04/11/2025
Entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura. Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa.
[Hebreos 10:22-24]
¿Estás dispuesto a honrar la presencia de Dios en tu vida y en tu hogar? La presencia de Dios puede traer bendición y transformación a tu vida. ¿Qué estás haciendo para atraer Su presencia y mantenerla en tu corazón y en tu hogar?
"El arca del Señor se quedó tres meses en la casa de Obed Edom, y Dios lo bendijo a éste y a toda su familia." [2 Samuel 6:11]
Tenemos que saber que sin la presencia de Dios no podemos reverdecer, sobre todo en los tiempos actuales.
[2 Timoteo 3:1]
Hoy en día podemos tener dos clases de cristianos:
1. Los que atraen la presencia de Dios.
2. Los que son apáticos con la presencia. ¿Pueden haber iglesias, casas, familias apáticas?
Ser apático significa tener falta de motivación, interés e iniciativa en actividades cotidianas, lo que resulta en una pérdida de respuesta emocional y conductual ante lo que ocurre alrededor. Se manifiesta como una indiferencia general y una sensación de que nada importa, lo que puede ser un síntoma de otros problemas de salud o presentarse de forma aislada.
Hay una diferencia cuando nosotros como padres enseñamos a nuestros hijos a honrar la presencia de Dios. Obed Edom dejó un legado en la familia; su fidelidad no fue individual, se reflejó en su familia.
En 1 Crónicas 26:8 se nos dice que Obed Edom y sus hijos guardaban los tesoros de la casa de Dios con diligencia. Esta fidelidad generacional demostró la profundidad del compromiso de su familia con el servicio del Señor y la importancia de transmitir esa devoción de generación en generación.
Si queremos que la presencia de Dios descienda sobre nuestras vidas, despojemos todo lo que hay dentro de nuestros corazones. Prepara tu corazón para que atraigas la presencia de Dios en tu vida, en tu casa y en tu familia.