25/07/2021
SEPTIMA ENTREGA: Palabras del PAPA FRANCISCO sobre los Adultos Mayores
Con motivo de la celebración de la J0RNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y LAS PERSONAS MAYORES, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida anuncia que la consigna “Yo estoy contigo todos los días”, expresa la cercanía del Señor y de la Iglesia en la vida de cada persona mayor, especialmente en este difícil momento de pandemia.
Esa actitud surge claramente del MENSAJE del PAPA, que en esa semana les hemos enviado diariamente, y también de las * PALABRAS del PAPA FRANCISCO sobre los ANCIANOS, los ABUELOS Y LAS PERSONAS MAYORES EN GENERAL*, expresadas en diversos documentos, encuentros y viajes efectuados en los últimos años.
En los dos últimos envíos, les mostrarsemos algunas de esas afirmaciones del Papa que nos dice:
Es feo ver a los ancianos descartados, es algo feo, es pecado.
No se dice abiertamente, pero se hace. Hay algo de cobardía en ese habituarse a la cultura del descarte.
El futuro ―y no es exagerado― estará en el diálogo entre jóvenes y ancianos. Si los abuelos no dialogan con los nietos no habrá futuro.
¡¡ Qué importantes son los abuelos, en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad!!.
Y qué importante es el encuentro y el diálogo intergeneracional, sobre todo dentro de la familia.
El Documento conclusivo de Aparecida nos lo recuerda: “Niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevarán adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida” . Esta relación, este diálogo entre las generaciones, es un tesoro que tenemos que preservar y alimentar
Esperanza y futuro presuponen memoria. La memoria de nuestros ancianos es el apoyo para ir adelante en el camino.
El futuro de la sociedad, está radicado en los mayores y en los jóvenes: éstos, porque tienen la fuerza y la edad para llevar adelante la historia; los otros, porque son la memoria viva.
Un pueblo que no cuida a los ancianos, los niños y los jóvenes no tiene futuro, porque maltrata la memoria y la promesa.
Y yo les pregunto: “¿Ustedes escuchan a los abuelos? ¿Abren su corazón a la memoria que nos transmiten los abuelos?
Los abuelos son la sabiduría de la familia, son la sabiduría de un pueblo. Y un pueblo que no escucha a los abuelos es un pueblo que muere.
Toda familia, como la de Nazaret, forma parte de la historia de un pueblo y no podría existir sin las generaciones precedentes. Y por eso hoy tenemos aquí a los abuelos y a los niños. Los niños aprenden de los abuelos, de la generación precedente
Los ancianos aportan la memoria y la sabiduría de la experiencia, que invita a NO repetir tontamente los mismos errores del pasado. Los jóvenes nos llaman a despertar y acrecentar la esperanza, porque llevan en sí las nuevas tendencias de la humanidad y nos abren al futuro, de manera que no nos quedemos anclados en la nostalgia de estructuras y costumbres que ya no son cauces de vida en el mundo actual”.
En la tradición de la Iglesia existe un bagaje de sabiduría que siempre sostuvo una cultura de cercanía a los ancianos, una disposición al acompañamiento afectuoso y solidario en esta parte final de la vida.
La Iglesia no puede y no quiere conformarse a una mentalidad de intolerancia, y mucho menos de indiferencia y desprecio, respecto a la vejez.