Parroquia San Juan Bautista Pipó

Parroquia San Juan Bautista Pipó Parroquia San Juan Bautista de Santo Pipó, Misiones, Argentina.

Invocación religiosa por el 98° aniversario de la fundación de Santo PipóSeñor de la vida, Padre bueno que acompañas el ...
03/05/2026

Invocación religiosa por el 98° aniversario de la fundación de Santo Pipó

Señor de la vida, Padre bueno que acompañas el caminar de los pueblos y conoces la historia profunda de cada comunidad, hoy nos reunimos con gratitud y emoción para celebrar los 98 años de nuestra querida comunidad de Santo Pipó.

Nos convoca la memoria, pero también la esperanza.
Nos reúne el recuerdo de quienes llegaron primero, y el compromiso de quienes hoy seguimos escribiendo esta historia cotidiana con trabajo, esfuerzo y sueños.

Te damos gracias por esta tierra misionera, por su riqueza, por su gente y por cada generación que fue dejando aquí una parte de su vida.
Gracias por aquellos pioneros que llegaron con poco en las manos, pero con una inmensa fortaleza en el corazón.
Hombres y mujeres que atravesaron dificultades, incertidumbres y sacrificios, pero que nunca dejaron de creer que era posible construir un lugar mejor para sus hijos.

Ellos supieron transformar el monte en hogar, el esfuerzo en progreso y la esperanza en comunidad.
Con manos cansadas pero con espíritu firme levantaron caminos, chacras, escuelas, capillas, clubes e instituciones.
Sembraron no solamente la tierra: sembraron valores.
Nos enseñaron el sentido del trabajo honesto, de la solidaridad entre vecinos, de la palabra cumplida y del esfuerzo compartido.

Y hoy, al recordar sus pasos, resuenan también aquellas palabras de la Sagrada Escritura:
"He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he conservado la fe" (2 Timoteo 4,7).
Porque así vivieron muchos de nuestros mayores: luchando con dignidad, perseverando aun en las dificultades y sosteniendo la esperanza de las generaciones futuras.

Hoy queremos honrar esa herencia.
Porque un pueblo no se construye solamente con edificios, calles o plazas.
Un pueblo se construye cuando las personas aprenden a caminar juntas, cuando entienden que nadie crece verdaderamente si no crecen también los demás.

Por eso, Señor, en este aniversario queremos pedirte que nos ayudes a cuidar aquello que hace grande a una comunidad.
Que nunca perdamos la capacidad de encontrarnos, aun pensando distinto.
Que sepamos reconocernos como parte de una misma tierra, de una misma historia y de un mismo futuro.

Ayúdanos a dejar de lado todo aquello que divide, desgasta o enfría el corazón de un pueblo.
Que aprendamos nuevamente el valor del diálogo sereno, del respeto sincero y de la escucha humilde.
Que podamos mirar más allá de los intereses individuales y descubrir que el verdadero progreso solo es posible cuando se construye pensando en todos.

Danos grandeza para alegrarnos por el bien ajeno.
Danos humildad para aceptar que siempre necesitamos de otros.
Danos sabiduría para comprender que ninguna diferencia vale más que el destino común de nuestra comunidad.

Que Santo Pipó siga siendo una tierra donde cada persona encuentre dignidad y oportunidades.
Un lugar donde los jóvenes puedan estudiar, trabajar, emprender y formar sus familias sin sentir que deben marcharse para realizar sus sueños.
Que aquí puedan descubrir horizontes, proyectos y razones para quedarse.

Y te pedimos también por aquellos hijos de este pueblo que un día tuvieron que partir buscando posibilidades en otros lugares.
Que nunca pierdan el vínculo con sus raíces, con sus recuerdos y con esta tierra que también les pertenece.
Y que, si así lo desean, puedan volver encontrando una comunidad que creció, que maduró y que sigue teniendo los brazos abiertos para recibirlos.

Te pedimos igualmente por quienes llegan desde otros lugares buscando una oportunidad, una vida más tranquila o simplemente un lugar donde empezar de nuevo.
Que encuentren aquí no solamente un espacio para vivir, sino también una comunidad capaz de integrar, acompañar y abrazar.

Señor, que Santo Pipó nunca pierda su alma.
Que el progreso no nos haga olvidar la sencillez.
Que el crecimiento no nos quite la cercanía.
Que el paso del tiempo no apague la memoria agradecida hacia quienes hicieron posible este presente.

Ayúdanos a cuidar a nuestros niños, para que crezcan rodeados de amor, educación y valores.
Acompaña a nuestros jóvenes, para que no pierdan la esperanza ni la confianza en el futuro.
Fortalece a los trabajadores, a los productores, a los emprendedores y a quienes sostienen día a día la vida de esta comunidad con sacrificio silencioso.
Bendice a nuestros adultos mayores, memoria viva de este pueblo y testigos del camino recorrido.

Ilumina también a quienes tienen responsabilidades institucionales y comunitarias.
Que sepan trabajar con honestidad, sensibilidad y espíritu de servicio, buscando siempre el bien común por encima de cualquier interés pasajero.

Y en este día queremos poner especialmente a nuestro pueblo bajo la protección de San Juan Bautista, patrono de nuestra comunidad.
Aquel que preparó caminos, que anunció esperanza y que llamó siempre a abrir el corazón a Dios y a los demás.
Que su ejemplo nos inspire a ser un pueblo sencillo, valiente y comprometido con la verdad, la justicia y el encuentro fraterno.

Como dice también tu Palabra:
"¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!" (Salmo 133,1).
Que esa sea siempre la vocación profunda de Santo Pipó: vivir como una verdadera comunidad, donde cada persona pueda sentirse parte, valorada y acompañada.

Y así como los pioneros soñaron un pueblo que todavía no existía, danos también a nosotros la valentía de soñar el Santo Pipó de los próximos años.
Un pueblo más unido.
Más justo.
Más humano.
Más solidario.
Más abierto a las oportunidades.
Más comprometido con quienes más necesitan.
Un pueblo donde cada persona pueda sentirse parte y donde nadie se sienta invisible.

Porque celebrar un aniversario no es solamente mirar hacia atrás.
Es también preguntarnos qué legado queremos dejar a quienes vendrán después de nosotros.
Qué comunidad estamos construyendo.
Qué ejemplo ofrecemos a las nuevas generaciones.

Que este 98° aniversario nos encuentre renovando el compromiso de seguir construyendo juntos, con memoria agradecida por el pasado, responsabilidad en el presente y esperanza firme en el futuro.

Bendice, Señor, a Santo Pipó.
Bendice sus hogares, sus instituciones, sus trabajadores, sus familias y cada corazón que ama esta tierra.

Y que nunca nos falte la fe para seguir caminando, la generosidad para tender la mano y la esperanza para seguir soñando juntos.

Y la bendición de Dios, todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre cada uno de ustedes, nuestro pueblo e instituciones y permanezca para siempre. Amen

Pbro. Dr. Marcos José Szyszkowski
Cura Párroco

10 años caminando juntos en San Juan Bautista31/10/2015 - 31/10/2025Hoy mi corazón se llena de gratitud. Hace 10 años co...
01/11/2025

10 años caminando juntos en San Juan Bautista

31/10/2015 - 31/10/2025

Hoy mi corazón se llena de gratitud. Hace 10 años comencé este camino como párroco, pastor, hermano y amigo en nuestra querida comunidad, y no tengo palabras para expresar todo lo vivido: alegrías, desafíos, lágrimas, abrazos, risas, fe compartida y mucho amor.

Gracias a cada uno por ser parte de esta historia: a los que estuvieron desde el principio y a los que se fueron sumando con el tiempo.

Gracias por su confianza, su cariño y por hacer que esta parroquia sea un verdadero hogar espiritual.

San Juan Bautista nos siga enseñando a preparar los caminos del Señor con alegría y entrega.

Sigamos caminando juntos, con fe viva y corazón agradecido.

22/10/2025
22/10/2025
San Juan dijo que sí… y nosotros también.Queridos hermanos:Después de vivir con tanta intensidad y alegría nuestras fies...
25/06/2025

San Juan dijo que sí… y nosotros también.
Queridos hermanos:
Después de vivir con tanta intensidad y alegría nuestras fiestas patronales, me nace del corazón expresar un agradecimiento profundo, sincero y emocionado a todos los que, de una u otra forma, hicieron posible esta gran celebración en honor a nuestro patrono, San Juan Bautista.
Gracias a quienes prepararon y participaron con fe en cada día de la novena, acompañando con su oración, su presencia, su servicio, su entrega.
Gracias a las instituciones que nos acompañaron con generosidad: la Municipalidad, las escuelas, Gendarmería Nacional, la Policía de Misiones, el Hospital local, el Juzgado de Paz. Gracias’s también a la Cooperativa Piporé, a cada comerciante solidario, a las familias que colaboraron de mil maneras.
Un agradecimiento especial a quienes hicieron posible los momentos más tradicionales de nuestra fiesta: el fuego de San Juan, la pelota Tatá, el toro candil, los juegos, el cruce de brasas y los espacios de encuentro popular.
Gracias a los artistas que se hicieron presentes con tanta generosidad, y a las escuelas de danza de nuestro pueblo, que engalanaron con su color, movimiento y alegría la fría noche de San Juan.
Gracias también a mis hermanos sacerdotes que nos acompañaron con su presencia y su ministerio: al Padre Krystian Bolkoski, Padre Marcelo Aguirre, Padre Pedro Ferrari, Padre Marcelo Szyszkowski, Padre Fabián Szyszkowski y al Padre Damián Dec. Su cercanía fue un regalo y una bendición.
Cada gesto, cada esfuerzo, cada servicio fue una forma de decirle “sí” a Dios, como lo hizo San Juan. Juntos fuimos comunidad viva, pueblo de fe, Iglesia en salida.
Que el Señor les bendiga abundantemente y que San Juan Bautista interceda siempre por ustedes y por nuestro pueblo.
San Juan dijo que sí… y con ustedes, yo también.
Con gratitud y alegría,
Pbro. Dr. Marcos José Szyszkowski Párroco

19/06/2025

🔥✨ Fiestas Patronales San Juan Bautista ✨🔥¡Estás invitado a vivir con nosotros la alegría de nuestra fe y nuestras tradiciones!📍 Parroquia San Juan Bautista – Santo Pipó📅 Lunes 23 de junio – Vísperas de San Juan🕖 19:00 h – Santa Misa🎉 Luego: festejos tradicionales🔥 Cruce de brasas⚽ Pelota tatá🐂 Toro candil🕯️ Juego del candil🎶 Participación de artistas exclusivos 📅 Martes 24 de junio – Día Patronal🕚 11:00 h – Santa Misa Patronal🍽️ Almuerzo comunitario compartido en familia¡Te esperamos con alegría!

Pronto tendremos nuevos vecinos en las parroquias de la zona ruta 12, a quienes queremos darles la más cordial bienvenid...
10/10/2024

Pronto tendremos nuevos vecinos en las parroquias de la zona ruta 12, a quienes queremos darles la más cordial bienvenida
Padre Chelo a Cristo Redentor y Padre Damián a Corpus Christi
¡Bienvenidos

28/07/2024

La Cultura del Descarte, un peligro que asecha a la Iglesia: El Olvido de Nuestros Sacerdotes y Religiosos Ancianos

En nuestra sociedad moderna, la llamada "cultura del descarte" se ha infiltrado en diversos aspectos de la vida, y lamentablemente, la Iglesia no ha sido inmune a esta tendencia. Esta cultura, que valora a las personas en función de su utilidad y productividad, afecta de manera especialmente dolorosa a nuestros sacerdotes y religiosos ancianos, enfermos o considerados "menos útiles" para la pastoral.

Los sacerdotes y religiosos que han dedicado su vida al servicio de Dios y de la comunidad, a menudo se encuentran en una situación de olvido y marginación cuando llegan a la vejez o caen enfermos. Su inmenso valor y contribución espiritual son a veces eclipsados por una percepción utilitarista que valora más la capacidad de acción inmediata que la sabiduría y experiencia acumuladas durante años de entrega y sacrificio.

El Papa Francisco ha sido una voz constante contra esta cultura del descarte. En su encíclica “Laudato si”, nos recuerda: "La cultura del descarte afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura". También ha enfatizado repetidamente la importancia de cuidar a nuestros ancianos: "Un pueblo que no cuida a los abuelos, que no los trata bien, es un pueblo que no tiene futuro". Además, ha señalado que "no descartar a los ancianos, porque ellos son la sabiduría de un pueblo. Son la sabiduría de nuestra Iglesia. No descartarlos nunca".

El 26 de julio, celebramos el Día de los Abuelos, una fecha que nos invita a reflexionar sobre el papel fundamental de los mayores en nuestras vidas y en la transmisión de la fe. Y aunque los sacerdotes son considerados padres y las religiosas, madres, con frecuencia se les olvida fácilmente, a pesar de su inmensa contribución y sacrificio a lo largo de los años.

Estos hombres y mujeres de fe, que en su juventud y madurez fueron pilares fundamentales en la transmisión de la fe, la educación y el acompañamiento espiritual, merecen nuestro reconocimiento y gratitud continuos. Sin embargo, en muchos casos, se enfrentan a la soledad y la falta de atención adecuada. Las comunidades y estructuras eclesiales, absorbidas por la urgencia de las tareas pastorales y la gestión de recursos, a veces relegan a estos servidores a un segundo plano, olvidando que su presencia sigue siendo un testimonio vivo del amor y la fidelidad a Dios.

Es esencial recordar que la dignidad de cada persona no depende de su capacidad de trabajo o su productividad. Los sacerdotes y religiosos ancianos tienen un valor intrínseco y su experiencia puede ser una fuente de sabiduría y orientación para las generaciones más jóvenes. La pastoral del cuidado y la inclusión debe ser una prioridad en nuestra Iglesia, reconociendo que cada miembro, independientemente de su edad o estado de salud, es una parte valiosa del cuerpo de Cristo.

Para combatir esta cultura del descarte, es fundamental fomentar una mayor sensibilidad y responsabilidad comunitaria. Las parroquias y comunidades religiosas deben desarrollar programas de apoyo y acompañamiento para los sacerdotes y religiosos ancianos, asegurando que reciban el cuidado y la atención que merecen. Además, es crucial promover una cultura de respeto y gratitud hacia aquellos que han dedicado su vida al servicio de Dios y de la Iglesia.

No podemos permitir que la cultura del descarte siga minando los valores fundamentales de nuestra fe. Es nuestro deber cristiano cuidar y honrar a nuestros ancianos, enfermos y a aquellos que, aunque no estén en la primera línea de la acción pastoral, continúan siendo un ejemplo vivo de dedicación y amor a Dios. Sólo así podremos construir una Iglesia verdaderamente inclusiva y solidaria, fiel a los principios del Evangelio.

Quiero aprovechar para recordar, agradecer y elevar mi oracion por quienes han sido parrocos y vicarios en la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesus de Aristobulo del Valle, (Verbitas Are) varios del ellos ya volvieron a la Casa del Padre, otros siguen con nosotros transmitiendo la fe y el gozo de ser sacerdotes del Dios viviente haciendo de su vida una oracion permanente ya que “El que reza, ata la tierra al cielo”

1978 / 79 / 1986 – P. Federico Figge y P. Jorge Matussek
1987 – P. Rodrigo Brunner y P. John Owen
1988 / 89 – P. Rodrigo Brunner y P. Jesús Briones
1990 – P. Rodrigo Brunner y P. Eugenio Krauza
1990 / 91 – P. Enrique Schneider y P. Andrés Mochalski
1992 / 94 – P. Enrique Schneider y P. Waldemar Jakubów
1994 / 95 – P. Waldemar Jakubów y P. Andrés Mochalski
1995 – P. Andrés Mochalski y P. José Bique
1996 – P. Andrés Mochalski y P. Simón Sugi Duli
1998 – P. Jaime Vorwerk y P. Simón Sugi Duli
2002 – P. Eugenio Basinski, Noel Ariola, Rómulo Laguicao

De manera especial,también, qioero recordar a las hermanas Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia que "con el corazón a Dios y las manos en el trabajo" supieron sembrar la semilla del Verbo.
Hermana Margarita Rodriguez
Norma Beatriz González
Hermana Inés Alegre

Simplemente gracias.

¿Por qué nos imponen la ceniza?La imposición de la ceniza señala el comienzo de la Cuaresma. Cubrirse de ceniza para sim...
13/02/2024

¿Por qué nos imponen la ceniza?
La imposición de la ceniza señala el comienzo de la Cuaresma. Cubrirse de ceniza para simbolizar penitencia y arrepentimiento es una tradición que viven muchas religiones. Este es el origen y significado de este símbolo.

¿Qué significa la imposición de la ceniza?

En la imposición de la ceniza, el sacerdote traza una cruz sobre la frente de los fieles, mientras repite las palabras "Conviértete y cree en el Evangelio" o "Recuerda que polvo eres y en polvo te has de convertir", para recordarnos que nuestro lugar definitivo es el Cielo.

El uso de la ceniza para simbolizar penitencia es antiguo: los judíos, por ejemplo, acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio, al igual que los ninivitas.

También en los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.

En la Iglesia católica esta tradición perdura desde el siglo IX y existe para recordarnos que, al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por los demás hombres.

Acércate este miércoles, jueves o viernes a las celebraciones para comenzar de la mejor manera este tiempo de conversión.

Dirección

San Martín
Santo Pipó
3326

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