Centro Familiar Cristiano

Centro Familiar Cristiano "Somos iglesia. Somos familia."

25/05/2026
Devocional: 25 DE MAYO¿Qué podría motivarte más, al encarar tus flaquezas, que estas palabras: “Mi poder se perfecciona ...
25/05/2026

Devocional: 25 DE MAYO

¿Qué podría motivarte más, al encarar tus flaquezas, que estas palabras: “Mi poder se perfecciona en la debilidad”?

No sé tú, pero a mí no me gusta ser débil. No disfruto mis flaquezas físicas o espirituales. Me gusta ser fuerte y capaz. No me gusta sentir que no doy la talla. No me gusta estar confundido o desprevenido. No me gusta sentirme no apto para la tarea frente a mí. No me gusta ser la persona que detiene un proyecto o que atrasa a otros. No me gusta cuando se supone que debería saber cosas que no sé.
No me gusta mirar al pasado con remordimiento, deseando haber sido más fuerte y poderoso. No me gusta encarar el fracaso. No me gusta decepcionar a otros. Quiero tener un historial que me haga sentir orgulloso. Mi debilidad no me hace sentir así.
Supongo que lo que quiero decir es que no me gusta ser o enfrentar lo que en verdad soy. Mis sospechas son que eres muy parecido a mí. Todos soñamos con ser independientes, fuertes y capaces. Todos anhelamos conocimiento y sabiduría. Todos queremos justicia propia. Pero el hecho es que no solo no fuimos creados para ser independientes, sino que el pecado nos ha dejado aún más necesitados y débiles. Los teólogos llaman a esto depravación total. No quiere decir que somos tan malos como pudiéramos serlo, sino que el pecado ha hecho su obra cruel en cada aspecto de nuestra persona. Por eso la fuerza independiente es un delirio. Esto significa que tus flaquezas no son el gran peligro que tú crees que son. Al contrario, el gran peligro es tu delirio de fuerza, ya que si piensas que eres fuerte, no buscarás la ayuda que necesitas de Aquel que es la fuente de toda fuerza.
Es por eso que Pablo dice: “Pero Él me dijo: ‘Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad’. Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9). Verás, estar consciente de tu debilidad es una bendición de Dios. Si entiendes esto, quiere decir que, en Su gracia, Dios te ha liberado de la esclavitud a pensar que puedes ser lo que fuiste llamado a ser. Entonces, ahora eres libre para buscar la verdadera fuerza que necesitas, la cual solo puede ser encontrada en las manos tiernas y capaces de tu Dios. La evaluación delirante de tu fuerza propia te priva de ir al lugar donde se encuentra la fuerza real. Es solo cuando aceptas tus flaquezas que puedes encontrar la fuerza verdadera. La gracia expone cuán profunda es tu necesidad, y luego te toma de la mano hasta llevarte a la fuerza duradera. Así que puedes gloriarte en lo que mucha gente teme, ya que has sido y estás siendo salvado por la gracia.

Para profundizar y ser alentado: Jeremías 9:23-24

Devocional: 24 DE ABRILDebido a que Dios escribe tu historia, Él sabe con exactitud qué estás enfrentando y cuál gracia ...
24/05/2026

Devocional: 24 DE ABRIL

Debido a que Dios escribe tu historia, Él sabe con exactitud qué estás enfrentando y cuál gracia necesitarás para vivir como Él desea.

Admítelo: tu vida no ha sucedido de acuerdo con tus planes. El mes pasado no sucedió de acuerdo con tus planes.
Hoy las cosas no saldrán como lo planeaste. Todo esto es verdad debido a que no eres el autor de tu propia historia.
No necesitas leer una historia de misterio; ¡tu vida ya lo es! Ni tú ni yo tenemos idea de qué nos espera a la vuelta de la esquina, mucho menos en dónde estaremos y qué estaremos haciendo dentro de una década. Pero a pesar de que es poco lo que sabemos sobre nuestras vidas y experimentamos sorpresas constantes durante el camino, no debemos atemorizarnos. Sí, nuestras vidas están fuera de nuestro control, pero no significa que están fuera de Su control. No, nuestras vidas están bajo la administración cuidadosa de Aquel que tuvo la sabiduría y el poder para ser el Autor de todas las cosas.
Debido a que es el Autor de todos los detalles de tu historia, Dios conoce con exactitud qué enfrentas y qué tipo de gracia necesitas para enfrentarlo. Podríamos decirlo de esta manera: Su soberano control es la garantía de que tendrás todo lo que te ha prometido. Su soberano control significa que Él conoce lo que necesitas, ya que Él ha planeado todo lo que estás enfrentando. Pero hay más.
Su soberanía también es tu seguridad, porque Dios solo puede garantizarte Sus promesas dentro de Su gobierno y, debido a que reina sobre todas las cosas y en todo momento, Él puede garantizar que tú y yo tendremos lo que nos ha prometido, en los lugares y momentos en que lo necesitemos.
Pablo lo dice de esta manera: “De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, Él no está lejos de ninguno de nosotros” (Hechos 17:26-27). Pablo no piensa en Dios como una deidad distante. Él nos recuerda que Dios está cercano, al pendiente de cada detalle de nuestras vidas. Está tan cercano que en cualquier momento podemos buscarlo. Esto significa que toda la gracia que necesitemos está cerca y disponible para nosotros. Entonces búscala hoy. El Autor de tu vida está cercano a ti, esperando a darte más de Su gracia.

Para profundizar y ser alentado: 1 Pedro 1:13-25

Devocional: 23 DE MAYOPuedes asomarte por la ventana y envidiar la vida de tu vecino, o bien puedes decirte a ti mismo q...
23/05/2026

Devocional: 23 DE MAYO

Puedes asomarte por la ventana y envidiar la vida de tu vecino, o bien puedes decirte a ti mismo que Dios te ha bendecido de formas innumerables que nunca hubieras merecido.

¿Alguna vez has sentido envidia? ¿Alguna vez te has preguntado por qué la vida del vecino parece ser más fácil que la tuya? ¿Alguna vez te ha costado celebrar las bendiciones que otro ha obtenido y que tú creías necesitar?
¿Alguna vez has deseado intercambiar vidas con alguien más? La envidia nos asalta de diversas formas a todos, y es por eso que necesitamos examinar el corazón de este pecado.
¿Qué es lo que nos lleva a la envidia?
1. La envidia olvida. Al concentrarnos en lo que no tenemos y que pensamos que deberíamos tener, olvidamos el gran número de bendiciones que son nuestras por el simple hecho de que Dios ha decidido derramar Su amor sobre nosotros. Este olvido hace que tendamos más a comparaciones y a quejas que a la adoración y al descanso.
2. La envidia interpreta mal las bendiciones. La envidia se alimenta de interpretar mal el cuidado de Dios.
No siempre es el cuidado visible en la provisión, la liberación o el alivio. En ocasiones, las bendiciones de Dios vienen en forma de pruebas que funcionan como el medio para darnos cosas que, de lo contrario, no obtendríamos.
3. La envidia es egoísta. La envidia tiende a colocarnos en el centro de nuestro propio universo. Hace que todo trate sobre mi comodidad y descanso, mis necesidades y sentimientos, en vez de centrarse en el plan y la gloria del Dios al que servimos.
4. La envidia es orgullosa. La envidia dice “yo merezco _____ más que esa persona”. Olvida que todos merecemos el castigo inmediato y eterno de Dios y que todo lo bueno que recibimos es un regalo inmerecido de la asombrosa gracia de Dios.
5. La envidia no ve bien. La envidia es miope; solo ve lo que tiene enfrente, aquí y ahora, pasando por alto el hecho de que este momento no es todo lo que existe. La envidia no puede ver que este momento no es nuestro destino, sino una preparación para un destino final mucho más hermoso que nuestros mejores sueños.
6. La envidia cuestiona la sabiduría de Dios. Cuando sentimos envidia, tendemos a creer que somos más listos que Dios. Cuando envidiamos, solemos pensar somos mejores que Dios y que si el control remoto estuviera en nuestras manos, las cosas se verían muy diferentes.
7. La envidia es impaciente. A la envidia no le gusta esperar. La envidia se queja rápida y fácilmente. La envidia no solo pide bendiciones, sino que las pide ahora.
Lo devastador de la envidia es que cuestiona la benevolencia de Dios y, al hacerlo, no es capaz de correr a Dios para pedir Su ayuda. Entonces, clama para que Dios te rescate y te dé un corazón agradecido, humilde y paciente. Su gracia transformadora es tu única defensa contra la envidia.

Para profundizar y ser alentado: Salmo 34

Devocional: 22 DE MAYONo necesitas preguntarte qué tienes que hacer para ser aceptado ante Dios. Jesús compró tu aceptac...
22/05/2026

Devocional: 22 DE MAYO

No necesitas preguntarte qué tienes que hacer para ser aceptado ante Dios. Jesús compró tu aceptación en la cruz.

La cruz de Jesucristo hizo a un lado el problema de la aceptación ante Dios para todo aquel que ha sido comprado con Su sangre. ¡No podrías recibir mejores noticias que esas! En la cruz, la peor cosa que pudo haber sucedido se transformó en la mejor cosa que pudo haber sucedido.
Permíteme explicarme.
El aspecto más cruel del sufrimiento de Cristo no fueron las burlas de la multitud, las bofetadas, las espinas, el látigo o los clavos. No, el momento más horrible para Jesús está descrito en Mateo 27:45-46: “Desde el mediodía y hasta la media tarde toda la tierra quedó en oscuridad.
Como a las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerza: ‘Elí, Elí, ¿lama sabactani?’ (que significa: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?’)”. Esas palabras de
profundo dolor hacen eco a lo largo de los siglos a otro terrible momento en la historia; el momento cuando la rebelión de Adán y Eva los apartó del Dios que los había creado para conocerlo y disfrutarlo por siempre. Fue un momento horrendo cuando Dios los expulsó del jardín y de Su presencia. Desde entonces, la necesidad más profunda de la humanidad ha sido la restauración de la comunión perdida con Dios. Pero miles de años transcurrieron, cada uno teñido con la realidad de esa separación. No había manera de que la gente pudiera ser lo que se supone que debía ser, a menos que esa relación fuera restaurada.
Siglos más tarde, Jesús vino voluntariamente a vivir la vida que no pudimos vivir y a morir la muerte que merecíamos, pero eso no es todo lo que estuvo dispuesto a hacer. También soportó el rechazo del Padre para que pudiéramos ser aceptados en Su presencia. ¿Qué podría ser más terrible que esta separación entre el Padre y el Hijo?
Aun así, por medio de la gracia, esta separación espantosa fue lo que suplió nuestra profunda necesidad. Nuestra aceptación fue la causa del rechazo de Cristo. En ese horrendo momento recibimos una esperanza eterna. Gracias a que el Hijo estuvo dispuesto a soportar el tremendo dolor del rechazo del Padre, tú y yo nunca tendremos que ver otra vez la espalda de Dios.
Tu aceptación ante Dios ha sido comprada por Jesús y no necesitas comprarla de nuevo. Como hijo de Dios, no hay nada que puedas hacer para ser más aceptado ante Él, y no hay nada que puedas hacer para que dicha aceptación se esfume. Tu aceptación ante Dios es tan segura en el peor de tus días como lo es en el mejor de ellos, ya que fue comprada por tu Salvador, el Señor Jesucristo.

Para profundizar y ser alentado: Mateo 27:32-54

Devocional: 21 DE MAYOEl regalo de la vida eterna garantiza que he sido y seré perdonado, y que todo lo que está dañado ...
21/05/2026

Devocional: 21 DE MAYO

El regalo de la vida eterna garantiza que he sido y seré perdonado, y que todo lo que está dañado en mi interior será restaurado por completo.

Tienes que recordar tres cosas: ubicación, ubicación y ubicación. Si quieres vivir en paz, con esperanza y valentía, necesitas ubicarte en la obra de Dios. Hay dos marcas de esta obra que te ayudan a ubicarte y a saber lo que Dios está haciendo aquí y ahora. Como ya lo he dicho antes, tu vida se encuentra entre el “ya” y el “todavía no”.
Primero, es de vital importancia recordar siempre que vivimos en el “ya” del perdón absoluto. El perdón no es algo que esperamos que se nos conceda. No, es algo que ya ha sido otorgado y logrado. No tienes que preguntarte si serás perdonado o no. No necesitas preguntarte si el proceso del perdón será exitoso o no. ¿Por qué? Porque tu perdón, completo y final, fue realizado en la cruz de Jesucristo. El sacrificio perfecto del Cordero intachable satisfizo los requisitos del Dios santo, justificándote y liberándote de la penalidad por tus pecados. Entonces, nunca tienes que preocuparte pensando si Dios te llegará a rechazar. No necesitas esconder tu pecado. No necesitas hacer algo para obtener el favor de Dios. No necesitas esconderte en tu culpa. No necesitas racionalizar, defender o excusar tu culpabilidad. No necesitas pretender que eres mejor de lo que eres. No necesitas argumentar a favor de tu justicia. No necesitas tener miedo de ser expuesto. No necesitas comparar el tamaño de tu pecado con el pecado de otros. No necesitas publicar tu justicia para que todos la vean. No necesitas preguntarte si Dios alguna vez se cansará de tus faltas. Todos estos ejemplos son actos irracionales, contrarios al evangelio, ya que has sido perdonado completamente.
Por otro lado, es esencial que entiendas el “todavía no” de tu restauración final. Sí, has sido perdonado por completo, pero todavía no has sido transformado en el producto final de la gracia. El pecado aún mora en ti, la guerra por tu corazón aún persiste, el mundo a tu alrededor aún sigue en ruinas, el peligro espiritual todavía te acecha y aún no has sido reformado por completo a la imagen del Señor Jesucristo. La cruz de Jesús garantiza que todas estas cosas serán restauradas, pero aún no lo han sido.
Entonces, al sumergirme en el completo perdón que he recibido y al disfrutar la libertad de la ansiedad de la duda, no puedo permitirme vivir de forma necia. Un peligro (el pecado) todavía mora en mí, y otro (la tentación) todavía ronda a mi alrededor. Entonces, necesito desesperadamente la gracia de Dios. El perdón ya me ha sido dado. La restauración final aún está por venir. Saber que vives entre estos dos mundos es la clave para una vida cristiana sabia y sosegada.

Para profundizar y ser alentado: 2 Pedro 3:1-13

Devocional: 20 DE MAYONunca estás en una situación sin esperanza o sin ayuda, ya que Emmanuel ha invadido tu vida con Su...
20/05/2026

Devocional: 20 DE MAYO

Nunca estás en una situación sin esperanza o sin ayuda, ya que Emmanuel ha invadido tu vida con Su gloria y con Su gracia.

Es una historia fascinante que ha sido escrita para nuestro ánimo y aliento. Es una ilustración de lo que todo creyente necesita y ha recibido por la gracia de Dios:
Las puertas de Jericó estaban bien aseguradas por temor a los israelitas; nadie podía salir o entrar.
Pero el Señor le dijo a Josué: “¡He entregado en tus manos a Jericó, y a su rey con sus guerreros! Tú y tus soldados marcharán una vez alrededor de la ciudad; así lo harán durante seis días. Siete sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos de carneros, y marcharán frente al arca. El séptimo día
ustedes marcharán siete veces alrededor de la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas.Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de la ciudad se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento”. Josué hijo de Nun llamó a
los sacerdotes y les ordenó: “Carguen el arca del pacto del Señor, y que siete de ustedes lleven trompetas y marchen frente a ella”. Y le dijo al pueblo:
“¡Adelante! ¡Marchen alrededor de la ciudad! Pero los hombres armados deben marchar al frente del arca del Señor” (Josué 6:1-7).
Los hijos de Israel habían entrado a la Tierra Prometida, pero, para que no olvidaran quiénes eran y qué habían recibido, Dios puso en su camino una prueba que les demostraría poderosamente Su gloria, Su gracia y Su salvación. No había forma en la que este grupo de peregrinos cansados pudiera derrotar a la fortificada ciudad de Jericó, pero precisamente ese era el punto. Dios les dijo que marcharan alrededor de la ciudad, una vez por día, durante seis días, luego, en el séptimo día, debían marchar siete veces alrededor de la ciudad. Ahora, desde una perspectiva humana, lo que Dios proponía era un suicidio militar. Dios le estaba enseñando a Israel a no mirar más la vida desde el punto de vista de la sabiduría humana porque ahora eran hijos del Señor todopoderoso. Su mundo de flaquezas y limitaciones había sido invadido por Aquel cuya gracia y gloria son grandiosas. Al marchar alrededor de Jericó, Dios estaba confrontando a Israel con su propia ineptitud, vulnerabilidad y dependencia y, a su vez, estaba consolándolos con la realidad de que Su presencia iría con ellos a todo lugar y en toda adversidad. No enfrentarían solos a sus adversarios. No cargarían sus pesares por sí solos. No tomarían el futuro en sus propias manos. La gracia y la gloria de Dios ahora los acompañaban y, por eso, las murallas de Jericó caerían.
Si eres hijo de Dios, tú también debes recordar quién eres y qué has recibido. Nunca enfrentas al mundo por ti solo, ya que tu vida ha sido invadida por la gracia y la gloria de Emmanuel. No temas y vive con la esperanza y la valentía que trae el recordar que el Señor está cercano.

Para profundizar y ser alentado: Hebreos 13:1-6

Devocional: 19 DE MAYOSi tu corazón no es saturado por la gloria de Dios y si tu vida no es gobernada por Su plan, enton...
19/05/2026

Devocional: 19 DE MAYO

Si tu corazón no es saturado por la gloria de Dios y si tu vida no es gobernada por Su plan, entonces pudieras aparentar ser religioso, pero no estarías viviendo por fe.

Quisiera utilizar el matrimonio como un caso práctico del principio mencionado arriba. No vivimos en un matrimonio libre de conflictos y. tensiones. No hemos sido capaces de escapar a esos momentos de impaciencia y enojo. Todos hemos tenido discusiones y momentos prolongados de silencio. Hemos sido decepcionados por nuestro matrimonio en algún punto de nuestra vida (si eres soltero, aplica todo lo que he dicho a tus relaciones y amistades).
Ahora, solo debes preguntarte: “¿De qué tratan estas tensiones y disensiones?”. Si leyeras un libro cristiano típico sobre el matrimonio, llegarías a la conclusión de que todas las peleas en el matrimonio se deben a problemas horizontales como pareja. Entonces la solución es que, si eres lo suficientemente listo como para hablar sobre la diferencia de roles, las finanzas, el s**o o la crianza de los hijos, serás capaz de evitar muchos de esos conflictos. Parece una buena idea, pero no es lo que la Biblia dice. Considera este pasaje:
¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones. ¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios […] Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos!
¡Inconstantes, purifiquen su corazón! Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. Humíllense delante del Señor, y Él los exaltará (Santiago 4:1-10).
Presta atención a cómo Santiago explica por qué tenemos tantas riñas y contiendas. No dice que “es debido a esas personas difíciles con las que vives”, o que “resultan de los problemas en el entorno”. No, dice que son causadas por las “pasiones” que luchan dentro de nuestro corazón. En este contexto, pasiones significa un deseo poderoso y dominante. Si tengo problemas contigo es debido a un problema en mi corazón. En vez de ser gobernado y motivado por la gloria de Dios, mi corazón es gobernado por mis deseos, mis necesidades y mis sentimientos. Si esto es así, entonces constantemente tendré problemas con los que me rodean. Sumado a esto, Santiago nos dice que el conflicto humano tiene su raíz en el adulterio espiritual. Cuando nos colocamos en el lugar que solo le pertenece a Dios, siempre tendremos conflictos. Todo esto nos enseña cuánto necesitamos de la gracia de Dios en Jesús.

Para profundizar y ser alentado: Isaías 29 (en especial el verso 13)

DEVOCIONAL: 18 DE MAYOEl cambio no es producido al defender nuestra justicia, sino al admitir nuestra debilidad y al cla...
17/05/2026

DEVOCIONAL: 18 DE MAYO

El cambio no es producido al defender nuestra justicia, sino al admitir nuestra debilidad y al clamar a Dios por Su ayuda.

Me gustaría decir que no batallo con esto. Me gustaría decir que comprendo por completo la realidad de mi lucha espiritual. Me gustaría decir que siempre estoy agradecido por la ayuda que Dios me da. Me gustaría decir que siempre soy amable y accesible. Me gustaría decir todas estas cosas, pero, tristemente, no puedo. Cuando alguien me enfrenta por alguna falta que yo haya cometido, mi primera respuesta no es: “Muchas gracias por confrontarme. Sé que padezco de ceguera espiritual, causando que no me perciba de forma correcta. Por favor continúa exhortándome; sé que es una señal visible del amor de Dios”. No, de hecho, hay dos cosas que son más naturales para mí. Primero, activo mi sistema de defensa interno y formo argumentos en mi mente ante los cargos. Tal vez no me entendió. Quizás no me está juzgando adecuadamente. Tal vez no hice lo que esta persona dice que hice.
Luego busco argumentos a favor de mi justicia. Enumero todas las cosas buenas que hago, aunque pasen desapercibidas. Me esfuerzo por convencer a la otra persona de mi propia justicia. En estas dos acciones no solo niego la evidencia empírica del pecado que aún mora en mi corazón, sino que también defiendo mi justicia inexistente.
Esta es la parte triste del asunto: al hacer estas dos cosas devalúo la gracia de Dios, la cual es mi única esperanza en la vida y en la muerte. Mientras más me esfuerzo por convencerme a mí mismo de que mi pecado no es tan pecaminoso —es decir, que mi pecado en particular no está a la altura de los otros pecados por los cuales murió Cristo— más demuestro mi apatía por la gracia. ¿Por qué?
Porque estoy argumentando que no necesito del rescate y del perdón que ofrece la gracia. Y, mientras más me esfuerzo en creer en mi propia justicia, más rechazo la perfecta justicia de Cristo, que es la única justicia aceptable ante Dios.
Entonces, pudiera ser que tengas una teología sólida y concisa sobre la gracia y pudiera ser que seas capaz de ir a los pasajes en la Biblia que predican esa gracia, pero la evidencia se da a conocer en la vida cotidiana, cuando tu justicia propia se interpone en el camino de la transformación de esa gracia. Mi actitud defensiva ante la confrontación del cuerpo de Cristo y el ministerio convincente del Espíritu Santo evidencia mi negación práctica de lo que profeso creer. Esta actitud causa que soporte aquellas cosas de las que debería huir y me detiene de correr hacia el único lugar donde puedo encontrar ayuda.
¿Qué hay de ti? ¿En verdad has abandonado tu justicia propia? ¿Correrás entonces hacia la gracia de Jesús?
¿O defenderás aquello a lo que Jesús vino a destruir? Tal vez, antes de confesar tu pecado, sería buena idea que confesaras tu justicia propia.

Para profundizar y ser alentado: Lucas 18:9-14

Devocional: 17 DE ABRIL La gran mentira de cada acción pecaminosa es que podemos ser desleales a Dios y, al final, todo ...
17/05/2026

Devocional: 17 DE ABRIL

La gran mentira de cada acción pecaminosa es que podemos ser desleales a Dios y, al final, todo saldrá bien.

Todos lo hemos hecho en alguna ocasión. Cuando somos desleales a Dios, sin importar el tamaño de la deslealtad, nos excusamos y nos convencemos a nosotros mismos diciendo que, al final de cuentas, todo estará bien. En esos momentos privados de conversación con nuestra conciencia, nos decimos:
• “Puedo hacerlo; todo estará bien”.
• “Solo lo haré una vez”.
• “No tenía otra opción”.
• “No es para tanto”.
• “Todos lo hacen”.
• “La Biblia no es clara al respecto”.
• “¿Qué más pude haber hecho?”.
• “Escogí la opción menos mala”.
• “Dios es bueno; Él me perdonará”.• “No hago esto todo el tiempo”.
• “¿Acaso no quiere Dios que sea feliz?”.

Todas estas declaraciones tienen el propósito de aliviar nuestra carga de culpa. Tienen la intención de enmascarar la realidad de que hemos escogido ser desleales a Dios, rebelarnos ante Su autoridad y resistir Su llamado.
Tienen la intención de encubrir la verdadera alianza de nuestros corazones. Tienen el propósito de hacernos sentir bien sobre lo que Dios claramente dice que no está bien. Tienen el propósito de hacer que el pecado no parezca tan pecaminoso. Tienen el propósito de familiarizarnos con el pecado y hacernos creer que no es destructivo y que no conduce a la muerte.
Hay momentos en los que todos somos tentados a creer en la lógica delirante que sedujo a Adán y a Eva en el jardín del Edén (ver Génesis 3). En los momentos mundanos de nuestra vida diaria, caemos en la falacia de creer que podemos esquivar los estándares morales de Dios sin que haya consecuencias. En esos pequeños momentos somos desleales a Aquel que es nuestra sabiduría, justicia y esperanza. Y lo que importa de todo esto es que el carácter de una vida no se forja en tres o cuatro días grandiosos,sino en millares de pequeños y casi desapercibidos momentos. Estos actos de deslealtad exponen la guerra que aún contiende por el gobierno de nuestro corazón, así como la profundidad de nuestra necesidad de la gracia perdonadora de Dios. ¿No es grandioso saber que esa gracia es nuestra en Jesucristo?

Para profundizar y ser alentado: Romanos 6:15-23

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