05/06/2026
La verdadera fe no se demuestra por lo que hacemos delante de los demás, sino por quiénes somos cuando nadie nos ve. Dios no se impresiona con apariencias religiosas, palabras elocuentes o gestos visibles; Él examina las intenciones más profundas del corazón. Una vida que agrada a Dios se caracteriza por la humildad, la obediencia y la sinceridad.
Antes de buscar la aprobación de las personas, debemos preguntarnos: ¿mi corazón está cerca de Dios o solo mis labios? La verdadera santidad no se exhibe para ser admirada, sino que se vive para honrar a Dios.
📖 “Pero Jehová mira el corazón.” — 1 Samuel 16:7
📖 “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.” — Mateo 15:8
🙏 Que nuestra fe sea auténtica, no para ser vistos por los hombres, sino para agradar a Aquel que ve en lo secreto.