08/12/2025
Reflexión del obispo emérito Oscar Ojea para el segundo domingo de Adviento
🔸“El Señor quiere atraer nuestro corazón”
“El domingo pasado, queridos hermanos, hermanas, hablábamos de la preparación para la venida del Señor. Hoy el gran tema es la conversión.
Aparece Juan Bautista predicando en el desierto. Él es un hombre de ciudad, pero vive en el desierto. El desierto es el lugar del encuentro con Dios. El pueblo de Dios ha vivido sus experiencias más profundas en el desierto. La alianza con Dios, la fidelidad de Dios, la compañía de Dios en ese camino tan duro, tan áspero para llegar a la tierra prometida. En el desierto, si no nos agarramos de la mano de Dios, perdemos todo. Todo es inhóspito, todo es difícil, estamos como despojados. Bueno, desde ese desierto el Señor quiere atraer nuestro corazón y quiere que dejemos, aunque sea por un minuto, los ídolos a los que estamos acostumbrados a adorar en el mundo en que vivimos. El dinero, el poder, el placer a toda costa, el éxito a cualquier precio. Quiere que hagamos un profundo examen de conciencia y demos vuelta el corazón.
El desierto es el lugar en donde el Señor nos seduce, seduce a su pueblo y le habla al corazón, como dice el profeta Oseas. Y allí intentar en el silencio del desierto, que es el silencio de la oración, de intentar poner el corazón en Dios, dar vuelta el corazón, ubicarlo en la misma dirección por la que Dios viene para que Dios pueda encontrarme y no me encuentre descentrado, volcado totalmente hacia afuera. Allí, dentro de mi corazón se siembra el Reino de Dios.
El Reino de Dios está cerca, va a decir Juan Bautista y lo va a repetir San Pablo, «estén alegres porque el Señor está cerca». Ese Reino de Dios comienza a estar presente en nuestro corazón, en medio nuestro, no está en el cielo solamente y llegará a ser pleno en el cielo, pero desde ahora se siembra en la tierra. No perdamos esta oportunidad de entrar en nuestro interior, de dejarnos sorprender por Dios. Dios siempre es una novedad y en esta nueva venida seguramente que nos trae algo nuevo.
Estamos enfocados muchas veces hacia cosas que nos cansan, que nos hartan en esta sociedad de consumo. Al mismo tiempo, una sociedad tremendamente violenta. El profeta va a plantear el Reino como un reino de paz, donde el lobo va a pasear con el cordero y un niño puede meter la mano en el escondite de una víbora. Son imágenes que utiliza el profeta Isaías para hablarnos de del Reino de Paz mesiánico que espera el pueblo de Israel. Esperamos un Reino de paz. Para esto tenemos que dar vuelta al corazón. Tenemos que ser conscientes de los ídolos a los que estamos tomados en esta sociedad de consumo y pedirle al Señor y a la Virgen, cuya fiesta celebraremos inmediatamente, pedirle que podamos colocar ese corazón bien orientado en la dirección de Dios.
Convertirse quiere decir hacer un giro, pero hacer un giro ´con´. Y ´con´ es examinar nuestros vínculos. Examinar nuestro vínculo con Dios, nuestro vínculo con nuestros seres queridos, nuestros vínculos con nuestros hermanos, nuestra familia, nuestros compañeros de trabajo. Son los vínculos que definen la felicidad de una vida. Que Dios los bendiga”.
̃osantojubilar2025