09/08/2026
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1
Juan vino para dar testimonio de aquel que había de venir. Y cuando Jesús vino, muchos no le recibieron; pero nosotros hemos decidido recibirle, creer en Él y caminar a su lado. ¡Qué privilegio tan grande nos ha concedido Dios: ser llamados sus hijos!
Somos hijos del Rey de reyes. Por eso podemos acercarnos confiadamente a su trono de gracia, sabiendo que Él nos escucha, nos guía, nos sostiene y suple cada una de nuestras necesidades. Cuando hay problemas, cuando llegan las pruebas o cuando no sabemos qué hacer, sabemos a quién acudir: a nuestro Dios.
Él toma lo vil y lo menospreciado y lo transforma para mostrar que de lo poco puede hacer mucho. En Él recordamos que tenemos valor, que somos amados y que siempre hay una nueva oportunidad.
Por eso nos acercamos, nos reunimos y le adoramos: porque Él es nuestro Dios, nuestro Padre y nuestra esperanza.
Cada vida que llega a este mundo trae consigo un propósito que solo Dios conoce. Y cuando una familia decide poner ese pequeño camino en sus manos, algo hermoso sucede: la tierra se llena de gratitud y el cielo celebra. Hoy, con alegría, presentamos una nueva vida delante del Señor, confiando en que sus pasos serán guiados por aquel que lo conoce desde antes de nacer.