. El amor es la fuerza que anima, la llama que enciende el movimiento del alma.

Cuando el amor arde, todo se vuelve ligero: la oración se eleva como incienso, la caridad se desborda como río, la esperanza se sostiene como columna firme. Pero cuando el amor se enfría, la fe se vuelve rutina, la caridad se convierte en obligación, y la esperanza se apaga en la indiferencia.

El amor es el alma de la acción. No basta con hacer, hay que amar lo que se hace. No basta con cumplir, hay que encender el corazón en cada obra. Porque Dios no mira solo nuestras manos, sino el fuego que las mueve.

Por eso, pidamos que el Espíritu Santo mantenga encendido nuestro amor. Que no se enfríe en la tibieza, que no se entumezca en la costumbre, sino que arda siempre como llama viva. Entonces nuestras acciones serán fecundas, y nuestra vida será un testimonio de amor que nunca se apaga.
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San Agustín.de HiponaLa raíz se halla profundamente afianzada en la tierra. Así también el alma necesita tener su raíz e...
03/06/2026

San Agustín.de Hipona
La raíz se halla profundamente afianzada en la tierra. Así también el alma necesita tener su raíz en aquello que le da vida. Si la raíz está en lo pasajero, la vida se marchita con lo que muere; si la raíz está en lo eterno, la vida florece en lo que nunca se acaba.

Donde está nuestra raíz, allí está nuestra vida. El árbol no se sostiene por sus ramas, sino por lo oculto que lo alimenta. Así también nosotros: lo que amamos en lo secreto es lo que nos sostiene en lo visible. Si nuestra raíz está en Dios, entonces todo lo que hacemos, pensamos y deseamos se nutre de su gracia.

Allí está nuestro amor. Porque el amor no es un adorno, sino la savia que corre desde la raíz hasta el fruto. El corazón se inclina hacia aquello en lo que está plantado. Si está plantado en la tierra, dará frutos que se pudren; si está plantado en Dios, dará frutos que permanecen para la vida eterna.

Por eso, hermanos, busquemos que nuestra raíz esté en Cristo. Que Él sea el suelo firme donde se afiance nuestra esperanza, la fuente de donde brote nuestra alegría, el secreto que sostenga nuestra vida. Entonces, aunque soplen los vientos y se agiten las tormentas, el árbol no caerá, porque su raíz está en lo eterno.
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San Agustín.de HiponaMi peso es mi amor. No es la carne la que me arrastra, ni las cadenas del mundo las que me atan, si...
02/06/2026

San Agustín.de Hipona
Mi peso es mi amor. No es la carne la que me arrastra, ni las cadenas del mundo las que me atan, sino el amor que me impulsa. Allí donde amo, allí me lleva mi alma. Si amo la tierra, me hundo en lo terreno; si amo el cielo, me elevo hacia lo eterno. El amor es como una fuerza secreta que me conduce, como el viento que empuja la nave hacia su destino.

Cuando mi amor se dirige a Dios, entonces todo mi ser se orienta hacia Él. No necesito mapas ni caminos, porque el amor mismo me guía. Es un peso que no oprime, sino que sostiene; no me esclaviza, sino que me libera. El amor a Dios me lleva a donde está la verdadera paz, la verdadera alegría, la verdadera vida.

Por eso digo: mi peso es mi amor. Si amo lo que pasa, me arrastro con lo pasajero. Si amo lo que permanece, me elevo con lo eterno. El alma se convierte en aquello que ama, y su destino es el lugar donde pone su corazón.

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San Agustìn “Ama, y tu querer será luz.Ama, y tu obra será paz.Ama, y todo se volverá Dios.”Oacasares.com
01/06/2026

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“Ama, y tu querer será luz.
Ama, y tu obra será paz.
Ama, y todo se volverá Dios.”
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