19/05/2026
Así como Ester obedeció cada palabra y se preparó para presentarse delante del rey, nosotros también debemos vivir en obediencia a la voz de Dios.
Honrar su palabra no es una opción, es la evidencia de un corazón rendido a Él. La obediencia nos prepara para el encuentro con nuestro Rey y nos acerca cada día más a su presencia.