Creo en un solo Dios verdadero, eterno, omnisciente y omnipotente, que se ha revelado a sí mismo en tres personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, cada una con una personalidad única y con funciones específicas en la obra de la creación, la redención y la santificación. Creo que la Biblia es la Palabra inspirada por Dios, infalible y autoritativa, que contiene toda la verdad necesaria para
la salvación y la vida cristiana, y que debe ser interpretada en su contexto histórico, cultural y literario, guiados por el Espíritu Santo. Creo que la salvación es un don de Dios que se obtiene únicamente por la fe en Jesucristo, quien murió en la cruz por nuestros pecados y resucitó al tercer día, y que la regeneración es obra del Espíritu Santo en el corazón del creyente. Creo que el Espíritu Santo es una persona divina, que mora en el creyente y le capacita para llevar una vida santa, fructífera y llena de poder, y que el bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia subsiguiente a la salvación, que da lugar a una vida de testimonio y servicio eficaz en el poder del Espíritu. Creo en la iglesia como el cuerpo de Cristo, compuesta por todos los creyentes en Jesucristo, y que la unidad de la iglesia debe ser preservada por el amor, la humildad y la cooperación mutua, y que la misión de la iglesia es predicar el evangelio a todo el mundo, haciendo discípulos y edificando el cuerpo de Cristo en amor y verdad.