19/05/2026
Devocional: 19 DE MAYO
Si tu corazón no es saturado por la gloria de Dios y si tu vida no es gobernada por Su plan, entonces pudieras aparentar ser religioso, pero no estarías viviendo por fe.
Quisiera utilizar el matrimonio como un caso práctico del principio mencionado arriba. No vivimos en un matrimonio libre de conflictos y. tensiones. No hemos sido capaces de escapar a esos momentos de impaciencia y enojo. Todos hemos tenido discusiones y momentos prolongados de silencio. Hemos sido decepcionados por nuestro matrimonio en algún punto de nuestra vida (si eres soltero, aplica todo lo que he dicho a tus relaciones y amistades).
Ahora, solo debes preguntarte: “¿De qué tratan estas tensiones y disensiones?”. Si leyeras un libro cristiano típico sobre el matrimonio, llegarías a la conclusión de que todas las peleas en el matrimonio se deben a problemas horizontales como pareja. Entonces la solución es que, si eres lo suficientemente listo como para hablar sobre la diferencia de roles, las finanzas, el s**o o la crianza de los hijos, serás capaz de evitar muchos de esos conflictos. Parece una buena idea, pero no es lo que la Biblia dice. Considera este pasaje:
¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones. ¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios […] Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos!
¡Inconstantes, purifiquen su corazón! Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. Humíllense delante del Señor, y Él los exaltará (Santiago 4:1-10).
Presta atención a cómo Santiago explica por qué tenemos tantas riñas y contiendas. No dice que “es debido a esas personas difíciles con las que vives”, o que “resultan de los problemas en el entorno”. No, dice que son causadas por las “pasiones” que luchan dentro de nuestro corazón. En este contexto, pasiones significa un deseo poderoso y dominante. Si tengo problemas contigo es debido a un problema en mi corazón. En vez de ser gobernado y motivado por la gloria de Dios, mi corazón es gobernado por mis deseos, mis necesidades y mis sentimientos. Si esto es así, entonces constantemente tendré problemas con los que me rodean. Sumado a esto, Santiago nos dice que el conflicto humano tiene su raíz en el adulterio espiritual. Cuando nos colocamos en el lugar que solo le pertenece a Dios, siempre tendremos conflictos. Todo esto nos enseña cuánto necesitamos de la gracia de Dios en Jesús.
Para profundizar y ser alentado: Isaías 29 (en especial el verso 13)