20/01/2026
𝐒𝐞𝐫𝐦𝐨𝐧 𝐃𝐨𝐦𝐢𝐧𝐠𝐨 𝟷𝟾/𝟶𝟷/𝟸𝟶𝟸𝟼
𝐏𝐚𝐬𝐭𝐨𝐫: 𝙹𝚞𝚊𝚗 𝙰𝚐𝚞𝚒𝚛𝚛𝚎
𝐉𝐞𝐬𝐮𝐬 𝐬𝐚𝐛𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚 𝐚 𝐩𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐢𝐫 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐫𝐮𝐳. 𝐀𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐫𝐚, 𝐝𝐞𝐝𝐢𝐜𝐨 𝐮𝐧 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐫. 𝐋𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮𝐬 𝐦𝐨𝐬𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚 𝐥𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐞𝐜𝐡𝐚 𝐫𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮𝐬 𝐲 𝐬𝐮 𝐏𝐚𝐝𝐫𝐞. 𝐏𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐨 𝐨𝐫𝐨 𝐦𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐬𝐮 𝐏𝐚𝐝𝐫𝐞. 𝐂𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐠𝐥𝐨𝐫𝐢𝐚, 𝐥𝐚 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝, 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐞𝐭𝐞𝐫𝐧𝐚 𝐲 𝐬𝐮 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨. 𝐋𝐮𝐞𝐠𝐨, 𝐉𝐞𝐬𝐮𝐬 𝐨𝐫𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐬𝐮𝐬 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐢𝐩𝐮𝐥𝐨𝐬. 𝐋𝐞 𝐩𝐢𝐝𝐢𝐨 𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐚𝐧𝐭𝐮𝐯𝐢𝐞𝐫𝐚 𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐨 𝐞𝐧 𝐮𝐧 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐥𝐞𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐨𝐝𝐢𝐨. 𝐉𝐞𝐬𝐮𝐬 𝐨𝐫𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐢𝐩𝐮𝐥𝐨𝐬. 𝐐𝐮𝐞𝐫𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐚𝐧 𝐮𝐧𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐄𝐥 𝐲 𝐞𝐥 𝐏𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐬𝐨𝐧 𝐮𝐧𝐨, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐢𝐠𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚 𝐬𝐞𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐮𝐧𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐒𝐞ñ𝐨𝐫. 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞𝐫𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐮𝐯𝐢𝐞𝐫𝐚𝐧 𝐥𝐥𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐚𝐥𝐞𝐠𝐫í𝐚. 𝐋𝐮𝐞𝐠𝐨 𝐉𝐞𝐬𝐮𝐬 𝐨𝐫𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐞 𝐢𝐛𝐚𝐧 𝐚 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐫 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐟𝐮𝐭𝐮𝐫𝐨. 𝐉𝐞𝐬𝐮𝐬 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐞𝐬𝐭é𝐧 𝐮𝐧𝐢𝐝𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐬𝐮 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐚 𝐞𝐥. 𝐄𝐬𝐨 𝐥𝐞𝐬 𝐚𝐲𝐮𝐝𝐚 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐜𝐮á𝐧𝐭𝐨 𝐥𝐞𝐬 𝐚𝐦𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬. 𝐉𝐞𝐬𝐮𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐚 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐧𝐬𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐫 𝐬𝐮 𝐠𝐥𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐲 𝐬𝐮 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐢𝐚𝐧 𝐞𝐧 é𝐥.
𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝟏𝟕:𝟏-𝟐𝟔 𝐑𝐕𝐑𝟏𝟗𝟔𝟎
Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
¡𝐁𝐞𝐧𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬!