14/02/2024
En el inicio del TIEMPO de CUARESMA, les
comparto la reflexión del sacerdote Jesuita Javier Melloni.
*EL SENTIDO DEL AYUNO*
En la Tradición de los padres del desierto, el ayuno es el medio que utiliza el fiel para crear un espacio vacío en el que repose el Espíritu permitiéndonos distinguir lo esencial de lo superfluo. El ayuno de pensamientos, de ruido o de imágenes es tan importante como abstenerse de comer. El ayuno implica saber pararse, gracias a lo cual, la persona perseverante puede retomar sus energías que vagan medio perdidas, para domarlas y orientarlas hacia su destino original. El ayuno es una mirada vigilante en uno mismo y para sí mismo, una toma de conciencia sincera acompañada de un giro importante. El ayuno permite entrever la propia existencia sin influencias emocionales, intelectuales o ajenas y discernir, en un breve instante, quién soy, para retomar el camino, ahora y aquí, tal como soy, desde lo más profundo de mí mismo.
Es la libertad del hombre, su deseo de unión con Dios y con toda la humanidad lo que anima su gesto. Corresponde a cada uno saber cuáles son los ámbitos en los que le conviene ejercer este ayuno:
Ascesis – o ayuno- de la palabra, para aprender a escuchar.
Ascesis de los pensamientos para vivir en el presente.
Ascesis en la utilización de los Medios de Comunicación (diarios, revistas, TV, radio) para poder asimilar información.
Ascesis en la comida, la ropa...para ser capaces de agradecer tanta diversidad. Sin estas ascesis, hay saturación, banalización y exigencia que nos lleva al endurecimiento del corazón.
La ascesis nos capacita para la solidaridad: la abstención y dominio de nuestros deseos nos permite escuchar los deseos de los demás. La ascesis nos da libertad para no ser dependientes de las cosas y vivir con lo esencial.
Javier Melloni, SJ
13 Febrero 2024