La Obra de la Infancia Misionera fue fundada en 1843, por un Obispo francés, monseñor Carlos Augusto de Forbin-Janson, motivado por las cartas y noticias de misioneros que le escribían, sobre todo desde China, contándole la difícil situación de los niños de ese país. Fue así como comenzó a pedir ayuda y de acuerdo con Paulina Jaricot, que en 1822 había fundado la Obra de la Propagación de la Fe, p
ensó en otra obra en la que los niños cristianos ayudarían a los niños de los países de misión, con sus oraciones y algo de dinero al mes. ¡Ayudar a los niños a través de los niños! Cuando monseñor Forbin Janson murió en 1844, la “Santa Infancia” agrupaba a niños de 65 diócesis de Europa. Pero en poco tiempo, la obra se extendió por todo el mundo. Y también encontró lugar en Argentina, en el año 1859. Los primeros niños misioneros eran de Tucumán. Hoy, se encuentra presente en más de 177 países del mundo entero. El Papa Pio XI, el 2 de mayo de 1922, elevó la Infancia Misionera a la categoría de Pontificia proponiéndola a todos los niños cristianos del mundo como una escuela de educación en la fe. En 2002, y en Latinoamérica, se incluyen en la obra a los adolescentes. Por eso, cambió su nombre a “Infancia y Adolescencia Misionera” (IAM)