29/04/2021
Si alguno tiene sed venga...
Texto: San Juan 7:37-39
"En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado."
Reflexión
“A través de la historia, el hombre ha buscado siempre el camino mas fácil hacia la felicidad. Algunos han dedicado su vida a la búsqueda de algo que les proporcione una satisfacción permanentemente, y mueren
sin lograrlo. Muchos son los que continúan buscando alguna fuente mágica que les traiga éxito, satisfacción y felicidad, pero la
mayor parte de su búsqueda será en vano.
"Solo hay una fuente, y quien la encuentra
es verdaderamente feliz sin importar la circunstancia que se esté viviendo".
“Al vivir el Evangelio, desarrollamos en nuestro interior esa fuente que traerá satisfacción eternamente a nuestra sed
de felicidad, de paz y de vida eterna.”
El evangelista nos lleva hasta el octavo día, "el último y gran día de la fiesta de los tabernáculos". La fiesta de los tabernáculos duraba ochos días. Durante los primeros siete días el agua del estanque de Siloé era llevada en una jarra de oro y derramada sobre el altar para recordarle a todos del agua que Dios proveyó milagrosamente para un Israel sediento en el desierto. Parece que en el octavo día no había derramamiento de agua, solo oraciones por el agua, para recordarles que llegaron a la tierra prometida.
“Pero el octavo día no era precisamente un día mad de fiesta; las personas dejaban de habitar en tabernáculos en el séptimo día y el octavo era la solemne conclusión, "el cierre", no solo de esta fiesta, sino de todas las fiestas del año”. Podemos notar que a pesar de toda esa algarabía y jolgorio hay dos cosas que nunca cambian: "Por un lado, a pesar de toda la alegría que una semana de fiesta como aquella pudiera haberles proporcionado, el Señor sabía que todavía persistía la sed".
"Y por el otro, quedaba en evidencia la insuficiencia de la religión judía y sus rituales religiosos para llenar completamente el vacío y las necesidades espirituales de las personas".
Por eso, a pesar de las amenazas y la hostilidad de las autoridades judías, el Señor quiso volver a hacer su oferta de gracia a toda aquella multitud. "Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo...Si alguno tiene sed, venga a mí y beba". Lo que Jesús estaba a punto de decir era muy importante:
· Era importante debido a dónde lo dijo (de pie en los patios del templo, justo en las afueras del mismo).
· Era importante debido a cuándo lo dijo (el último día de los Tabernáculos, después de que el agua había sido derramada en los días anteriores).
· Era importante debido a cómo lo dijo:
No cabe duda de que el Señor eligió tanto el momento como la forma de comunicarse para que todos le prestaran atención, pero sobre todo la forma en que lo hizo, llama la atención tanto que se pusiera en pie como que alzara la voz. Debemos recordar que los maestros judíos por lo general se sentaban para enseñar, y por otro lado, el Señor sólo alzó su voz en ocasiones especiales en las que tenía que decir algo realmente muy importante. Lo hizo alzando la voz, incluso gritando, en contraste con el tono general de su voz en todo su ministerio.
Cristo es la verdadera fuente de la vida y el único que puede proveer para todas las necesidades del hombre. Sólo en él puede encontrar alivio el corazón oprimido por el peso de sus pecados. No hay nadie más donde el hombre halle la felicidad auténtica. Ninguna otra cosa, ni fiestas, ni sistemas religiosos pueden satisfacer a las almas sedientas, sólo Cristo es la fuente de la vida.
Él sabe mejor que nadie qué es lo que el alma necesita. Él nos ha creado y conoce perfectamente nuestra sed espiritual, intelectual y emocional. Por eso es el único que puede dar plena satisfacción a todo nuestro ser. Y aunque con mucha frecuencia el hombre no lo quiera reconocer, la vida sin Dios carece de sentido y se va secando. El mundo busca en vano satisfacer este anhelo sin tener en cuenta a Dios. Intenta hacerlo con vacaciones, espectáculos, deportes, dr**as, trabajo, nuevas relaciones... pero el anhelo persiste, o en el mejor de los casos, la satisfacción obtenida dura muy poco.
¿Qué significa esto? ¿Cuál es el problema?.
El error del hombre moderno es el mismo del que ya advirtió el profeta Jeremías al pueblo de Israel hace siglos: buscaban calmar su sed en el sitio equivocado:
"Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua." (Jeremías 2:13).
Evidentemente el llamamiento del Señor significaría poco para aquellos que se sentían satisfechos de sí mismos entre las multitudes que abarrotaban los atrios del templo. Para los cansados y trabajados, sin embargo, abriría la puerta de una nueva esperanza.
Lo importante del anuncio que el Señor hizo, es que nadie será rechazado, por eso dijo:
"Si alguno tiene sed, venga y beba."
"Esta es la gracia de Dios que se ofrece por igual a todos los hombres, y aunque por muy obvio que parezca, hay que recordar que quien tiene sed debe ir donde está el agua para poder beberla.