18/05/2026
Cada 18 de mayo la Iglesia Católica celebra a San Félix de Cantalicio, humilde fraile capuchino del siglo XVI, recordado por su alegría, sencillez y profunda unión con Dios 🙏
Nacido en Cantalicio, Italia, en 1513, Félix provenía de una familia campesina muy pobre, pero rica en fe. Desde niño mostró gran amor por Cristo y la Virgen María, al punto que quienes lo conocían solían decir: “¡Ahí viene el santito!”.
Trabajó desde muy joven cuidando ovejas y arando campos. En medio del trabajo duro aprendió a vivir siempre en presencia de Dios, alternando sus labores con la oración y las visitas a la iglesia. Solía decir: “Todas las criaturas pueden llevarnos a Dios, con tal de que sepamos mirarlas con ojos sencillos”.
Tras sobrevivir milagrosamente a un grave accidente mientras araba, comprendió que Dios lo llamaba a entregarle totalmente su vida. Ingresó entonces a la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos como hermano lego.
En el convento destacó por su humildad, espíritu de sacrificio y caridad. Aunque él se consideraba el peor de todos, muchos lo llamaban “el santo”. A los treinta años hizo sus votos solemnes y luego fue enviado a Roma, donde pasó más de cuarenta años pidiendo limosna para ayudar a su comunidad y a los pobres.
También visitaba enfermos, acompañaba moribundos y animaba a todos con estas palabras: “Buen ánimo, hermano: los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo y en la mano el santísimo rosario”.
San Félix irradiaba alegría incluso en medio de las dificultades. Si alguien lo ofendía, respondía con paciencia: “Voy a pedir a Dios que te haga un santo”.
Murió el 18 de mayo de 1587 y fue canonizado en 1712. Su vida nos recuerda que la santidad se alcanza con humildad, trabajo, oración y amor a Dios.
San Félix de Cantalicio, ruega por nosotros 🙏