29/05/2026
𝕃𝔸 ℙ𝔸𝕃𝔸𝔹ℝ𝔸 𝔻𝔼 𝔻𝕀𝕆𝕊 𝔼ℕ 𝔼𝕃 𝔻𝕆𝕄𝕀ℕ𝔾𝕆 𝔻𝔼 𝕃𝔸 𝕊𝔸ℕ𝕋Í𝕊𝕀𝕄𝔸 𝕋ℝ𝕀ℕ𝕀𝔻𝔸𝔻
É𝐱𝐨𝐝𝐨 𝟑𝟒, 𝟒𝐛-𝟔. 𝟖-𝟗; 𝐃𝐚𝐧𝐢𝐞𝐥 𝟑, 𝟓𝟐-𝟓𝟔; 𝟐 𝐝𝐞 𝐂𝐨𝐫𝐢𝐧𝐭𝐢𝐨𝐬 𝟏𝟑, 𝟏𝟏-𝟏𝟑 𝐲 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝟑, 𝟏𝟔-𝟏𝟖.
No estamos creados en ni para la soledad, sino que somos hechos para compartir la vida con los demás. Confesamos que son “tres personas distintas, pero un solo Dios verdadero” en el rito del Bautismo. Decimos que la vida trinitaria es la intimidad del Padre, del Hijo y su Amor, y que ésta realidad se concreta en las relaciones entre ellos, fuerza y figura de nuestras relaciones como hermanos.
Nos podríamos preguntar si creer en un Dios que es trino nos cambia algo nuestra vida. Veamos que nos dicen los textos de hoy sobre esta “Comunidad Divina”.
Lo primero que nos invitan los textos de la liturgia de la Palabra en este domingo es a mirar al Sinaí y al encuentro de Moisés con el Señor. El Señor describe para Moisés y para toda la comunidad su modo de ser y de actuar. No habla de omnipotencia ni omnisciencia, sino de aquello que puede ayudar a restablecer la alianza y las relaciones con el pueblo. Compasión, misericordia, bondad, amor y fidelidad. Dios que es comunidad, experimenta este amor misericordioso y lo entrega a su pueblo como proyecto de vida.
¿Cómo vivir esta experiencia de amor que sana y salva? Juan propone como camino el entrar en la forma de amar del Padre, Hijo y Espíritu. En teología esta forma se la define con una palabra griega, perijóresis, que está formada por dos partes que significan “danzar” y “alrededor”; una danza donde los participantes intercambian los lugares. Un baile entre el Padre, el Hijo y el Espíritu. Una relación dinámica que se caracteriza por el amor y la acogida incondicional.
Creer en un Dios trinitario implica que ya no podemos amar sin experimentar la misericordia y compasión entre nosotros; ya no podemos dejar de buscar la felicidad, un mismo sentir y la paz como forma de vida en común. Por último, si decimos que creemos en este Dios se nos tiene que reconocer en nuestra vida lo que significa la dinámica del amor de Dios: un amor que siempre comienza con un “con” el otro y termina con un “entre” los hermanos.
𝙎𝙞 𝙦𝙪𝙞𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙡𝙚𝙚𝙧 𝙚𝙡 𝙘𝙤𝙢𝙚𝙣𝙩𝙖𝙧𝙞𝙤 𝙚𝙣𝙩𝙚𝙧𝙤, 𝙝𝙖𝙯 𝙘𝙡𝙞𝙘𝙠 𝙖𝙦𝙪í https://www.dominicastuc.org/interna/oyentes-de-la-palabra/