31/05/2026
DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Se trata de un misterio fundamental de nuestra Fe y es también la fuente de vida que necesitamos para vivir en una verdadera Comunión. Porque la Santísima Trinidad no es una realidad vacía ni abstracta, tampoco un misterio inaccesible ni ilusorio, sino la revelación grande de amor de Dios en la historia.
El Evangelio de este Domingo nos recuerda que el Bautismo como Sacramento es portador de la salvación que el mismo Hijo del Padre nos consiguió en su Pascua: somos salvados en el Nombre de Dios, santificados por el agua y el Espíritu. Por eso nuestra vida cristiana es una vida que vivimos siempre en su Nombre, movidos por este único Dios Trinidad.
"San Pablo en la Carta a los Romanos (2ª lectura) dice que nosotros no hemos recibido un Espíritu que nos hace esclavos sino hijos. Y este Espíritu, en Cristo, según Pablo cambia radicalmente la relación entre el hombre y Dios. Nosotros, en el Hijo, recibiendo el mismo Espíritu, llegamos a ser hijos, tenemos una vida filial. Dios Padre nos dona efectivamente, realmente, la misma vida que él sopla, dona, genera en el Hijo" (Marko Rupnik).
Es un misterio que comprendemos sólo por la Fe. Pero el ingenio humano ha querido siempre saber cómo discernir la realidad de las Tres Personas divinas en una única naturaleza de amor. Por eso encontramos que la Trinidad es representada gráficamente de muchas formas: conservando siempre algunas características, como la relación de contacto entre las Personas del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; una misma dirección de voluntad y de accion; y además la forma de entrega: el Padre entregando al Hijo, bajo la luz del Espíritu. Muchas de estas imágenes son comprensión de la manifestación misteriosa en Mambré: Dios se aparece a Abraham en la encina de Mambré bajo la figura de tres individuos (Génesis 18). Abraham los recibe y los trata como si de uno solo se tratara: "Señor mío, si te he caído en gracia, no pases de largo cerca de tu servidor" (Gn 18,3), reflejando así la Unidad en la Trinidad.